Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Elena Hernández Hermana de Beatriz

“El camionero kamikaze estará unos años en prisión, pero yo nunca recuperaré a mi hermana”

La sentencia que condena a doce años y medio de prisión al conductor que acabó con la vida de Beatriz Hernández Rivas no ha traído el consuelo a la familia

Jorge Napal /Iker Azurmendi - Miércoles, 24 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:09h

Elena Hernández

Elena Hernández (Iker Azurmendi)

Galería Noticia

  • Elena Hernández

errenteria- “Comienza a partir de ahora otra etapa en la vida, pero no siento ni calma ni alivio”, admite Elena Hernández. Le dolió en el alma escuchar durante la vista oral que el responsable de la muerte de su hermana dijera “con total tranquilidad” que acostumbraba a beber grandes cantidades de alcohol antes de echarse a la carretera. La errenteriarra Beatriz Hernández falleció en agosto de 2015 víctima de la acción de un camionero de nacionalidad portuguesa que recorrió ebrio casi 9,5 kilómetros en sentido contrario en Villabona. La colisión fue brutal.

Hace cinco días fue condenado a doce años y medio de prisión por estos hechos. Se trata de la primera sentencia por homicidio doloso. Elena atiende a este periódico en Errenteria, poco antes de reincorporarse a la jornada laboral.

¿Cuesta ir al trabajo estos días?

-Ahora estoy mejor, sobre todo desde que dejé de trabajar en la Gula del Norte, la empresa en la que estaba empleada con mi hermana. El accidente fue en agosto de 2015, seguí trabajando hasta diciembre, pero al final lo tuve que dejar...

¿Por qué?

-Se me hacía durísimo pasar a diario por el mismo lugar en el que perdió la vida. Era complicado seguir rodeándome de los mismos compañeros con los que tantas cosas habíamos compartido juntas. Tuve que cambiar de trabajo y ahora estoy en Lezo, a cinco minutos de casa. Es más cómodo, pero cuando ocurre una desgracia así hay que tener mucho cuidado de no quedarse demasiado tiempo encerrada entre cuatro paredes. Durante todo este tiempo me he esforzado en salir y tener la cabeza siempre ocupada en algo...

Una fuerza de voluntad que no todo el mundo tiene...

-Creo que lo he sobrellevado bastante bien, sobre todo ante mis padres. Ellos sí que lo están pasando mal. Mi hermana vivía con ellos y a mí me ha tocado hacerme la dura, aunque luego llorase muchísimo a escondidas. Si me llego a derrumbar durante este tiempo, no sé lo que habría pasado. Desde luego que he tenido mis temporadas de bajones, pero creo que he sabido llevarlo más o menos bien, aunque nunca sabes cómo vas a reaccionar ante semejante golpe en la vida.

¿Sus padres qué le dicen? ¿Les cuesta aceptar que Beatriz ya no está?

-Sí, de hecho, no querían saber nada del juicio ni de todos los trámites que se han ido cumplimentado a lo largo de estos dos años. De vez en cuando les decíamos algo, pero siempre se han mantenido al margen. Mis padres se han quedado con el dolor. Dicen que les da igual que este hombre esté en la cárcel o no, que no les importa los años que pueda pasar, porque lo verdaderamente importante lo han perdido. Después de conocer la sentencia no han dicho nada. Solo han llorado.

¿Y usted cómo ha reaccionado?

-No sé cómo explicarlo... (permanece unos segundos reflexiva). Pensaba que me iba a sentir de otra manera, que me iba a alegrar tras conocer una sentencia favorable, pero es que ni me he alegrado siquiera. Está muy bien que se haya podido sentar jurisprudencia de manera que las personas que cometan a partir de ahora un delito similar sepan que no les va a salir gratis, que no van a entrar por una puerta y salir por la otra como hasta ahora venía ocurriendo. Se trata de la primera sentencia por homicidio doloso. Si se sienta un precedente, ya hemos conseguido mucho...

Pero usted no se ha quedado tranquila ni satisfecha...

