Música

La otra música Sanferminera

Por Teobaldos - Lunes, 15 de Enero de 2018 - Actualizado a las 07:06h

Coral de cámara de navarra. capilla renacentista michael navarrus. schola gregoriana gaudeamus y ensemble de ministriles la caravaggia

Dirección Schola Gregoriana Gaudeamus: Raúl del Toro. Dirección Ensemble de Ministriles La Caravaggia: Lluis Coll i Trulls. Programa: Vísperas de San Fermín, motetes y Salve, de Michel Navarrus. Obras de Antonio de Cabezón y S.A. de Heredia. Canto llano. Programación: Coral de Cámara de Navarra. Año Jubilar San Fermín. Lugar: Iglesia de San Lorenzo. Fecha: 13 de enero de 2018. Público: lleno (gratis).

La polifonía de Miguel Navarro (Pamplona, ca. 1563-1627), de gran calidad y belleza, le sitúa entre los mejores representantes del repertorio polifónico hispano de su época. Son palabras textuales de la musicóloga María Gembero, quien, en su último libro sobre la música en Navarra (Gobierno de Navarra 2016), le dedica una atención especial. No en vano es el primer polifonista navarro del que se conoce un repertorio musical amplio, del que se ha editado bastante música (A. Sagaseta), formando parte del repertorio de los coros. Michael Navarrus fue maestro de capilla en las catedrales de Pamplona y Calahorra;ermitaño en La Rioja, ayudante del maestro de capilla, maestro de coro y de nuevo maestro de capilla. Un periplo, sin duda, de creación, meditación y espiritualidad que avala la profundidad de su música.

En una luminosa capilla de San Fermín, con la peana del santo refulgente, abarrotada de público y una acústica perfecta: de esas que resultan llenas y envolventes, y que, a la vez, sirven los textos y reproducen las voces con meridiana claridad, David Guindano -con Raúl del Toro en la parte de canto llano- en uno de esos conciertos memorables de recreación litúrgica, traza la parte musical de las Vísperas para la festividad de La invención de las reliquias de San Fermín. La atmósfera creada, el carácter festivo, el locus iste de la celebración, trascienden el mero concierto. Aunque, claro está, el feliz desarrollo de todo viene, además, del propio planteamiento que entrevera el canto llano con la excelsa polifonía, de los excelentes mimbres con los que el director cuenta. Tanto la Coral de Cámara de Navarra como su Capilla Renacentista presentan un sonido muy hermoso toda la tarde: apropiado para el repertorio, pero, además, sirviendo una polifonía llena, sin miedo al fuerte -siempre comedido-, sin picos sobresalientes en voces, con una brillante homogeneidad y con calidad de voces: por ejemplo, las sopranos, siempre magníficas (precioso el Deus Tuorum), los altos, con predominio de contratenores, logrando un timbre muy original (Magníficat) y pulido;muy precisos los tenores, y fundamentales los bajos, que cimientan el edificio. La Schola Gregoriana Gaudeamus hace un contrapunto de canto llano, recio, austero, sin adornos, con voces compactas y de sillería, con una medida y visión arqueológica, sobre cuyas monodias surge, esplendorosa, la polifonía. El Ensemble de Ministriles La Caravaggia es otro de los puntales de la función: la corneta impecable de Lluis Coll, redondeada por los sacabuches y el bajón, aportan un sustrato orquestal de extraordinaria plenitud. Y el órgano positivo de Virginia Gonzalo, con sus tientos e introducciones, hilvanándolo todo. Hay siempre una fluidez ceremonial, sin cortes, tranquila, recogida y, a la vez, solemne.

Muy importantes los tempi tomados por el director: algunos ligeros, como el Surge própera por su carácter dinámico;otros más tranquilos, como la impresionante Salve, cumbre, sin duda de la polifonía. El público, sin respirar.

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