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MEDIO AMBIENTE

Proteger el medio: labor del día a día

acompañamos a los guardas forestales de la demarcación de ultzama-arakil en una jornada de trabajo en la naturaleza

Un reportaje de Unai Yoldi Hualde. Fotografía Javier Bergasa - Domingo, 21 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

Sello del Gobierno de Navarra en los árboles.

Sello del Gobierno de Navarra en los árboles. (JAVIER BERGASA)

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Sello del Gobierno de Navarra en los árboles.

Siete y media de la mañana y Alfonso Aizkorbe, Carlos Bergasa, Mikel Carrasco y la jefa de la demarcación de Ultzama-Arakil, Edurne Belasco, comienzan su jornada laboral en Irurtzun, donde trabajan trece guardas forestales. Encienden los ordenadores y organizan las tareas para las 83.300 hectáreas de extensión que tienen asignadas. Su principal misión: velar por la conservación de la naturaleza y el aprovechamiento sostenible de sus recursos, además de ofrecer un servicio a la sociedad en todo lo relativo al medio ambiente. En el caso concreto de esta demarcación, que abarca desde Alsasua hasta Lantz, las tareas habituales son la gestión selvícola (explotación forestal), recogida de fauna herida y muerta, atender urgencias ambientales (vertidos, caza furtiva, incendios, etc.), seguimiento de fauna y flora y control de especies exóticas invasoras y protección de las autóctonas.

“La entrada del visón americano está desplazando al visón europeo, que está en peligro de extinción y nuestros bosques son una de las pocas zonas de Europa en las que habita”, explica Carlos, quien junto a sus compañeros arranca el todoterreno y acude a la orilla del río Larraun para analizar el estado de los visones, una especie que acostumbra a vivir en las riberas de los ríos. “Para proteger al europeo del americano ponemos unas plataformas de madera en la orilla con una placa de arcilla para detectar sus huellas”, comenta Alfonso, que explica que a los diez días vuelven para observar si hay alguna huella de visón, en cuyo caso colocan una jaula en la plataforma para dar caza al animal. “Al día siguiente, volvemos para ver si ha caído en la trampa. Si nos encontramos con un europeo le damos de comer y lo soltamos, pero si es americano lo tenemos que sacrificar”, relata. De esta manera, el Guarderío Forestal protege a las especies autóctonas de las invasoras que, poco a poco, las van desplazando. Además, también controlan la proliferación de otras especies como la avispa asiática, el tejón o aves exóticas.

Tras visitar las 23 plataformas de las que disponen, ponen rumbo a una balsa situada en un robledal cerca de Irurtzun, donde hacen un seguimiento de los renacuajos de la rana ágil. De camino, Mikel avista un milano muerto en el arcén de la A-15, a la altura de Arbizu. Paran el todoterreno, se ponen los chalecos reflectantes y guardan el ave en una bolsa para meterlo en su arcón y, posteriormente, llevarlo al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Ilundain, donde investigarán sobre la especie.

gestión selváticaHasta el año 2005, las tareas medioambientales y las forestales estaban atendidas por profesionales distintos, el guarda medioambiental y el montero, pero tras un decreto ambas figuras se unieron en el actual Guarderío Forestal. Por ello, velan por la fauna y la flora, y también prestan un servicio para la explotación forestal. “Nosotros nos encargamos de marcar los árboles que luego una maderera podrá talar”, explica Mikel. Para ello, eligen los pies (árboles) siguiendo una serie de requisitos como el diámetro, la altura, si en él habita alguna especie de ave, etc. Para señalar los que van a ser talados, hacen una marca en la base del tronco con un hacha que tiene un sello, GN (Gobierno de Navarra), en el reverso de la hoja con el que golpean la marca del árbol para que después sean fáciles de identificar.

Además, también tienen la potestad de seleccionar el destino de esa madera. “Elegimos para qué tipo de productos se va a explotar los bosques”, señala Mikel, quien añade que también los ayuntamientos aprovechan los bosques para repartir lotes de leña entre los vecinos. Una vez delegada la explotación, los guardas forestales hacen cumplir las directrices establecidas y vigilan la actividad en base a la normativa vigente.

Con el walkie-talkie siempre a mano, estos cuidadores de la naturaleza están en constante alerta ante cualquier suceso que pueda ocurrir en el día a día. Son una figura con una doble cara de gestor y autoridad, una faceta esta última que quieren resaltar tras el ataque al compañero de Bertiz, aunque aseguran que no se ve mermada, y que sucesos como ese tan solo son una mancha en el buen trato que, en el día a día, mantienen con vecinos, cazadores y otros trabajadores del medio ambiente.