Música

Deslumbrante y generosa Yuja Wang

Por Teobaldos - Domingo, 21 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:11h

ciclo grandes de la pianista yuja wang

Intérpretes: Chamber Orchestra of Europe. Yuja Wang, piano. Lorenza Borrani, concertino y directora. Programa: Mendelssohn, La Hermosa Melusinay fragmentos de El Sueño de una noche de verano. Beethoven: concierto para piano y orquesta número 1. Chopin: Andante Spianato y Gran Polonesabrillante. Programación: Fundación Baluarte. Fecha: 17 de enero de 2018. Lugar: sala principal de Baluarte. Público: casi lleno (45, 32, 21 euros).

Entre cuarenta y sesenta millones de chinos -según distintas fuentes- estudian hoy día piano en su país. Occidente, por el contrario, es incapaz de llenar sus conservatorios, muchos infrautilizados;así que Alemania, que siempre lleva la delantera, para mantener las ochenta Hochschulen für Musik abiertas, ofrece enseñanza gratuita universal a los estudiantes chinos. O sea que China parece que es el futuro. Lang Lang, Yundi Li, y la propia Yuja Wang, que hoy nos ocupa, tienen mucho que ver en ese boom pianístico chino. Yuja Wang no defraudó, y su actuación, deslumbrante (incluso en el vestuario) y generosa, terminó en apoteosis. Pero, si la mayoría esperábamos de la pianista de Beijing solamente un paso fulgurante y virtuosístico por el teclado, la sorpresa fue grande y positiva al constatar unas versiones de Beethoven y Chopin meditadas, tenidas, cuidadas en detalles, incluso -en el caso del segundo movimiento de Beethoven- lentas. Fue en algunas propinas donde la pianista desplegó su magnífica pirotecnia, siempre, eso sí, cuidando el estilo de lo que tocaba, y demostrando que es capaz de dominar varios campos;aunque, a mi juicio, la época que mejor se le da es el postromanticismo, las incursiones en la modernidad: así, Petruchka de Stravinski me pareció genial. Yuja Wang asume también la dirección cuando toca con la orquesta;en este sentido, no aporta nada a la versión;es más, ese estar pendiente de los músicos, en parte, nos distrae de su cometido. El primer concierto para piano y orquesta de Beethoven es todavía un poco mozartiano;la pianista lo cuidó sin excesos, dejándolo fluir, y aportando el sonido más bello en el segundo movimiento, lento y tranquilo, buscando profundidad, y con unos impecables trinos. El acompañamiento de la orquesta fue correcto, pero de sonido algo prepotente, con momentos que piden más retención. En el andante y Gran Polonesa de Chopin, la propia escritura relega a la orquesta a un plano discretísimo, y la pianista se lució en toda su intensidad, aunque el rubato fuera un poco mecánico, sin duda por no resultar manida.

La Orquesta de Cámara de Europa, dirigida por la concertino Lorenza Borrani, es una formación de sonido muy poderoso y más bien abierto. Su versión de los seis números del Sueño de una noche de verano de Mendelssohn estuvo plagada de buenas intervenciones solistas, de rotundos, y hasta exagerados contrastes, y de vigor y colorido;extravertida en el final, tocado de pie. Orquesta sin duda de calidad, pero no deslumbrante.

Yuja Wang, con un público cada vez más enfervorizado dio seis propinas. Desde Chopin, hasta el ritmo de jazz;de la Petruchka a la fantasía de Carmen/Horowitz;pasando por Schubert/Litz, y esas variaciones tan vistas de YouTube sobre Mozart. Y, efectivamente hace gala de una técnica virtuosística que puede parecer exhibicionista;pero que está llena de música, y que, efectivamente, por ese contenido interior, emociona a raudales.