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Federico Malpica Basurto doctor en educación, calidad y procesos educativos

“La innovación educativa debe basarse en qué quiero que aprenda el alumno y qué más puedo hacer”

Directivos de la Federación Navarra de Ikastolas (NIE) se han formado esta semana sobre las comunidades de aprendizaje entre docentes. Un experto explica cómo

G. Montañés Unai Beroiz - Lunes, 22 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:10h

Federico Malpica, esta semana en la sede de NIE en Pamplona.

Federico Malpica, esta semana en la sede de NIE en Pamplona.

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Federico Malpica, esta semana en la sede de NIE en Pamplona.

pamplona- Fomentar el aprendizaje del profesorado compartiendo metodologías con otros compañeros o compañeras, como cuando un docente asiste a la clase de otro para conocer, por ejemplo, cómo presenta un proyecto. Ese es el objetivo, en versión muy reducida, que se busca con las comunidades profesionales de aprendizaje, un sistema con el que se busca promover la formación continua docente y coordinar las metodologías con las que se imparte clase, en función del objetivo que se persigue en el centro. Así lo explica Federico Malpica Basurto (1974, Guadalajara, Jalisco, México), doctor en Educación, Calidad y Procesos Educativos, por la Universitat Autònoma de Barcelona, que esta semana participó en Pamplona en una sesión de formación a equipos directivos de la federación navarra de ikastolas (NIE).

¿En qué consisten las comunidades profesionales de aprendizaje?

-En este curso escolar, 2017-18, hemos empezado el proyecto en la federación de ikastolas, y llevamos también casi tres años asesorando a colegios de Emaús, los Escolapios. Se trata de construir unas comunidades profesionales de aprendizaje, de colegas, con las que reflexionar, mejorar e innovar lo que hacen en las aulas.

La idea contrasta con la imagen habitual de una clase, de un profesor ideando cómo preparar una sesión, para una o varias asignaturas, para ver qué funciona...

-La educación históricamente, y aunque parezca mentira, porque estamos rodeados de gente todo el día, es una profesión muy aislada, donde ha habido muy poca retroalimentación de la práctica entre colegas. Hay pocas oportunidades donde los docentes se observen unos a otros. Porque, cuando por fin hay reuniones, se habla de los contenidos, los alumnos, las familias, el evento próximo... y no de su práctica. Cada uno tiene la suya. Y el problema es que compartir eso se haga de forma aislada. Es difícil cumplir unos objetivos que las escuelas se proponen si cada docente va por su lado. Porque a un docente, por sí solo, le es imposible enseñar por competencias. No hay ningún docente que pueda levantar la mano y decir No os preocupéis, yo me encargo de que sean personas comprometidas. O de que sepan trabajar en equipo, investigar, ser creativos, emprendedores...

Si los docentes critican que tienen poco tiempo para preparar sus clases, para cumplir el currículo, para proponer proyectos, corregir... ¿disponen entonces de tiempo para reunirse a analizar sus prácticas en equipo?

-El tiempo es el mismo. Lo que es interesante del trabajo colaborativo es que no se trata de ganar más tiempo ni de dar más temas, sino de darle sentido a aquello que yo ya hago en clase.

¿Por dónde se empieza?

-Lo primero, lo más importante, es que todo el claustro y el equipo directivo tengan la misma idea de qué quieren conseguir que aprendan sus alumnos. Qué competencias. Y no vale responder que es lo que dice el currículum oficial, porque eso es lo mismo para todos los centros, pero cada escuela debe hacer una apuesta, su propia oferta educativa, que de hecho es lo que la diferencia del resto. Y la siguiente pregunta es qué vamos a hacer en todas las aulas para conseguir que esto sea posible.

Usted apuesta por la innovación educativa. En las nuevas metodologías, ¿tiene cabida la cultura del esfuerzo?

-La innovación no es mirar qué hay en el mercado y ver qué incorporamos este año. Para que esté bien fundamentada, debe responder a qué queremos que aprendan los alumnos y qué más podemos hacer para ello. Algunas cosas ya las vendremos haciendo desde hace 30 años y no tendremos que dejar de hacerlas, pero los docentes tendremos que reaprender otras prácticas. Ahora, las familias también tienen que entender que es imposible que se enseñe a sus hijos como a ellos se les enseñó cuando eran pequeños. Porque aquello que ellos necesitaban aprender no es lo que se necesita hoy día. No es que lo de hace 30 años fuera malo, es que había otra idea de la educación.

¿Cómo se mide que una metodología funciona? Porque uno de los referentes más habituales en educación es la nota...

-El problema de la mayoría de las evaluaciones es que no valoran todo lo que aprenden sus alumnos. Porque básicamente son pruebas de papel y boli. Y, por muy buenas que sean, esas pruebas pueden valorar conocimientos. Pero los procedimientos y habilidades son difíciles de observar en una prueba escrita, y todo lo que son valores, comportamientos, normas... son imposibles de valorar en una prueba escrita. Un solo docente no puede evaluar por competencias, porque no tiene el tiempo suficiente para ver el progreso. Un año no es suficiente. Por eso, para evaluar por competencias, lo que saben, lo que saben hacer y lo que son, es que lo hagamos en equipo.