Aula violenta

José Javier Solabre Heras - Viernes, 19 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:12h

¿Dónde vamos a llegar? ¿Dónde nos llevará esto? Quizás alguien sepa, pero será falso, será mentira, solo lo sabrá quien en el tiempo lo experimente, pero será diferente, muy diferente.

En España nada menos que el 90% de los docentes sufren o conviven con la violencia, los alumnos (aprendiendo a vivir, ejercen y violentan a quienes viven con ellos) además de la falta de respeto, violencia psicológica e insultos de todo tipo, de las situaciones de indefensión (peligrosa amenaza de denuncia) y la falta de apoyo por parte de compañeros y jefes, el docente tiene que vivir debajo de la violencia familiar.

Los familiares cercanos, padres hermanos, etcétera, atacan y pretenden someter a aquellos docentes, a aquellos profesores, son sometidos a la criba de la familia. Renuncian, se retraen de la obligación de ser padres, y no digamos de la de educar.

Pero no delegan, no lo hacen, no educan y no dejan educar, no dejamos educar, no educamos.

En la antigüedad la sociedad educaba, el tendero, el señor de la limpieza, el vecino ¡educaban! hoy en la actualidad, sea por dejación, nadie educa, nadie, nadie.

Aquellos que en teoría tienen la obligación de hacernos hombres y mujeres, renuncia a esta obligación, la sociedad le sigue el camino y el educando se queda solo, solo, solo.

Ellos, al no ser educados, se vuelcan en la violencia a sus educadores. Unos escapan de ella y aquellos sujetos por el régimen educativo, los docentes quedan abandonados a la repercusión, a soportar las situaciones ejercidas de las que son pasivos, y las situaciones son violentas.

La educación, la transmisión de los conocimientos cada día, cada vez, es más difícil, la violencia enseña, ¿qué enseña?