pamplona negra 2018 Alicia Giménez Bartlett escritora

“No se puede consentir que la soledad sea más gravosa socialmente en una mujer que en un hombre”

Vital, sincera y comprometida con la realidad de su tiempo, tal y como se refleja en sus novelas negras. Así es Alicia Giménez Bartlett (Almansa, Albacete, 1951)

Paula Etxeberria Unai Beroiz - Domingo, 21 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h

La escritora Alicia Giménez.

La escritora Alicia Giménez. (Unai Beroiz)

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La escritora Alicia Giménez.

Pamplona- La creadora de la inspectora Petra Delicado y Premio Planeta 2015 pasó ayer por Pamplona Negra confirmando que su obra ha calado en los seguidores navarros del género negro, que, según celebra la propia Alicia Giménez Bartlett, ha tenido en los últimos tiempos en España “un impulso muy grande”.

¿Qué le aportan como escritora citas como este festival de Pamplona al que acude por primera vez?

-Bueno, este tipo de encuentros yo los tenía muy vistos y muy observados en Europa, en Italia, en Francia, donde proliferan muchísimo, y ahora estamos haciendo el mismo movimiento aquí. Me parece ideal. Para nosotros hay un fomento del género, nos encontramos, tenemos encuentros con los lectores... es algo muy vivo, muy positivo.

El género negro goza de muy buena salud....

-Sí. En España el movimiento empezó tímidamente pero luego ha tenido un impulso muy grande.

En su último libro, ‘Mi querido asesino en serie’ (Destino), por primera vez Petra Delicado y Garzón se enfrentan a un asesino en serie. ¿Es el mayor atractivo para el escritor de novela negra el personaje tipo del asesino en serie, como lo es en cierta forma para el policía?

-(Ríe) Bueno, digamos que es una especie de icono, de tópico de la novela negra. En este libro, como se ve en el título, está tratado de una manera un poco irónica. Hay un momento en el que Petra dice que es un auténtico chollo tener un asesino en serie, porque te da relevancia social y apareces en todos los medios y te pueden hasta subir el sueldo. Quería acercarme a esa figura tópica de la novela negra que tanto tanto se ha visitado. Me ha divertido mucho intentar que sea verosímil, porque un asesino en serie es poco habitual en España, se han dado casos pero no como los de las películas, entonces que pudiera creérselo el lector para mí era lo importante, que fuera avanzando la historia y dijera:esto no es una cosa absurda, me creo lo que está sucediendo.

Petra y Garzón colaboran en esta historia con los Mossos d’Esquadra, y la relación entre ambos cuerpos resulta ser seguramente mucho mejor de lo que sería hoy en la realidad.

-Sí... El libro salió en unos momentos convulsos, con toda la crisis de Catalunya y el enfrentamiento entre cuerpos policiales, pero yo había empezado hacía dos años a escribirlo, y me sorprendió como a todo el mundo esa batalla. Sin embargo, sigo manteniendo en el libro la tesis de que los cuerpos policiales tienen que cooperar, porque si nos enfrentamos a un atentado lo que queremos los ciudadanos es que nos salven el pellejo. Y la cooperación es básica para eso. Aparte de que el lado humano a la gente tiende a unirla más que a separarla, yo en eso soy bastante optimista, y esa visión he querido darla en esta novela.

¿Cómo vive el conflicto en torno al independentismo catalán?

-Mira, yo sigo teniendo casa en Barcelona, pero desde hace tres años vivo en el campo, en Vinaroz. Entonces veo las cosas con una cierta distancia. Yo creo que todo ha sido un despropósito que ha ido demasiado lejos. La convivencia en Catalunya era buena, y eso se tiene que recuperar de alguna manera, porque lo que no se puede es vivir con tensión social. La vida moderna ya tiene bastante tensión propia como para que le añadamos elementos políticos que nos implican muy directamente. Yo estoy en contra de cualquier cosa que genere una división entre los ciudadanos.

En sus novelas le gusta reflejar de alguna manera la realidad social de su tiempo, esa vertiente social de la novela negra que siempre le ha interesado, y en este nuevo libro refleja la soledad en la que vive mucha gente en las grandes ciudades, como Barcelona.

-Sí. Eso yo diría que es lo que más me interesaba en este libro. Me sorprendió mucho comprobar que las agencias matrimoniales y de contactos habían proliferado tanto. Estuve haciendo una fase de investigación para escribir el libro y, es asombroso, llega un momento en que no te lo crees, ¿esto está sucediendo?, ¿hay tanta gente que recurre a estos medios? Pues sí. Y eso indica que por más que estemos conectados virtualmente, la gente se siente sola en las ciudades, y va trampeando como puede y hay una aspiración de tener algún tipo de relación humana. Y eso está muy muy subrayado en el libro.

Especialmente víctimas de esa soledad son las mujeres ya de una cierta edad...

-Sí. Porque sobre las mujeres cae esa especie de losa de que hay que tener un amor porque si no no eres nada.

Se sigue pensando que la mujer está obligada a gustar a un hombre para sentirse mejor... ¿Tan poco hemos avanzado?

-Sí que hemos avanzado, pero vamos despacio. Hay cosas que están muy interiorizadas. Parece que la soledad en una mujer es más gravosa socialmente que en un hombre. Y eso no se puede consentir, menos hoy en día, cuando además las mujeres son mucho más activas en ese plano, son más autosuficientes, se mueven mejor en soledad y los hombres son más dependientes en ese sentido. También eso quería subrayarlo en la novela.

