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Vidas contra la exclusión social

Arkaitz Ulayar y Juan Cervantes acompañan y apoyan a personas sin hogar en el centro de Trinitarios. Este mes ha acogido 740 pernoctaciones

Laura Garde | Javier Bergasa - Martes, 16 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

Arkaitz Ulayar (izquierda) y Juan Cervantes (derecha), en el Centro de Atención a Personas Sin Hogar, en Trinitarios, a rebosar con la ola de frío.

Arkaitz Ulayar (izquierda) y Juan Cervantes (derecha), en el Centro de Atención a Personas Sin Hogar, en Trinitarios, a rebosar con la ola de frío. (JAVIER BERGASA)

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  • Arkaitz Ulayar (izquierda) y Juan Cervantes (derecha), en el Centro de Atención a Personas Sin Hogar, en Trinitarios, a rebosar con la ola de frío.

pamplona- Los caminos de Arkaitz Ulayar y Juan Cervantes se cruzaron en el Centro de Atención a Personas Sin Hogar, un servicio municipal gestionado por la fundación Xilema. Ambos, enamorados de su trabajo, llegaron para acompañar, escuchar y ayudar a personas mayores de edad en situación de exclusión social. Sin embargo, sus historias comenzaron de forma diferente.

Arkaitz sabía cuál era su vocación desde pequeño. Luego estudió Trabajo social: “He cambiado mucho, pero todo lo que he hecho ha estado relacionado con el ámbito social. Desde que fui monitor de tiempo libre no he parado. Por ejemplo, también estuve un tiempo en Latinoamérica con proyectos de cooperación”, explica. Juan llegó por casualidad. Él es ingeniero agrónomo, pero Xilema le dio la oportunidad de cubrir una baja que, al final, se alargó, lo que le permitió aprender. La experiencia le gustó y, de hecho, decidió volver a estudiar algo que nada tenía que ver con los números: Integración social.

El Centro de Atención a Personas Sin Hogar cuenta con cuatro programas: el de itinerantes, el dirigido a personas empadronadas en Pamplona, el de calle y el protocolo especial llamado Ola de frío, activo de noviembre a marzo. Cada uno tiene sus características y sus requisitos de acceso y, aunque a veces Arkaitz y Juan trabajan con las mismas personas y se complementan, su tarea es diferente.

Juan forma parte del plan para personas empadronadas. En él, los periodos de trabajo son más largos y los usuarios permanecen en el centro durante etapas extensas, que dependen del caso: “Así como en el programa de itinerantes la estancia tiene un máximo de tres noches, con alguna excepción, en este los procesos tratan de cumplir objetivos. Las causas de que estén aquí no son ya coyunturales y requieren un asesoramiento más largo”, esclarece. De esta manera, a través de actividades ocupacionales, Juan sigue su estado desde el principio para reforzarles y animarles a lograr “reestructurar” su vida: “Una de las actividades estrella es la huerta. Cuando alguien llega aquí es que han fallado muchas cosas, la escolarización, los lazos afectivos con su familia, las amistades... Nuestro fin en este proyecto es que consigan una mayor integración”, agrega.

Por su parte, Arkaitz, profesional del programa de calle, lo tiene “un poco más difícil”. A él le llegan casos de alta exclusión social, personas “muy desfavorecidas” para quienes las Unidades de Barrio no tienen recursos. Ahora, 30 personas duermen en la calle en Pamplona y, además, atienden a quienes han salido adelante y tienen riesgo de “recaer” No recibe un caso igual a otro y su función es crear vínculos de confianza con los usuarios para después orientarles: “Mi trabajo consiste en quitarles el miedo para que puedan expresar cosas más complejas. Hacer que confíen en mí para poder acompañarles al médico, a la trabajadora social, a hacer gestiones con los bancos... Si no, debido a sus circunstancias, esto no lo hacen. Tienen miedo a los análisis médicos o no entienden las explicaciones técnicas de algunos profesionales, entre otras cosas”, define.

El Centro de Atención a Personas Sin Hogar ha supuesto para ellos descubrir una realidad que todavía ha despertado más sus ganas de cambiar el mundo. A nivel personal, su vida ha dado un giro. “La sensibilidad aumenta. Son historias con nombre y apellido que exigen una implicación personal y emocional. Todo te lo llevas a casa”, subrayan. En su afán de no errar, reivindican que, “al final, todos somos personas”: “Sea cual sea la situación, todos tenemos las mismas necesidades de afecto y cariño. Esto es lo más importante. Muchas veces es la propia sociedad la que pone las trabas”, concluyen.

ola de fríoHasta marzo, el plato fuerte del Centro de Atención a Personas Sin Hogar es el protocolo Ola de frío, que atiende situaciones de necesidad urgente y excepcional por emergencia humanitaria. Las nevadas y las temperaturas bajo cero han hecho que desde el 11 de diciembre se hayan producido 740 pernoctaciones, que se suman a las 243 que se efectuaron desde el 1 de noviembre.

En su periodo de vigencia, este recurso ha atendido a 140 personas usuarias que, además de dormir a resguardo, tienen derecho a cena y desayuno. En casos extremos de frío, la estancia puede prolongarse las 24 horas e incluir las comidas.

La aplicación del protocolo supone también, si es necesaria, una ampliación de plazas en servicio del centro (usualmente, 25 para empadronadas y 25 para itinerantes), a la vez que una flexibilización de los criterios para la acogida.

Este fin de semana ha sido uno de los más concurridos. El viernes, además de las personas que están empadronadas o en el programa de itinerantes, durmieron en el centro doce más por la ola de frío. El sábado pernoctaron catorce y se amplió el horario para cinco personas que necesitaron alojarse. Por último, el domingo acudieron 19 personas más, además de los usuarios de los otros dos programas. El centro amplió también el horario y de los 19, cuatro se quedaron a pasar el día.

Asimismo, el programa reparte billetes de autobús a personas itinerantes de manera extraordinaria. Desde el 1 de noviembre, 128 billetes han sido suministrados. El protocolo lleva otros recursos asociados. Si la demanda del centro excede la capacidad disponible, Policía Municipal y las Unidades de Barrio reparten vales para alojamiento en pensiones a través del programa de alojamiento en establecimientos hosteleros.

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