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La otra crónica

Lo que mal empieza...

Por Javi Gómez - Viernes, 19 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:12h

partamos de la base de que estas líneas la tenían que haber leído el día 2 de diciembre pero las poderosas (e imaginadas) placas de hielo que veían el entrenador del Nàstic y el árbitro lo impidieron. Por eso, el encuentro de ayer nació torcido. Y lo que mal empieza, mal acaba.

Osasuna salió ayer con un planteamiento más atrevido y con más convicción por ir a por el partido. La fórmula de los tres centrales ya le había salido bien a Diego en otros encuentros y ayer arrancó de inicio así.

El equipo dominó la posesión y arrinconó al Nàstic durante buena parte de los 90 minutos, aunque tampoco es que diese visos de querer lo contrario. Planteamiento atrevido que, por supuesto, tiene sus riesgos.

El primero es que perder un balón cerca del centro del campo puede provocar que un balón largo si aparente mucho peligro, un resbalón, una mala salida y un buen delantero te puede costar caro. Para más dolor, el que marcó el gol fue uno de los que estaba de baja el día 1.

Osasuna arrinconó al Nàstic, pero los catalanes no se mostraron a disgusto con la idea y mataron el partido en dos contraataques

Si con el empate, el Nàstic no tenía muchas ganas de salir de la cueva, con el primer gol ni te cuento. Los catalanes estaban felices pero Osasuna supo coger el partido e intentarlo. Eso sí, con muy poca precisión. Las dos líneas del Nàstic plagadas de jugadores obligaban casi a la perfección para conseguir filtrar pases. Ni los Mérida, Torres o Torró, ni los recién llegados como Lasso o Rober lo consiguieron hacer con fluidez.

Sí que en acciones esporádicas lo lograron, pero era realmente complicado romper la muralla de seres humanos que puso Rodri.

Osasuna, viendo como estaba la situación por dentro, se volcó en intentarlo con centros laterales o con desbordes de sus hombres de banda. Y por ahí también llegó alguna ocasión. El día estaba de que no y los rojillos no encontraron la brillantez para conseguir revertir esa situación.

Más bien al revés, ya que lo que se consumó fue el segundo del Nàstic. Marcado por Álvaro Vázquez, que tampoco iba a estar el 1 de diciembre.

Ahora a levantar rápidamente el ánimo y el cuerpo para poder afrontar bien el partido contra la Cultural.

Si es que lo mal empieza, mal acaba. Y este partido empezó de manera desastrosa hace mes y medio.