Miquel Molina: “Hoy la aventura es interior, el cerebro es el gran desconocido”

El periodista publica su segunda novela, de nuevo protagonizada por una mujer

Irene Dalmases - Domingo, 21 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h

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“El amor de verdad no se deja coger. Cuando crees que lo tienes, estás empezando a perderlo”

barcelona- Después de debutar en 2014 con la novela Una flor del mal, el periodista Miquel Molina vuelve a la narrativa con La sonámbula, una historia con una enigmática protagonista, que vive una “aventura interior”, sin salir de su bloque de pisos del Eixample barcelonés.

El director adjunto de La Vanguardia, muy aficionado al montañismo y a los largos viajes -ha estado en el campo base del Everest y ha paseado por la Antártida- explica que, sin embargo, hoy la “verdadera aventura es interior, porque todos los rincones del planeta están ya cartografiados, incluso la luna”.

En cambio, “el cerebro y las emociones son las grandes desconocidas, mucho más que las cotas geográficas que hace setenta u ochenta años eran fuente de misterio”.

Quizá debido a este hecho, es por lo que la protagonista del relato es una mujer que vive una aventura sin apenas salir a la calle.

Publicada por Destino, Molina considera que la obra tiene concomitancias con su primera novela, especialmente, porque “se trata de la misma voz femenina”, aunque ahora es una mujer de 42 años y en Una flor del mal era una adolescente” hace 150 años.

En La sonámbula, el lector conocerá a Marta, una bailarina retirada, que se encuentra en un complicado momento vital, a la que un día llaman a la puerta para que vaya a ayudar a una vecina mayor, que acaba de sufrir un ictus.

Miquel Molina

Periodista

Una vez en el piso de abajo, verá a su compañera de escalera boca arriba en el baño, pero también le parecerá entrever a una rubia despampanante bajo las sábanas de la cama de otra habitación.

Molina desvela que la novela empezó a tomar forma después de que a él le sucediera algo parecido, puesto que una mañana que se encontraba en casa, la asistenta de la inquilina de abajo, le llamó a la puerta para que le ayudara, porque la mujer parecía haber sufrido un ictus.

Por otra parte, hace seis o siete años, aficionado como es a los mercados de antigüedades y a las librerías de segunda mano, adquirió un libro -que ahora guarda cuidadosamente en una caja azul- editado en Filadelfia en 1837, de autor desconocido, titulado La sonámbula, que tiene como protagonista a una chica que viaja a planetas lejanos.

Con estos mimbres, sin olvidar un pequeño frasco de veneno “caducado”, que guarda en la misma cajita junto al libro, el novelista ha tejido una obra en la que tienen igualmente su peso las muñecas hinchables y las estrellas del cielo.

Miquel Molina remarca que ha dibujado a una mujer que está en un momento de su vida en el que “se da cuenta de que todas las ilusiones son siempre ilusiones perdidas”, sin ser ajena a que “su mundo se desenfoca definitivamente y eso comporta que deba tomar decisiones o no”.

Además, refleja que “el amor de verdad es aquel que no se deja coger, porque en el momento en el que crees que ya lo tienes, estás empezando a perderlo”.

Articulista habitual en su periódico, no esconde que ahora se siente a gusto con la ficción y que ya está pensando en otra “nueva aventura literaria”, que podría transcurrir en el siglo XIX y en la que tendrá su importancia, de nuevo, el veneno.