Herriko Plaza

Dolorosa experiencia

Lander Santamaría - Martes, 16 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

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Los jóvenes que encontraron a la yegua inmovilizada en una de las conocidas como barreras canadienses tuvieron que sufrir, al ver al pobre animal luchando por liberarse y en su dramática agonía, una experiencia dolorosa. Su imagen, pesadumbre y ojos enrojecidos por las lágrimas, según algunos testigos, eran muestra evidente de su estado de ánimo y de las horas traumáticas que vivieron en la oscuridad de la noche y rodeados de nieve. El suyo fue un hermoso gesto sin duda y lo llevarán de por vida en su memoria, porque no lo podrán olvidar fácilmente. Cuando sin lograr entender ni hallar justificación ante la huida cobarde de autores de atropellos, el comportamiento de estos chavales acompañando con el corazón transido de dolor a un pobre animal en sus últimos momentos es un gesto de humanidad que les honra. Y un ejemplo.

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