Siempre ha reivindicado el feminismo, como ha dicho en alguna ocasión, “o eres feminista o eres gilipollas”;y desde luego con su literatura ha contribuido a un avance, cargándose al hombre tipo de la novela negra y dando cabida en el género a otro tipo de mujeres.

-Por un lado, lo de que o eres feminista o eres gilipollas es que es la realidad, porque ¿quién puede negar hoy en día la igualdad intelectual y la igualdad de derechos de las mujeres? El que lo niega es que tiene muy poco que pensar y muy poco que añadir. Y por otra parte, es verdad que en la novela negra tipo clásica las mujeres son un cero a la izquierda, nunca están en la parte central, siempre son o cómplices, o inductoras, o ayudantes de la ley... pero no mandan.

¿Siguen vigentes en el género negro esos estereotipos femeninos?

-A veces sí. Para empezar, hay una cierta condescendencia con las mujeres, pero tal y como estamos de batalladoras y de terribles yo creo que la cosa va menguando, ¿eh? Porque aquí en cuanto alguien comete una falta de machismo, cuando antes no pasaba nada, ahora de repente le cae un palo social. Y creo que podría haber un serio rechazo si en algunos libros esos estereotipos continuaran vivos.

Suele decir que nunca planea sus novelas negras. En la historia de ‘Mi querido asesino en serie’, ¿se ha llegado a sorprender usted misma de los derroteros por los que le ha llevado Petra Delicado?

-(Ríe). Sí, sí, es verdad. Vamos a ver, yo tengo una idea así básica y global de lo que quiero hacer. Pero muchas veces, como tardo en hacer una novela de Petra como mínimo un año y medio o dos años, y trabajo excepto los fines de semana todos los días, entonces van surgiendo ideas, rectificaciones, iluminaciones... y hay veces que yo misma digo: jo, pues mira, esto lo ha resuelto muy bien. Pero aparte de la intuición general es cierto que no hay ningún programa muy muy seriamente definido.

Se deja llevar por los personajes.

-Sí, me dejo llevar un poco.

¿Qué tiene de usted el personaje de Petra Delicado?

-El sentido del humor. Una cierta ironía a la hora de no tomarse la vida, las cosas y a una mismo demasiado en serio, y una cierta filosofía de vida de que hay que tener ideas y exponerlas de vez en cuando y no callarse siempre, pero procurando ser lo más humorístico, lo más irónico posible.

Que haya humor en el género negro ayuda al lector a empatizar con los personajes y hacerlos más humanos... es necesario para que no sea todo tan negro, ¿lo ve así?

-Yo creo que sí. Por ejemplo, todos estos autores nórdicos, que son muy buenos, a veces adolecen de falta de sentido del humor. Los crímenes tan sangrientos, todo lo que es investigación policial que a veces es muy desagradable, que no se vea compensado con otros momentos en los que el lector se pueda relajar, diciendo: bueno, esto más o menos es así, pero hay otros aspectos positivos en la vida...

Tengo entendido que se ha creado en Pamplona un club de fans de sus personajes de la serie de Petra Delicado....

-Bueno, es cierto que hay un grupo de lectores que me sigue mucho y que se pusieron en contacto conmigo vía correo electrónico sabiendo que iba a venir al festival. Son diez o doce personas. Siguen a Petra y a Garzón, adoptan expresiones que dicen ellos, y después de la charla de esta tarde (por ayer) voy a tomar una cerveza con todos. Pero no es un club de fans como los de los blogueros, no, no.

Son seguidores especialmente del personaje de Garzón, ¿no?

-Sí, sí. Les gusta Garzón, porque encuentran que tiene valores navarros. Es un hombre sincero, un hombre amable, noble, al que la vida le parece bastante vivible, bastante apetecible, y han conectado especialmente con él.

¿Siente que le queda una larga vida al personaje de Petra Delicado?

-Pues no lo sé seguro. ¿Sabes qué pasa? Que al escribir otro tipo de novelas no de género negro, descanso un poco del tema, y me sirve también de equilibrio, así cuando vuelvo a Petra lo hago con muchas ganas, con verdadero interés de retomar el personaje. Ahora, puede que una de estas veces me dé cuenta de que estoy basándome en la repetición, que ya no me apetece escribirlo, y creo que si no hay entusiasmo por parte del escritor, eso se transmite al lector. Creo que me daré cuenta y en ese momento despediremos a Petra con banda de música.

¿Ahora está descansando con otro género?

-Ahora estoy descansando de verdad, en general. Cuando acabé el libro de Petra, dije: voy a hacer algo insólito, que es estar cuatro o cinco meses sin escribir. Porque soy muy obsesiva con la escritura, es una manera de vivir para mí. Y me apetecía mucho, así que dije: vamos a cortar, voy tomando notas sobre ideas... pero con la idea en el horizonte de volver a escribir, claro. Ahora voy al festival de Cartagena de Indias, el Hay Festival, y a la vuelta, de todas las propuestas que me he hecho a mí misma empezaré con algo. Pero ahora estoy en estado vegetativo, lo cual me parece maravilloso y estoy disfrutándolo muchísimo.

las claves

“Ha sido divertido intentar que el tópico del asesino en serie, tan poco habitual en la realidad en España, resulte verosímil para el lector”

“Me ha sorprendido que las agencias matrimoniales y de contactos hayan proliferado tanto... la gente se siente sola en las ciudades”

“Hay un grupo de lectores de Pamplona que se ha hecho muy seguidor del personaje de Garzón, encuentran en él valores navarros”

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