Cristina Iglesias, respeto y memoria para su primer proyecto donostiarra

La escultora intervendrá en el faro de la isla de Santa Clara de San Sebastián

Viernes, 19 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:12h

Cristina Iglesias ayer en Donostia, con la isla de Santa Clara, en la que intervendrá, al fondo.

Cristina Iglesias ayer en Donostia, con la isla de Santa Clara, en la que intervendrá, al fondo. (EFE)

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Cristina Iglesias ayer en Donostia, con la isla de Santa Clara, en la que intervendrá, al fondo.

SAN SEBASTIÁN- La escultora Cristina Iglesias ya ha trabajado en la naturaleza, en lugares como Brasil y en las profundidades del Mar de Cortés. Por primera vez lo hará en un entorno urbano, en la isla de Santa Clara de San Sebastián, en cuyo faro intervendrá “con todo el respeto a la memoria de lo que siempre ha sido”.

De este proyecto, el primero que desarrollará en la ciudad en la que nació en 1956, habló ayer en la capital guipuzcoana, dentro del programa de la I Bienal de Arquitectura Mugak.

“La idea es crear una experiencia poética, física, sensorial, que también nos haga más conscientes de la necesidad de conservar la naturaleza y, sobre todo, el mar”, explicó la artista en declaraciones a los medios de comunicación.

Tendrá “connotaciones muy bonitas”, que remitirán al faro como guía para los barcos que entraban en la bahía donostiarra, pero también ligará la obra a otras piezas que ha creado “en lo remoto”, explicó, como el pabellón laberinto de Inhotin, en el estado brasileño de Minas Gerais, y las dos esculturas que yacen en el fondo del mar en Baja California como parte de un proyecto dedicado a la creación de refugios marinos, de zonas donde no se puede pescar.

Iglesias espera que en la primavera del próximo año 2019 haya terminado ya esta nueva propuesta, de la que los detalles siguen “siendo muy conceptuales” y de la que ahora trabaja fundamentalmente las cuestiones técnicas.

Una de ellas es la forma en la que van a “consolidar” la casa del faro, ya que la escultura va a ser interior y por tanto no va a cambiar la visión exterior de la isla.

En concreto, su obra se situará entre el Peine del Viento de Eduardo Chillida y la Construcción Vacía de Jorge Oteiza, que ocupan los dos extremos de la bahía donostiarra.

“Voy a estar entre ellos, pero invisible”, comentó Iglesias, que ya trabaja en maquetas y planos que, de momento, prefiere no mostrar, y que ya ha contactado con Alfa Arte, de Eibar, que realizará, “probablemente en bronce”, el “vaso” que será el elemento central de la escultura.

reconstrucción de la casa La casa del faro será reconstruida -su estructura está dañada- y vaciada en todo su interior, para obtener de lo que ahora es una vivienda de dos plantas un espacio único que contará con unos 9 metros de largo y 7,60 de ancho.

En el interior se instalarán unas pasarelas que guiarán a la “visión” recreada del vaso, una fuente que emulará el fondo de la bahía, jugará con su profundidad, y reflejará los cambios que producen las mareas a través del movimiento del agua sobre el metal. “Estamos viendo cuánto podemos horadar, cuánta profundidad puede tener ese vaso”, señaló la artista, que avanzó también que la pieza dispondrá de luz natural, a través de una serie de lucernarios, de luz artificial y de sonido.

Esta fase previa de la construcción la está preparando en sus estudios de Madrid y Londres, aunque con desplazamientos a San Sebastián, donde también está trabajando “muchísimo”.

Cristina Iglesias señaló que uno de los propósitos de este proyecto es que su obra se pueda visitar también “bajo demanda” fuera de temporada.

“La idea es potenciar las visitas a la isla, que nos demos cuenta de la maravilla que tenemos”, destacó la escultora.

La charla que ofreció ayer la creadora en la bienal Mugak fue presentada por el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, que habló del “pecado” de no tener aún en la ciudad una escultura de Iglesias, a la que ahora se desea “poner en valor”.

“Es un proyecto que lo que genera es fundamentalmente ilusión, es uno de los principales hitos que Donostia puede tener en los próximos años desde el punto de vista de creación artística. Nos va a costar, va a ser complicado, pero es un esfuerzo que merece la pena. El Ayuntamiento se va a volcar en que esto sea realidad, cueste lo que cueste”, subrayó Goia sobre esta obra que la escultura va a regalar a su ciudad.- Efe