Trump empieza su segundo año en la Casa Blanca con un cierre de Gobierno

Los demócratas condicionan la aprobación de los presupuestos a la regularización de 800.000 ‘dreamers’
Los dos partidos negocian con miras a las elecciones de noviembre

Albert Traveler/Rafael Salido - Domingo, 21 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h

Chuck Schumer, senador del Partido Demócrata, responde a las preguntas de los periodistas en rueda de prensa.

Chuck Schumer, senador del Partido Demócrata, responde a las preguntas de los periodistas en rueda de prensa. (Foto: Efe)

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Chuck Schumer, senador del Partido Demócrata, responde a las preguntas de los periodistas en rueda de prensa.

Washington- El Gobierno de Estados Unidos inició ayer, en el primer aniversario de Donald Trump como presidente, un cierre parcial por falta de fondos, forzado por la negativa de los demócratas a aprobar unos presupuestos que condicionan a la regularización de unos 800.000 jóvenes indocumentados.

Es el primer cierre del Ejecutivo desde octubre de 2013, cuando el entonces presidente Barack Obama afrontó 16 días de parálisis por el bloqueo de los republicanos. Entonces, el mandatario demócrata mandó a más de 800.000 trabajadores públicos -los considerados “no esenciales”- a sus casas suspendidos de empleo, cerró museos y parques nacionales y canceló tratamientos experimentales en los centros médicos de investigación federales. El Gobierno aseguró el viernes que, esta vez, tratará de minimizar el impacto, evitando por ejemplo el cierre de los parques nacionales.

Sin embargo, la Casa Blanca anunció que prescindirá de más de un millar de sus 1.715 trabajadores y el jefe del Pentágono, James Mattis, dijo que algunas operaciones militares de inteligencia quedan suspendidas a la espera de fondos. La propuesta que tumbó el Senado el viernes por la noche dotaba de financiación al Gobierno hasta el 16 de febrero, prolongando así el plazo de negociación entre demócratas y republicanos para unos presupuestos definitivos. No obstante, el meollo de la cuestión del actual cierre está en el futuro de los cerca de 800.000 jóvenes indocumentados conocidos como dreamers.

El estatus legal con el que Obama dotó a estos jóvenes expira el 5 de marzo, fecha a partir de la cual podrán ser deportados después de que Trump acabase con el programa que les protege (DACA). Los demócratas condicionaban su apoyo a las cuentas a que Trump y los republicanos accedieran a regularizarlos, pero estos no han dado su brazo a torcer.

Una vez consumado el cierre, la Casa Blanca advirtió a los demócratas de que “no negociará” el estatus de los “soñadores” para lograr nuevos fondos y que no hablará de la reforma migratoria hasta que desbloqueen la situación.

Con el Gobierno cerrado, republicanos y demócratas ya negocian, también para no quedar ante el pueblo estadounidense como los responsables de la situación de parálisis en la que han sumido al Ejecutivo. Los dos partidos saben que se enfrentan a elecciones al Congreso en noviembre y mientras los demócratas no quieren arriesgar escaños, los republicanos no quieren ser vistos como incapaces de gestionar su mayoría.

Plan de emergencias“El cierre del Gobierno supone un inconveniente, tendrá un efecto en el Ejército, pero no va a dejar a Estados Unidos sin protección”, explica el coronel Mark Cancian, un experto en seguridad internacional que trabaja para el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS). Esta afirmación dista mucho de la visión catastrofista que en las últimas semanas venía propagando el presidente Trump, quien llegó a decir que un cierre del Gobierno sería “lo peor que le podría pasar al Ejército”.

Trump culpó al Partido Demócrata de los efectos que la falta de fondos podría tener en la seguridad del país. La realidad, sin embargo, parece ser otra, pues, según expertos, el Departamento de Defensa es posiblemente el aparato del Estado mejor protegido ante un eventual cierre del Gobierno. “Todo el personal militar en activo continuará ejerciendo sus funciones con normalidad, si bien es cierto que no recibirán su salario hasta que el Congreso apruebe la dotación de fondos”, les aclaró el Departamento de Defensa a sus trabajadores.

En todo caso, de acuerdo con Cancian, que era el director nacional de la división de seguridad de la Oficina de Gestión y Presupuestos en 2013, cuando los republicanos forzaron el cierre del Gobierno de Obama, el Pentágono tiene acceso a una provisión de fondos para emergencias. Ésta asegura que haya fondos suficientes para cualquier operación militar en la que tomen parte las tropas estadounidenses. Además, recordó Cancian, existen otras vías para asegurar que los militares reciban su tan merecida soldada. “En 2013 -apuntó-, el Gobierno aprobó una ley que establecía que los miembros del Ejército recibirían su paga, de manera que esto no fue un problema, e imagino que ahora se podría autorizar algo así este lunes”.

“Desafortunadamente, ya hemos visto esta película. Tenemos planes en las estanterías que pueden aplicarse en caso de cierre del Gobierno”, comentó recientemente a un grupo de periodistas presentes en el Pentágono el asistente de comunicación del secretario de Defensa, George Little.

¿Cómo afecta el cierre?

Ejército. El personal militar activo se mantendría en estado de servicio normal, pero no se le pagaría hasta que el Congreso pueda usar los fondos asignados.

Justicia. El Departamento de Justicia tiene un plan de contingencia de cierre, según el cual unos 95.000 de los casi 115.000 empleados del departamento seguirían trabajando.

Supervisión financiera. La Comisión del Mercado de Valores del Gobierno bursátil se financia a sí misma mediante la recaudación de la industria financiera, pero su presupuesto es establecido por el Congreso. Si ocurre un cierre, la Commodity Futures Trading Commission tendría que despedir al 95 por ciento de sus empleados de inmediato.

Parques nacionales. En 2013, los parques nacionales cerraron y los visitantes nocturnos tuvieron dos días para partir, lo que resultó en una pérdida de 750.000 visitantes diarios.

Impuestos. Hace cinco años, Hacienda despachó al 90 por ciento de su personal, según el Center for American Progress. Un total de 4.000 millones en reembolsos de impuestos acabaron temporalmente demorados, de acuerdo con la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB).

Viajes. Los viajeros aéreos y por tren casi no sufrieron porque los oficiales de seguridad y los controladores de tránsito aéreo permanecieron en el trabajo. El procesamiento de pasaportes continuó con algunas demoras.

Tribunales. Los tribunales federales podrían continuar funcionando normalmente durante aproximadamente tres semanas sin fondos adicionales.

Atención médica. Los registros de los recién creados intercambios de seguros de salud de Obamacare comenzaron según lo programado. Un programa en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU para rastrear los brotes de gripe se suspendió.

Niños. Seis programas de los servicios federales de educación infantil, Head Start, permanecieron cerrados nueve días en Alabama, Connecticut, Florida, Misisipí y Carolina del Sur. 6.300 niños resultaron afectados.

Seguro Social. Se emitieron cheques de Seguridad Social y discapacidad sin cambios en las fechas de pago y las oficinas de campo permanecieron abiertas pero ofrecieron servicios limitados, y hubo retrasos en el proceso de revisión para los nuevos solicitantes.

Préstamos. El proceso de hipotecas y otros préstamos se retrasó porque los prestamistas no pudieron acceder a los servicios del gobierno. La Administración de Pequeños Negocios no pudo procesar unas 700 solicitudes hasta que terminó el cierre.