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El Club Montañero Estella inicia el año en Montejurra. Enzía, Urbasa y Andía

por Juan L. Erce Eguaras * Licenciado en Geografía y Historia. - Sábado, 20 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h

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La sierra de Enzía ocupa la zona occidental de Urbasa y pertenece a la provincia de Álava. Existe un claro muro divisorio entre ambas, en dirección Norte, Sur-Suroeste;que a su vez es la misma pared de piedra que demarca Las Limitaciones de las Améscoas. Esta demarcación arranca en el Este, cerca del portillo del Tambor, próximo a Krezmendi;y encuadra las más de 5.000 hectáreas propiedad del valle, de las más de 11.000 que ocupa toda Urbasa, con Enzía incluida. Por su parte, Andía, que se sitúa todavía más al Este, con una clara frontera definida por la falla de Zumbeltz, se extiende sobre casi 5.000 hectáreas. Cabe indicar que 1 hectárea equivale a 10.000 metros cuadrados y, para hacernos una idea, es igual a la superficie de un campo de fútbol.

Respecto a la separación entre Urbasa y Enzía, el muro aparece también en la misma carretera forestal o de la Aguarana (Limitaciones occidentales), y hoy en día hay unos bloques de piedra que impiden el tránsito de vehículos entre las dos provincias. Esta circunstancia parece un claro reflejo de las rivalidades existentes en el pasado entre navarros y alaveses, del mismo modo que el muro es el exponente de la lucha que los amescoanos han mantenido por adquirir y preservar sus derechos sobre el Monte de las Limitaciones. Por el contrario, Urbasa, como dijo el eminente geógrafo Alfredo Floristán, siempre ha sido “solar de los navarros”, en cuanto a que cualquiera podía y aún puede llevar su ganado a pastar en los periodos marcados y bajo las condiciones prescritas.

La zona de Enzía, la más occidental, culmina en la punta Baio o Ballo, con sus 1.197 metros de altitud. Es la cota más alta de toda la peñera norte de Urbasa, viniendo desde el túnel de Lizarraga, donde arranca la mencionada falla de Zumbeltz que separa Urbasa de Andía. Sin embargo, hacia el Este, ya en la sierra de Andía, se encuentran las mayores elevaciones de todo el sistema montañoso: en San Donato-Beriain (1.494 metros) o Amorro (1.346 metros).

En resumen, casi todas las cimas de Andía superan los 1.200 metros;mientras que en Urbasa sólo lo hace Dulanz (1.243 metros) y La Nevera (1.207 metros), ambas pegadas. Pero estos dos últimos montes están situados al Este de Urbasa, sobre la falla de Zumbeltz y frente a la Trinidad de Iturgoyen (1.233 metros), que pertenece a Andía. No es casualidad, sino que obedece a la fragmentación del sistema a través de la falla y quizá al hundimiento de Urbasa respecto de la otra sierra.

Más acusada todavía es la depresión central del Raso de Urbasa, con una altitud máxima-media de unos 900 metros, lo que define el conjunto geomorfológico en un sinclinal colgado. Me parece interesante indicar que este fenómeno se refiere a una elevación ondulada, que se configuró desde hace 60.000.000 de años hasta hace unos 30.000.000, cuando definitivamente se retiró todo el océano de Euskalerría. Más tarde, y hasta la actualidad, esa elevación se ha ido desgastando, por efecto de la erosión climatológica, hasta quedar como una enorme cubeta con los bordes levantados. Lo hace menos hacia el Sur, hacia el valle de Améscoa, donde la peñera alcanza altitudes más modestas. De ahí que los geólogos lo denominen sinclinal colgado.

El extremo Este de Urbasa, la sierra de Enzía, es un borde del sinclinal de lo más interesante y variado, tanto a nivel geológico, por el notable caudal de agua en superficie que surca la regata de Legaire, atípico en Urbasa;como por los aspectos antropológicos, por la abundancia de vestigios de dólmenes, cromlechs y menires del periodo Neolítico. La surgencia de Legaire brota en las campas del mismo nombre y se sumerge en la balsa de Agorita, no muy alejada, para resurgir en la parte Norte alavesa. Este hecho recuerda al del barranco de los Yesos del raso de Urbasa, donde se oculta el cauce que aparecerá en el nacedero del Urederra;o incluso al sumidero de Mengosaroria, en el que se adentra el río Uiarra para aparecer después en el nacedero de Itxako.

Son fenómenos comunes del modelado kárstico, o sea de la erosión que sufren los suelos calizos por la acción disolvente del agua, creando cavidades interiores, cursos fluviales, simas, cuevas, dolinas, etc. El líquido elemento vuelve a resurgir cuando encuentra la capa arcillosa impermeable del periodo Cretácico, que finalizó hace unos 65.000.000 de años, pero que dejó unos sedimentos grisáceos conocidos como margas.

En fin, unos retazos de naturaleza salvaje amenazada por el cambio climático, producido a su vez por las actividades humanas. Estas sierras, como cualquier otro paraje natural, merecen todo nuestro respeto y consideración.

las claves

estella-lizarra. El Club Montañero Estella-Lizarrako Mendizale Elkartea recibió el año subiendo a Montejurra, como se viene haciendo desde hace más de 40 años. Según explicaron desde el club, “la mañana estuvo preciosa, limpia y clara, como esperamos que sea este año”. El grueso del grupo estuvo integrado por unas 50 personas, aunque a lo largo de la mañana fueron subiendo bastantes más montañeros y montañeras. En la cima de Montejurra, en la zona de la ermita de San Cipriano, los y las asistentes compartieron un almuerzo y además brindaron con cava por el nuevo año. Foto: cedida

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