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La hora de la verdad en Alemania

la ajustada victoria de la élite del spd sobre la gran coalición con merkel debe ser refrendada ahora por la militancia

Martes, 23 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:09h

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Los delegados del SPD reunidos en Bonn votaron el domingo a favor de continuar la negociación con Merkel para otra Große Koalition. Sólo 83 votos de diferencia entre el no del joven socialdemócrata Kevin Kühnert y el del veterano Martin Schulz, que contaba con los pesos pesados del partido a su favor, más incontables apoyos del mundo económico y mediático, y la presión del sector conservador para obtener el . El 56% de los delegados han respaldado a Martin Schulz. Entre ellos la vieja guardia socialdemócrata, acostumbrada a tocar poder, y también destacadas figuras como Malu Dreyer, presidenta de la región de Rheinland-Pfalz y la política más popular de su partido, que en el pasado se mostró contraria a la Gran Coalición, pero que habiendo llegado al poder con el no, ahora torna al . La consigna dada por Martin Schulz antes de la decisiva votación ha sido clara: “Si no conseguimos formar Gobierno con las mayorías que hay en el Bundestag (Parlamento), seremos castigados por los electores”. Y es que ante una repetición de elecciones los sondeos arrojan resultados en que los socialdemócratas salen muy mal parados.

Pero en esta ajustada victoria de la élite del SPD frente a sus juventudes todavía queda una última ofensiva. Ahora mismo todo está en manos del líder de los Jungsozialisten (Juventudes Socialistas), Kühnert. O acepta la decisión del partido y deja de presentar batalla frente a la cúpula de un partido dividido en dos (56%-44%) -algo poco probable a la vista de las ovaciones recibidas por parte de sus delegados y la militancia presente en las gradas durante el congreso-- o se enfrenta a un nuevo reto: convencer a 450.000 militantes de que al acuerdo final con Merkel hay que pararlo con otro no.

En estos momentos la polémica a nivel internacional se centra en dos puntos. Por un lado, Schulz con esta victoria no se asegura un liderazgo fuerte. Muy al contrario, nunca antes un líder adepto a la Groko (Große Koalition, Gran Coalición en castellano) había estado tan en solfa. Y tampoco esta Gran Coalición propiciaría una estabilidad muy duradera en Europa;aunque los socialistas españoles -con un tino digno del ciego del Lazarillo de Tormes- parecen defender justo lo contrario a través de su eurodiputada Inés Ayala Sender.

Muchos analistas internacionales señalan que el SPD acaba de ratificar su camino hacia la insignificancia. El mundo en el que la socialdemocracia alemana y europea eran poderosas ha desaparecido. En septiembre el SPD cosechó sus peores resultados (un 20,5%), y los militantes se encuentran desconcertados al no vislumbrar una solución de reflote. El famoso “sentido de Estado“ ya no convence: ven a Merkel como un modelo político liberal-conservador acabado, ven los recortes sociales y las exiguas pensiones de los jubilados -algunos de los cuales se ven obligados a trabajar para completar sus ingresos-, ven lo ocurrido con socialdemócratas franceses, griegos, holandeses, y la jugada que se prepara en España con la entente neoliberal-recentralizadora (Ciudadanos) más el Pedrismo, es decir: un Susanismo disimulado, donde los valores de la izquierda no se hallan. Contemplar todo esto ha llevado a la militancia de base socialdemócrata a una crisis de identidad e ideológica sin igual.

El diagnóstico más clarividente de distintos politólogos alemanes ya lo advierte: el CDU/CSU de Merkel no negociará a la baja, será beneficiado a la larga, dejará invalidado al SPD para constituirse como alternativa política en Alemania, se creará un espacio político huérfano que será caldo de cultivo para los populismos por los que avanzará la ultraderecha, y toda Europa se verá afectada hasta una... ¿probable ruptura? La ultraderecha alemana lleva preparándose durante años para esta ventana de oportunidad que se les abre ahora.

Ya no sirve enarbolar el nombre de Willy Brandt, como hace el PSOE en la persona de Inés Ayala, asistente al congreso extraordinario del SPD, para así reivindicar un legado socialdemócrata que ha sido extinto tras una fusión continuada de sus siglas con las de los conservadores. Ya no estamos en 1969, y una crisis espantosa sigue reconcomiendo a las clases populares europeas. Fenómenos como el de la inmigración, los recortes, las pensiones, la plurinacionalidad, las bases norteamericanas en suelo germano, el auge del fascismo disfrazado de liberal-centrismo precisan de propuestas políticas y soluciones distintas a las formuladas hasta el momento.

Tras su gran batacazo electoral en septiembre, muchos analistas señalan que el SPD acaba de ratificar su camino hacia la insignificancia

tres escenariosLa hora de la verdad ha llegado a Alemania. Conocemos lo ocurrido en otros países de Europa con May, Macron, Kurz... En caso de que la militancia socialdemócrata de el SÍ a Merkel, ésta podría ser de nuevo canciller antes de Semana Santa. En cambio, si la militancia dice “no” se abren tres escenarios.

Primero. Dimisiones de casi la totalidad de la cúpula socialdemócrata empezando por Martin Schulz, que quedaría deslegitimado para seguir al frente del SPD. Gobierno en minoría de Merkel, aunque dice no estar dispuesta a ello, pero los Jusos la reprenden duramente: “Merkel no está en condiciones de decir que vamos a nuevas elecciones. Ella no ha conseguido ningún socio de gobierno”.

Segundo. Nuevo intento de coalición Jamaica (Die Grünen[verdes], FDP[liberales] y CDU/CSU) de la mano del presidente Steinmeier por la disposición mostrada por los Verdes, pero con el líder liberal Lindner pidiendo la cabeza de Merkel.

Tercero. O nuevas elecciones. Hasta la actualidad, todos los cancilleres de la República Federal de Alemania fueron elegidos en la primera ronda de votación. Cosa que no parece ahora posible y menos con una militancia socialdemócrata protagonizando escenas de The Walking Deaden el escenario político alemán.

Mi apuesta es que ninguno de estos tres escenarios tendrá lugar, ya que el agotamiento de la militancia les llevará a una sumisión ante la decisión del partido. La poca visión que han mostrado los socialdemócratas europeos, pensando que la ciudadanía no les iba a pasar factura por los años de connivencia con la derecha y el abandono de los valores de la izquierda llega a su fin. Ya no cala entre el electorado que esa postura es “por el bien de la estabilidad europea”. Menos aún cuando vemos a la ultraderecha imparable.

Que Dios reparta suerte.

La autora es escritora, analista colaboradora de ‘Mass Media’ alemanes

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