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Ciudadanos aprovecha el malestar en el PPN para ampliar su base en Navarra

La formación naranja busca cuadros entre los militantes que se están dando de baja
La gestión personalista de Ana Beltrán ha generado un sentimiento de abandono en una parte del partido

Ibai Fernandez - Lunes, 22 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

La presidenta del Partido Popular de Navarra, Ana Beltrán, durante una Junta Directiva Regional.

La presidenta del Partido Popular de Navarra, Ana Beltrán, durante una Junta Directiva Regional. (Iñaki Porto)

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La presidenta del Partido Popular de Navarra, Ana Beltrán, durante una Junta Directiva Regional.

Pamplona- A río revuelto, ganancia de pescadores. Lo sabe bien Ciudadanos, que está aprovechando el malestar interno que se vive en el PP de Navarra para buscar nuevos militantes y ampliar sus cuadros con la mirada puesta ya en las elecciones forales y municipales de 2019. La formación de Albert Rivera, que apenas cuenta con implantación en Navarra, se ha dirigido en las últimas semanas a distintos miembros y exmiembros del PP para tantear su posible incorporación al partido, tras comprobar que habían renunciado a sus responsabilidades internas o que incluso se han dado ya de baja en el partido. En los próximos días podría oficializarse algún nombre importante.

De momento, del PP navarro se ha marchado últimamente gente tan destacada como José Ignacio Palacios, exsenador y expresidente de la primera gestora, y que se afilió al PP de Jaca nada más asumir la presidencia Ana Beltrán en un gesto muy comentado dentro del partido. También ha dimitido el secretario de Organización, Marcial Fernández, una persona con mucho peso orgánico que logró buena parte de los avales que permitieron a Ana Beltrán hacerse con la dirección del PPN en el último congreso, y que ha abandonado sus responsabilidades por discrepancias con la presidenta. Hoy su desvinculación con el PP es total, por lo que no sería de extrañar que acabe dejando también la militancia y arrastre consigo a algunos de los afiliados con los que como coordinador del partido ha mantenido contacto directo estos años.

La presidenta del comité local de Barañáin, Pilar González, y el concejal de Arróniz, Walter Hasenburg, también se han apartado de la formación recientemente. Este último además ha pasado a formar parte del grupo mixto en el consistorio. Mientras que en Tierra Estella al menos cinco militantes se han dado de baja, todos ellos muy críticos con la presidenta del PPN.

Los motivos son diversos. Desde la sensación de abandono que se vive en buena parte de los comités locales, hasta la deuda que la empresa familiar de Beltrán mantiene con Hacienda, y que según entienden algunos militantes les deja sin argumentos para defender una política tributaria alternativa. A los que se unen otros aspectos vinculados a la propia marca, salpicada por los casos de corrupción en el resto de España y desgastada por una imagen de partido viejo y obsoleto, lo que han permitido que Ciudadanos se dispare en las encuestas y comience a captar a sectores descontentos del PP.

Un problema de futuroNo es un éxodo, entre otras cosas porque el PP no es un partido con un gran número de militantes en Navarra. Pero sí un goteo permanente que está dejando a los populares desguarnecidos en diversos puntos de la comunidad, donde pueden encontrar problemas importantes para completar candidaturas locales en las próximas elecciones en beneficio de Ciudadanos, que aspira a presentar listas en muchos municipios, y que está siguiendo de cerca estas bajas para reforzar una estructura interna todavía precaria.

En realidad, es un trasvase que se está produciendo en todo el Estado, y que empieza a generar preocupación en las filas populares. Un escenario que se agrava en Navarra, donde el PP no cuenta con el tirón de ser el voto útil frente a la izquierda que sí le sirve para seguir siendo referente electoral en la mayoría de las comunidades. Más bien al contrario, el precedente catalán, donde Ciudadanos barrió al PP aupado por la polarización, augura también una fuga de votos en Navarra, donde UPN sigue siendo la referencia electoral de la derecha. “Corremos el riesgo de acabar en una posición completamente marginal semejante a lo que está ocurriendo en Navarra”, advertía hace poco Juan Arza, exsecretario de Estudios del PP catalán.

En realidad, el proyecto del PP nunca ha llegado a cuajar en una tierra donde el centroderecha tradicionalmente se ha agrupado en el regionalismo de UPN, al que los populares no han sabido (o no les han dejado) construir una alternativa. Tampoco con Ana Beltrán, que ha apostado por un liderazgo histriónico y personalista que, unido al alboroto permanente en el Parlamento, le ha otorgado un notable protagonismo en esta legislatura. Una estrategia presente en cada acto y en cada nota de prensa del PPN, y que también ha contribuido a fomentar la sensación de abandono de muchos comités locales, donde cunde la sensación de que lo único que importa es que se vea a su presidenta.