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muestra hasta el 23 de febrero

Imaginar, vivir el viaje

'Gárgolas' da título al nuevo proyecto fotográfico de la artista pamplonesa Belén Arévalo, visitable en El Sario de la UPNA hasta el 23 de febrero. Una invitación a dejarse llevar por evocadoras imágenes y disfrutar sin prisas de un viaje poético.

Un reportaje de Paula Etxeberria. Fotografía Iñaki Porto - Lunes, 15 de Enero de 2018 - Actualizado a las 07:06h

Belén Arévalo posa con uno de sus ‘collages’ fotográficos en el que la belleza fugaz -pero inmortal en el recuerdo- de una puesta de sol es protagonista.

Belén Arévalo posa con uno de sus ‘collages’ fotográficos en el que la belleza fugaz -pero inmortal en el recuerdo- de una puesta de sol es protagonista. (IÑAKI PORTO)

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  • Belén Arévalo posa con uno de sus ‘collages’ fotográficos en el que la belleza fugaz -pero inmortal en el recuerdo- de una puesta de sol es protagonista.
  • Estampas naturales y urbanas se funden en evocadores ‘collages.
  • ‘Giomar’ da título a esta obra del proyecto ‘Gárgolas’ de Belén Arévalo.

En un tiempo en que nos detenemos poco a mirar algo que no sea el móvil o el reloj, son muy necesarias propuestas como la que plantea Belén Arévalo en El Sario de la UPNA. Son oportunidades para reencontrarnos con nosotros mismos, con el poder de la imaginación y los recuerdos;ocasiones inmejorables para viajar adonde queramos o estemos dispuestos a dejarnos llevar.

Bajo el título Gárgolas, la artista pamplonesa nos invita a fundirnos con evocadoras imágenes y disfrutar de un viaje poético a través de sugerentes collages fotográficos concebidos para ser contemplados sin prisas, de la manera en que uno se toma su tiempo para saborear relajadamente una taza de café. Belén Arévalo llevaba gestando estas obras desde que en 2014 terminara su anterior exposición individual en Pamplona, entonces en Ciudadela y también con el viaje como motivo. Las fotografías estaban ahí, “a refugio en el disco duro”, y la artista iba montando collages sin tener aún claro el proyecto que uniría a estas imágenes. Hasta que un día, paseando por las calles de Oporto, la artista se detuvo en una librería y encontró un viejo cuaderno de poesía de Tomás Barros Pardo (Toledo, 1922-La Coruña, 1986). No conocía al autor, pero el título del cuadernillo le cautivó: Gárgolas. “Enseguida supe que tenía que hacer algo con ello. Mi imaginación me llevó a pensar en esa multitud de animales misteriosos que decoran todas esas preciosas arquitecturas de la Edad Media, esos fantásticos animales que son mezcla de la mitología, de seres imaginados, de la inventiva pagana o religiosa, seres grotescos en algunos casos, altivos y alados en otros... y pensar en las gárgolas me conectó de inmediato con las imágenes con las que estaba trabajando en collages en los que me imagino otros mundos, otras formas. Así que vi claro el título del proyecto”, cuenta Belén Arévalo.

En El Sario propone un recorrido por collages fotográficos -impresos sobre dibond (aluminio)- compuestos a base de mezclar y superponer imágenes de lugares que, en la mayoría de los casos, nada tienen que ver entre sí. Son de zonas muy diferentes de toda la geografía, desde Cuba, Roma o Nueva York hasta pueblos de Navarra, pasando por Gipuzkoa o Portugal. “Pero dónde han sido atrapadas estas imágenes es lo de menos. Tantas puestas de sol son tan magníficas en cualquier lugar del mundo que las veas, tienen tanta poesía y tanta emoción... Lo importante es lo que las imágenes te puedan llevar a evocar, a pensar”, afirma la artista pamplonesa sobre estas obras que, dice, son “mis viajes por la imaginación, mis paseos por lugares transformados, mezclados, mis collages de monstruos y seres, mis narraciones arquitectónicas”. Le inspira, en su vida y en concreto en este proyecto, la experiencia del viaje. “Y no tiene por qué ser un viaje físico. Puede ser un viaje interior, mental, poético, a través de la literatura y de las imágenes”. Como el que plantea en esta exposición, visitable hasta el 23 de febrero de lunes a viernes en horario de 9.00 a 22.00 horas, y en la que los collages fotográficos se acompañan de poesías de García Márquez, Konstantino Kavafis, Machado, Neruda y del propio Tomás Barros, el autor del cuadernillo de poesía cuyo título cautivó a Belén Arévalo en Oporto. “Me interesa la idea del viaje permanente, que continuamente tengas la ocupación y la posibilidad de viajar, de ver, de imaginar, y como en este caso, también de mostrar y compartir con otros esos viajes”, apunta.

La artista cree que hoy en día estamos “poco acostumbrados a dejarnos llevar, a imaginar, a soñar”. Poco acostumbrados a detenernos a mirar. “Es como si nos pareciera perder el tiempo. La gente tiende a etiquetarlo todo, a querer razonarlo y entenderlo todo en lugar de a dejarse llevar y emocionarse, a disfrutar y recordar, imaginar, intercambiar impresiones... Por eso quería poner poesía en esta muestra”, cuenta. Le interesa invitar a “ese relax de disfrute, de sentir que no estás haciendo algo organizado y con prisas, mirando el reloj”, agobiado por el tengo que...

Ser artista, hoy y siempre

Una lucha constante

Como tantos otros artistas que siguen necesitando crear a pesar de las dificultades, Belén Arévalo busca hoy más que nunca la “economía de medios” en su trabajo. “Prácticamente ya lo de pintar y hacer grabado lo tengo aparcado... Al final es un gasto enorme y ahora me resulta mucho más sencillo y económico trabajar con las imágenes, las metes en un disco duro y ahí están un poco a refugio y no necesitas veinte bajeras...”, dice, consciente de que el momento actual es para el artista difícil, como lo ha sido siempre.

“La cultura siempre ha sido lo último y sigue siéndolo. Y dentro de la cultura, la plástica aún está más atrás que lo demás... No hay visibilidad, no hay espacios para exponer que sean asequibles para el artista, gratuitos. Hay casas de cultura que aún se permiten el lujo de pedirte una obra, cuando no te hacen nada, ni una tarjeta ni un catálogo.... Todo es a base de dinero, participar en ferias supone pagar un stand y no podemos. Yo soy artista pero a mí nadie me paga por mi trabajo. Tengo que pagar por exponer, por llevar la obra, por el viaje, ¿y yo qué gano? Porque si vendo algo la galería también se lleva dinero... Mi trabajo no vale nada, todo el mundo vive de lo que yo hago y a mí no me llega nada. Es una sensación horrorosa. Al final los artistas contribuimos a la cultura dando todo nuestro trabajo, nuestros materiales, ¿y la cultura qué nos da a nosotros? No nos revierte nada”, lamenta.

Y a pesar de que muchas veces siente ganas de dejar de crear, no puede hacerlo. “Me lo pide el cuerpo, es una necesidad interna y de comunicación”, reconoce.

en corto

Hoy, encuentro. Esta tarde, a las 18.30 horas, Belén Arévalo mantendrá un encuentro con el público en su exposición de El Sario del campus de Arrosadía.

Próxima en Villava. En marzo inaugurará nueva exposición individual en la Casa de Cultura de Villava: un canto a la vida a través del universo femenino con escultura, fotografía y montaje sonoro.

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