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El ‘sí’ obtuvo 362 votos, frente a 279 del ‘no’

Un SPD fracturado aprueba por escaso margen negociar con Merkel otra alianza de Gobierno

El ‘sí’, liderado por Martin Schulz, obtuvo 362 votos, frente a los 279 del ‘no’, promovido por Kevin Kühnert, líder de las Juventudes
La CDU celebra el resultado de cara a formar un Ejecutivo estable

Gemma Casadeval - Lunes, 22 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

El presidente del Partido Socialdemócrata alemán, Martin Schulz, vota con varios compañeros que su partido negocie con la CDU de Merkel para formar Gobierno.

El presidente del Partido Socialdemócrata alemán, Martin Schulz, vota con varios compañeros que su partido negocie con la CDU de Merkel para formar Gobierno. (EFE)

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  • El presidente del Partido Socialdemócrata alemán, Martin Schulz, vota con varios compañeros que su partido negocie con la CDU de Merkel para formar Gobierno.

“Da igual lo que pase hoy aquí: esto no es el fin de la historia ni el fin del SPD”

bonn- El Partido Socialdemócrata (SPD) dio un poco convencido a negociar una nueva coalición de gobierno en Alemania, en un congreso que reflejó su división interna pero evitó a su líder, Martin Schulz, y por extensión a la canciller Angela Merkel, los problemas de un no.

Varias horas de vivo debate, en un congreso celebrado en Bonn (oeste) para dar o no luz verde a la apertura de negociaciones para otra alianza de Gobierno, dieron la victoria al que pedía Schulz por 362 votos, frente a 279 en contra, lo que supone un 56% a favor de la línea defendida por Schulz, a quien apoyaba el aparato del partido y algunas de sus figuras ya en la retaguardia, frente al no de las Juventudes (Jusos), entre otras corrientes.

Schulz lanzó ante sus delegados una dramática llamada a favor de abrir la negociación en busca de un gobierno estable, “por el bien de Alemania y de Europa”, basado en el preacuerdo alcanzado con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera. “Llegó el momento de la verdad”, apeló de nuevo, tras cinco horas de intervenciones que pusieron de relieve las críticas contra la tercera alianza con Merkel, quien gobernó así en su primera y tercera legislatura.

Consciente de las críticas de quienes echan de menos un “sello socialdemócrata” al preacuerdo, Schulz se comprometió a trabajar por “mejorar” lo pactado, como lograr una sanidad pública igualitaria y levantar las restricciones al reagrupamiento familiar de los refugiados.

El líder del no era el líder de los Jusos, Kevin Kühnert, a quien trataron de desacreditar asegurando que la suya era una “rebelión de los enanos”, que son 70.000 del total de 440.000 militantes del partido.

“Da igual lo que pase hoy aquí: esto no es el fin de la historia ni el fin del SPD”, aseguró Kühnert, en respuesta a quienes consideraban que un no equivalía a ir a nuevas elecciones, con resultados previsiblemente nefastos para su partido.

Kühnert se ganó las ovaciones no solo de los Jusos -algunos de ellos, presentes en la sala con gorros de gnomo-, lo que demostró que su mensaje había calado hondo en otras corrientes.

Schulz logró el visto bueno pero no convenció a los delegados, que reaccionaron con murmullos cuando afirmó haber recibido el día anterior una llamada de Emmanuel Macron, animándole ante el difícil congreso. El líder socialdemócrata puso el acento en la necesidad de apoyar la reforma de la UE que impulsa París y de “frenar la ola derechista” en Europa.

Sin embargo, estos planteamientos no tocaron la fibra de quienes reclaman un sello socialdemócrata en el sentido de mejoras sociales y lucha contra la precariedad laboral.

Schulz, quien asumió las riendas del partido hace un año tras 25 de carrera política entre Bruselas y Estrasburgo, sigue sin haber conquistado a sus bases, aunque sí obtuvo el apoyo cerrado del aparato del partido.

El ala izquierda del SPD aceptó su compromiso de luchar por esas mejoras en el curso de la negociación por un pacto de Gobierno, que de alcanzarse será sometido a una consulta entre el cerca de medio millón de militantes.

Los “enanos” de Kühnert se hicieron oír en los debates y en los accesos al centro de congresos, donde desplegaron pancartas contra la gran coalición y por la renovación del partido más antiguo de Alemania.

Una vez conoció el resultado, la canciller alemana, Angela Merkel, celebró el y ahora se prepara para unas negociaciones duras con miras a conseguir un “Gobierno estable”.

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