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El número 3.116 se lleva el ‘gordo’ de San Antón

la lluvia acompañó la conocida rifa en la que se recaudaron 6.900 euros para la residencia

Un reportaje de Lander Santamaría. Fotografía Juan Mari Ondikol - Jueves, 18 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:13h

El sukaldari mayor, José Mari Zelaieta (2º cocinero a la izquierda) elaboró unas sabrosísimas ‘Baztanzopak’, de las de “levantar la boina”.

El sukaldari mayor, José Mari Zelaieta (2º cocinero a la izquierda) elaboró unas sabrosísimas ‘Baztanzopak’, de las de “levantar la boina”. (JUAN MARI ONDIKOL)

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  • El sukaldari mayor, José Mari Zelaieta (2º cocinero a la izquierda) elaboró unas sabrosísimas ‘Baztanzopak’, de las de “levantar la boina”.
  • Dos niños y dos niñas, Julen, Irati, Xuban y Maialen sacaron las bolas con los premios.
  • Martin Urreaga y su hija Irati, de Irurita, residentes en Villava, se llevaron los dos corderos.

El número 3.116 se llevará (a última hora de la tarde aún no había comparecido) el premio gordo de San Antón, un hermoso ternero de raza pirenaica criado en Arizkun, y el 1.752 el hermoso cerdo del segundo premio, tras el sorteo que ayer tuvo lugar en Elizondo a beneficio de la Residencia de Ancianos y Jubilados Francisco Joaquín de Iriarte. El afortunado con el cuto tampoco se había personado a reclamarlo, al contrario que el tercero, dos corderos y el jamón que correspondió al cuarto.

Las campanas de la parroquia de Elizondo llamaban a las 11 horas a misa por San Antón, santo con una notable ascendencia entre la gente mayor en general y ganaderos en particular, al ser patrón de los animales domésticos. No fueron pocos los que acudieron, de igual forma que luego hicieron al reunirse en la plaza de los Fueros para presenciar la tradicional rifa, 151 años de existencia documentada, que tiene lugar en esta fecha.

Esta vez tocaba lluvia, lo que no suele ser habitual, y el personal se cubría con paraguas o se ponía a cubierto, mientras el txistulari Patxi Larralde y el atabalari Joseba Indabere animaban el ambiente, y el bertsolari Bittor Elizagoien improvisaba y entretenía. El rincón más buscado y apetecible era el del sukaldari mayor José Mari Zelaieta, que elaboró unas Baztanzopak de categoría que se liquidaron visto y no visto.

Le ayudaron Jon Amiano, Fernando Daguerre, Mariano Bidegarai, Tomás Alberro y Xabier Arrastua, que se multiplicaron sirviendo hermosas raciones al gentío, regadas con clarete (lo de rosado aquí suena todavía más amariconau, como decía el personaje de José María Iribarren) y tinto. El día anterior, Zelaieta hizo 70 litros de caldo en el que ayer se sumergieron 40 barras de pan en lonchas, y el plato más típico de Baztan, la sopa que se come con tenedor, mereció el habitual aplauso de los satisfechos comensales.

la rifaLas manos inocentes de dos niñas, Irati Biguria Etxabarri, 10 años, y Maialen Pérez de Nanclares Etxabe, 11 años, y dos chavales, Julen Urrutia Telletxea, 11 años, y Xuban Saharrea Etxegarai, 10 años, alumnos de Baztan Ikastola, se ocuparon de sacar las bolas que forman los números premiados. El tercero fue para Martín Urreaga y su hija Irati, de Irurita y residentes en Villava, con el número 2.785 y lo vendió en la misma plaza el guarda Luismi Mortalena. Y su hermano Juan Carlos, en su muy popular comercio de Arraioz, vendió el cuarto premio, el boleto número 6.101 que le correspondió a su vecino Miguel Ángel Navarro.

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un sorteo que se NOS acaba

Hace aguas. Y no las de la lluvia, que también, pero la rifa más antigua y popular de Baztan, siglo y medio y más, se nos cae. La recaudación se elevó (bajó) a 6.900 euros por 7.035 del año pasado y 8.075 de 2016, con lo que algo falla. Mucha competencia de loterias y juegos, pero siendo los beneficios para donde son duele observar que no salimos ni a euro por habitante. Quizás sería cosa de devolverle a la rifa su naturaleza, cuando el premio mayor era una vaca lechera que con manta, lujoso collarón y dorada campanilla se paseaba por la calle para que los vecinos comprobaran su calidad, y se le añadiera al programa algún complemento que contribuyera a animar la jornada y a que se vendieran más boletos. Pero algo, fijo que sí.

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etiquetas: elizondo, gordo, san anton