Pulso político en Alemania

una socialdemocracia dividida decide este fin de semana si apoya o no a los conservadores de merkel para reeditar la gran coalición

Sábado, 20 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h

El líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, el pasado octubre en rueda de prensa en la sede del partido en Berlín.

El líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, el pasado octubre en rueda de prensa en la sede del partido en Berlín. (Foto: Efe)

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El líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, el pasado octubre en rueda de prensa en la sede del partido en Berlín.

algo se mueve en la socialdemocracia alemana. Sabedores de que su postura política tendrá una repercusión fulminante en el resto de los partidos socialdemócratas del viejo continente, y en la propia Unión Europea, durante este fin de semana debaten, deciden y votan en Bonn a favor o en contra del apoyo a los conservadores de Merkel. El objetivo es saber si es posible formar un nuevo gobierno de coalición con la líder del CDU o forzar la repetición de elecciones.

Tras los comicios del 24 de septiembre Merkel lo ha intentado todo. Desde la coalición Jamaica (Die Grünen, FDP -liberales- y CDU/CSU), llamada así por los colores de los tres partidos (verde, amarillo y negro), hasta la reedición de la Groko (Große Koalition) entre socialdemócratas y conservadores. Después de más de tres meses sin éxito negociador la imagen de Merkel está absolutamente deteriorada, aún más, si tenemos en cuenta la repercusión de sus políticas en el resto de Europa durante sus doce años en el poder.

Muchos analistas pronosticaron que el desgaste personal y político en el intento de pacto con Liberales y Verdes llevaría a un callejón sin salida, que sólo conseguiría impacientar al electorado alemán. De todos es sabido que las políticas económicas de Die Grünen y el FDP son antagónicas, y a eso hay que añadir que el aliado conservador en Baviera de la CDU, la CSU, está muchísimo más a la derecha que el partido liderado por Merkel. Es por ello, que nunca han estado dispuestos a ceder ante unos Verdes con políticas energéticas y de justicia social avanzadas e innovadoras.

Fue el presidente Steinmeier, antiguo ministro de Exteriores socialdemócrata, nombrado en 2005 por Merkel dentro de la Große Koalition, que llegaría a vicecanciller y que ha ocupado los puestos de responsabilidad más importantes dentro del SPD, quien en diciembre dio un puñetazo en la mesa, exhortando a los líderes de su partido a que negociasen con los conservadores para repetir la Gran Coalición. Esto suponía un giro de 180 grados con respecto a su compromiso electoral de no volver a pactar con el partido conservador. “Responsabilidad política es que un partido que se presenta a las elecciones y tiene la oportunidad de gobernar, gobierne”, fueron sus palabras. Pero este pronunciamiento adolecía del análisis necesario para conocer porqué el SPD lleva elección tras elección perdiendo fuerza electoral, además de ser cuestionado por el incumplimiento de su promesas.

La actual coyuntura política detenta una tensión inusitada, ya que la repetición de las elecciones en Alemania se viviría como un enorme fracaso acompañado de inestabilidad;no sólo por la incertidumbre sobre el futuro de esa piedra angular que ha sido la socialdemocracia germánica, sino por el auge de una ultraderecha, más o menos disfrazada de populismo, dispuesta a romper la baraja del sistema e incendiar las calles.

Y es en este contexto donde surge la figura de Kevin Kühnert, líder de los Jungsozialisten (las Juventudes socialistas, más conocidos como Jusos). Un hombre de 28 años, con estudios en Ciencias Políticas, y una retórica tan brillante, que para sí la quisieran los viejos dirigentes de un partido que está pidiendo a gritos rejuvenecimiento y renovación.

Politólogos de la Universidad Libre de Berlín, compañeros durante años de Kühbert, le señalan como dirigente de gran vehemencia, orador apasionado y estratega inteligente. “La renovación del SPD será fuera de la Gran Coalición o no será“ es su lema.

El choque frontal entre Schulz y Kühnert este fin de semana en Bonn va a ser durísimo. La vieja guardia del SPD en la voz del portavoz de Schulz, Tobias Dünow, ya les ha espetado a los jusos: “¿Consideráis que el manifiesto de la CDU para gobernar en minoría es mejor para Alemania que el preacuerdo de gobierno con el SPD?”. Esta pregunta, desde luego, no tiene en cuenta el hecho de que Merkel se niega -de momento- a gobernar en minoría. Los/as 70.000 jóvenes representados por Kühbert responden a su manera: lanzan una campaña digital para convencer a simpatizantes y delegados del NO al preacuerdo con Merkel. Y por si el panorama fuera poco enfrentado aparecen en escena los socios bávaros de la canciller conservadora, la CSU, exigiendo (y ella aceptando este requerimiento) que en ningún caso se negocien a la baja los puntos clave del preacuerdo con el SPD.

En definitiva, si gana mañana el NO a Merkel, y no existe una componenda de última hora con engañufla incluida a las bases del SPD, para así evitar unas nuevas elecciones en primavera, tendremos una líder conservadora alemana amortizada, derrotada, cuestionada, impotente ante la imposibilidad de dar continuidad a las negociaciones con los socialdemócratas y sin sucesor claro dentro de su propio partido. Y se iría, casi con toda probabilidad, a una repetición de elecciones. En esa nueva contienda electoral presentar, una vez más, a Merkel como candidata sería un regalo para la ultraderecha, que la finiquitaría.

una coalición débilSi gana el Sí, y Martin Schulz junto a los dinosaurios del SPD vencen en el pulso a las juventudes socialdemócratas -cuentan con más medios para hacerlo-, tendríamos una reedición de la Gran Coalición que nacería débil y tocada. Nos encontraríamos con una crisis dentro del SPD sin precedentes, que podría acabar en escisión. El surgimiento de un nuevo movimiento político en torno a Kühbert, en el que se insertasen movimientos sociales progresistas, no es descartable en absoluto, pero partiría en dos el proyecto de la socialdemocracia alemana con consecuencias imprevisibles.

Sea lo que sea, observamos en Alemania la aparición de una crisis política de primera magnitud, para la que el habitual pragmatismo teutón, esta vez, no tiene solución, y que va a dar lugar a cambios que repercutirán en toda Europa y en el mundo.

La autora es escritora, analista colaboradora de Mass Media alemanes