Txarpaleta

Casta sin caspa y cainismo rojo

Por Txus Iribarren - Sábado, 20 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h

Más vale malo conocido que peor por conocer. Da un poco de miedo. Lo de Ciudadanos digo. No por perder o ganar elecciones sino por el efecto que pueden tener formaciones así en la convivencia social y política. Y el fenómeno es global. No entiende de fronteras. Por mucho que justamente el intento catalán de crear una república es lo que les haya catapultado por segunda vez. Allí nacieron hace unos años. Y desde allá se quieren lanzar a la reconquista de España, que es su verdadero objetivo, porque el soberanismo catalán es demasiado enemigo para ellos en las urnas y las calles. Ya cuentan con una gran cobertura social, política y mediática madrileña que ha girado sus baterías hacia las elecciones generales confiando en la nueva derecha 4.0. Porque bueno, el PP (con o sin Rajoy) es un partido previsible. Que incluso en los momentos de mayor fuego cruzado se atiene a ciertos límites (en política, que no en la barra libre de la corrupción) conscientes de que todo el invento se puede ir al carajo si se tocan algunas teclas (concierto, sistema electoral, Catalunya...). De hecho es el primero al que le daba vértigo el 155. Pero, ¿a éstos? ¡Uf! Su programa político parece el himno de una hinchada de fútbol con iphone y van a por todo. Eso sí, de momento sin gobernar y desgastarse. A su lado, la ideología utópica y, si se quiere populista, de Podemos es una tesis doctoral. Ciudadanos esconde y reniega del término de derecha tras caras jóvenes y estética desenfadada. Casta sin caspa. Pero están más allá del PP. Mucho más allá. Por estas tierras la gente está tranquila. Que si nadie les va a votar porque cuestionan los Fueros o el convenio, que sí ya está UPN.... Ya ya. Ojo. Los tiempos cambian. Para muchos jóvenes de las nuevas generaciones es más importante el gol de Iniesta que el de Rández;1512 o 1936 les suenan a números de un PIN, Operación Triunfo más que los Huajalotes... Los últimos comicios forales se jugaron en un puñado de votos en ese terreno. Y la derecha mutada y camuflada aprende. Y si encima la izquierda emergente y sorpassada se suicida en una jaula de grillos cainita, especialmente en Navarra... El panorama es complejo, a no ser que las elecciones locales pinchen burbujas y den aire. A ver...