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Y tiro porque me toca

La zafiedad al poder

Por Miguel Sánchez-Ostiz - Domingo, 21 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

Días pasados, a raíz de las últimas declaraciones delirantes de Celia Villalobos, escribí que no merecía la pena comentarlas porque esas frases, expresiones de una forma rastrera de percibir la realidad, se comentan solas y son el más eficaz autorretrato de quien las escupe. Pero luego he pensado que tanta zafiedad irrita y es preciso dejar constancia de que cuando menos resulta un despropósito que alguien como Celia Villalobos presida el Pacto de Toledo, donde se dilucida una cuestión tan grave como son las pensiones de jubilación.

Es preciso recordar algo que parece no inquietar en exceso a la ciudadanía, que piensa sin duda que el Estado proveerá, y es que el Gobierno de Mariano Rajoy ha liquidado el fondo de reserva de las pensiones y se ve obligado ahora mismo a tomar prestado de otros lugares. Y es de temer que dentro de las actuaciones ideológicas del Gobierno esté la privatización total de ese sistema, previos recortes destructivos.

Y junto a lo anterior es preciso recordar que Celia Villalobos, que entre sus muchos cargos tuvo el de ministra de Sanidad, hablaba de los tontitos, cuando de problemas de discapacitados se trataba;que sostiene que en realidad en las fábricas los obreros no rinden y se demoran horas extras para hablar de fútbol y de motos;que afirma con contundencia que España va hacia delante, quieres reservar en un restaurante y no puedes, porque está todo lleno;que cuando fue ministra (¡!), al tiempo de la epidemia de las vacas locas, sostuvo con alegría doméstica que no pasaba nada, que también se podía hacer el caldo con huesos de cerdo y todo consistía en tirar los de vaca;que se echaba siestas de descaro en su sillón parlamentario por el que cobra de manera indecorosa (ayudas de vivienda teniendo la propia);que en un debate del estado de la nación le pillaron jugando al Candy Crush, en su tableta gratuita, en la tribuna de presidencia de la cámara;que para responder a una diputada de la oposición de probada valía lo hizo con un espatarre tabernario que daba vergüenza ajena;que dirigiéndose a su chofer dijo No eres más tonto porque no te entrenas;que alardeaba con desvergüenza de haberse hecho una importante mochila presentable a costa por supuesto de su vida política, la que la ciudadanía ve como parasitaria;que sostiene que hay pensionistas que pasan más tiempo cobrando que el que han trabajado… Como dije al principio: un autorretrato, grotesco y repulsivo.

Y que quien está enmochilada y cebada por la política y divina de muerte, proponga el ahorro minúsculo del acogotado frente al expolio monumental del Gobierno no es que suene a burla sangrante, sino que resulta cuando menos asocial y patológico, y denota que esa persona ignora paladinamente el país en el que vive y de qué y cómo lo hace una mayoría de la población, buena parte de la cual roza o naufraga en el drama. Cómo alguien así puede ejercer cargos de responsabilidad política es y no es un misterio, porque personajes como ella forman parte activa de la actual vida política española: la zafiedad al poder, quedó dicho;y junto a ella, la falta de empatía social y la falta de instrucción y cultura elementales.

Se nota de lejos que la divina de muerte es una persona carente de sentido social de la política, tal vez a causa de su notoria instrucción deficiente, cuyo cometido político, dirigido sin duda, es el de irritar a la oposición con sus desplantes y majezas, toda una forma de hacer política en tiempos sombríos, y dentro de Europa. Con unos medios de comunicación vendidos y entregados, meros transmisores de consignas gubernamentales, no resulta alarmante que asuntos tan graves y amenazados como el futuro de las pensiones estén en manos de políticos como Celia Villalobos al frente del Pacto de Toledo, que cada vez se ve más claro tiene por objetivo prioritario y lacayuno el desmantelamiento del estado social, previo saqueo institucional. Como para echarse a dormir a pierna suelta.

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