-No, porque no tengo a mi hermana. La Justicia es Justicia, pero no trae calma ni alivio por la pérdida de un ser querido. Me acordaré siempre de ella. Todos los días. El 13 de enero fue mi cumpleaños y le eché mucho de menos. En navidades hemos estado muy tranquilos, pero con ella preparaba los menús, íbamos a comprar regalos. ¡Cómo no la voy a recordar!

¿Comienza a partir de ahora otro duelo?

-Sí, comienza otra fase de la vida. Hemos estado dos años pendientes del abogado, siguiendo también los pasos de la estrategia que iba a llevar el procesado que, por cierto, va a recurrir. Pero sí, de alguna manera siento que ya ha quedado atrás esta etapa. Comienza ahora una nueva fase, pero no puedo desprenderme de la sensación de que matar a una persona sigue saliendo muy barato. Es algo que vemos todos los días en las noticias. A mediados de mes me impactó mucho conocer que un kamikaze que circulaba en dirección contraria en Cantabria provocó la muerte de un matrimonio joven. Este era un kamikaze en el sentido más puro de la expresión, que también murió. Cuando escucho noticias así se me pone la piel de gallina y pienso en lo complicada que es la mente humana, aún por descubrir. No entiendo determinadas conductas. ¿En caso de que hubiera seguido vivo ese chico, es un consuelo para las familias que le caigan doce años? No lo sé... Hasta que no vives una tragedia así no sabes de qué se trata. Aquí a cada uno le duele lo suyo...

¿El juicio fue duro?

-Sí. Entré en la sala con mucho miedo y pasé dos días fatal. Fue duro por las cosas que se dijeron. Se dieron muchos detalles que desconocía. Cuando ocurrió todo no quise leer los periódicos que recogieron la noticia del accidente, ni había visto las imágenes, por lo que me resultó impactante. El juez nos invitó a salir de la sala por la dureza de algunas pruebas periciales y me ausenté.

¿Qué sintió el ver al camionero?

-Le miré por unos instantes, pero no volví a hacerlo en los dos días de vista oral. Al final es una persona normal y corriente. Nadie lleva escrito en la frente que va a beber hasta no saber ni lo que hace, cogiendo un camión en dirección contraria. Por eso lo ocurrido debería servir de toque de atención para todos.

El procesado declaró que “no tenía intención de causar daños a nadie”.

-Ya, claro. Solo con escucharle es suficiente para darse cuenta de que era carne de cañón. Dijo tan tranquilo que bebía alcohol a diario, algo temerario teniendo en cuenta su trabajo a bordo de un camión. Aquello me llegó al alma. Yo le escuchaba y pensaba: A ver, que no vas en una bicicleta sentado, que llevas un camión de los grandes, que al mínimo despiste te comes los coches. Detalló todo lo que bebía a diario y me quedé asustada.

¿Fue duro escuchar a los testigos?

-Sí, describieron su conducción temeraria, y también declararon conductores que consiguieron esquivar al camión por milímetros. De lo que pudimos escuchar dedujimos que la tragedia pudo ser aún mucho mayor porque fueron unos cuantos coches los que se libraron por los pelos.

Hace unos días detuvieron en Irun a un conductor que cuadruplicaba la tasa de alcohol. ¿Estas personas necesitarían escuchar relatos como el suyo?

-No lo sé. Mira que se hacen campañas de concienciación acompañadas de imágenes muy duras. No sé qué más hace falta para frenar estos accidentes evitables.

¿Usted es conductora?

-Sí.

¿Piensa en el accidente cuando coge el volante?

-Desde que perdí a mi hermana tengo otras sensaciones en la carretera. Nunca me ha gustado conducir. A ella le encantaba. De hecho, cuando nos desplazábamos juntas siempre era Bea la que llevaba el coche. Ahora me siento rara, sobre todo cuando llega una curva o se hace de noche. El problema es que por muy prudente que seas, este tipo de accidentes no dependen de tu pericia y afectan a terceras personas.

Herramientas de Contenido