Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Condenados por reenviar por Whatsapp un vídeo pedófilo y difundirlo a un chat del trabajo

Dos años de prisión a un vecino de Pamplona y 18 meses a uno de Sestao

Sábado, 20 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h

Imagen de una reunión de la mesa sectorial de Educación.

Imagen de una reunión de la mesa sectorial de Educación. (Foto: J. Bergasa)

Galería Noticia

  • Imagen de una reunión de la mesa sectorial de Educación.
“Sabía que el vídeo no provenía de España. Su alegación de mandarlo para detener al autor carece de verosimilitud” JUEZ DE LO PENAL 1 (SENTENCIA)

pamplona- Un vecino de Pamplona de 48 años, de origen camerunés, y otro de Sestao (Bizkaia) de la misma nacionalidad y de 36 años, han sido condenados por un delito de distribución de pornografía infantil a dos años de prisión y 18 meses, respectivamente, por reenviar por whatsappun vídeo de contenido pedófilo. El primer acusado mandó la grabación, en la que había sexo explicito de un varón adulto desconocido con una niña de unos 5 años de edad, a un grupo de 49 personas, todas ellas compañeros/as de trabajo en un chat que compartían. Inmediatamente su ac-tuación fue recriminada por el resto del grupo y de hecho le expulsaron de dicho chat. Pero el acusado dijo que lo envió precisamente para recriminar el contenido pedófilo del vídeo y con la intención de localizar al autor de los hechos. La juez de lo Penal 1 considera esta versión inverosímil.

En realidad fue el otro acusado, el vecino de Sestao, el que primero recibió en su teléfono el vídeo. Declaró en el juicio que le llegó el 21 de marzo de 2017 del teléfono de una amiga africana, con la que a veces intercambiaba mensajes y que vivía en Suiza pero que no sabía donde se encontraba ahora. La juez afirma que pese a saber que el contenido de dicho vídeo “no era lícito”, este acusado se lo reenvió el mismo día que lo recibió al otro procesado, que le respondió: “Es inadmisible, que hay mucha gente en libertad así hasta que se les descubre un día”. Acompañó dicha frase de gestos de disconformidad, ya que incorporó tres emoticonos con el dedo hacia abajo y dos de un demonio.

un amigo policíaEl acusado de Sestao afirmó que al recibir el vídeo telefoneó a su amiga para recriminarle el envío, porque él es padre de una niña de una edad similar. Señaló que no había ido a la Policía “por miedo” porque el “contenido era muy fuerte” y alegó que se lo mandó a su amigo de Pamplona porque este tenía un amigo policía y “pensó que podría hacer algo”. La juez, sin embargo, dice que del análisis de los whatsapps que ambos se intercambiaron no hay mención alguna al policía amigo del otro acusado, ni le pide que se ponga en contacto con él. Solo se limita a mandarle la grabación. La única mención al supuesto amigo policía se produce a los dos días de la recepción (23 de marzo), cuando el otro acusado se refiere a él de manera indirecta y tranquiliza a su amigo diciéndole que ya se lo había mandado al policía. Esto no era cierto, según la juez, porque “del análisis de los mensajes de móvil el acusado solo le dijo algo a ese presunto amigo policía el 25 de marzo, “solo después de que tras reenviar el vídeo al grupo del trabajo le hubieran expulsado de él”.

La magistrada sostiene que “queda acreditado que el acusado de Sestao recibió el vídeo, que conociendo su contenido se lo reenvió a su amigo sin otra finalidad que ponerlo en su conocimiento, hacérselo llegar, de difundirlo, dado que ni le comentó, ni pidió que buscara ayuda policial, y ni siquiera se preocupó de él, dado que debo señalar que cuando el 23 de marzo el acusado de Pamplona le pregunta por el origen del vídeo, de su respuesta resulta que ni siquiera sabía de cuál le estaba hablando. Luego -señala la juez- es más que dudoso que llamara su atención, que provocara su repulsa, en los términos que sostuvo”.

a un grupo de 49 compañerosLa juez entiende que la conducta del acusado de Pamplona, “pese a esa aparente disconformidad” al recibir el vídeo, mantuvo el mismo en su móvil y el 23 de marzo le preguntó a su amigo por su origen y este “le contestó que provenía de una amiga de Suiza. Aun insistió el otro preguntando: ‘¿entonces, no es en España?’ Y su amigo respondió que no lo creía”. La conversación se produce antes de que el encausado de Pamplona “reenviara el vídeo pedófilo al grupo de 49 compañeros de trabajo, sabiendo que el vídeo no provenía de España, por lo que -según la juez- carece de verosimilitud su alegación de que lo mandó para intentar identificar y detener al autor”. “Lo que quería, y lo hizo, fue hacer llegar el vídeo a terceros”, reprende la sentencia. “Solo tras recriminarle de forma dura y racional su comportamiento, consta que habló por Whatsapp con su supuesto amigo policía, al que curiosamente no envió el vídeo pero este le dijo que lo denunciara”. - E.C.

Herramientas de Contenido