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Juzgado de lo Penal número 5 de pamplona

Condenado a 21 meses de prisión por pegar y amenazar de muerte a su expareja

El acusado, de 33 años y ya encarcelado, portaba pulsera de maltratador

Enrique Conde - Miércoles, 24 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:08h

Las comunicaciones al 016 no dejan rastro en la factura telefónica pero hay que borrarlas de la lista de llamadas.

Las comunicaciones al 016 no dejan rastro en la factura telefónica pero hay que borrarlas de la lista de llamadas.

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Las comunicaciones al 016 no dejan rastro en la factura telefónica pero hay que borrarlas de la lista de llamadas.

pamplona- El Juzgado de lo Penal número 5 ha condenado a un varón de 33 años Rubén M.N., natural de Vitoria, a una pena de 21 meses de prisión después de que hubiera reconocido ser el autor de un delito de maltrato habitual sobre su expareja, a la que tiene prohibido aproximarse y contactar con ella durante cinco años. Tiene que indemnizar a la víctima con 3.000 euros por los daños morales causados.

El acusado, que cuenta con varios antecedentes penales, y la víctima mantuvieron una relación sentimental desde principios del año 2011 y durante la relación convivieron indistintamente en un domicilio de una localidad de Aragón y en otro de un municipio de la Comarca de Pamplona. Según reconoce la sentencia, y viene admitido por el propio procesado, “desde el inicio de la relación el acusado sometió a la víctima a vejaciones y humillaciones de forma constante con la intención de doblegar la voluntad de su pareja. Estas imposiciones las realizaba mediante una actitud agresiva e intimidante, a través de insultos, agresiones (agarrones de pelo, puñetazos, zarandeos...), amenazas de causarle daño (utilizó expresiones como “que si quiero te mato”, “cojo esa barra y te rompo el cuello en mil pedazos”) y a través de conductas de control de su actividad. Así, le realizó llamadas contantes a la víctima por teléfono y durante la causa se han podido constatar 203 llamas realizadas entre el 27 de mayo y el 14 de junio. Su afán de controlar todo lo que hacía su pareja viene expuesto en los hechos probados de la sentencia, que relata que el procesado estaba continuamente haciéndole preguntas sobre “lo que hacía, dónde estaba, con quién estaba, exigiendo que se lo demostrase con fotos, mediante llamadas a otros teléfonos, además de revisarle el móvil y diciéndole que se iba a suicidar si le dejaba”. Como consecuencia de toda esta situación, la mujer presenta una sintomatología ansiosa y se encuentra en tratamiento psicológico desde junio de 2016.

En otro episodio, el 7 de junio de 2016, el acusado y la víctima se volvieron a ver a petición de él y entonces el procesado “le acusó de mantener otra relación”, comenzando una discusión en la que el acusado le dio un puñetazo, la agarró del pelo, la zarandeó, la arrojó al suelo y a su vez le decía que le iba a romper la nariz. Debido a estos hechos denunciados la víctima sufrió contusiones que precisaron para su curación de una primera asistencia médica, invirtiendo en su sanación 12 días en los que no estuvo incapacitada para sus ocupaciones habituales. Apenas cuatro días después, en otro encuentro, el acusado volvió a discutir con la víctima y le dijo a esta que se merecía que le partieran el cuello.

NO PUEDE PISAR NAVARRA EN 5 AÑOSEl acusado se encuentra en prisión pero se le impone además la prohibición de residir en la Comunidad Foral durante los cinco años. Se adopta dicha medida excepcional debido a los continuos quebrantamientos de la orden de alejamiento y de ponerse en contacto con la víctima que ha protagonizado el acusado durante la investigación de la causa, al que el hecho de portar una pulsera electrónica por el riesgo que comportaba no resultó eficaz para alejarle de la víctima. Ya en instrucción se decretó su prohibición de vivir en Navarra, pero al no hacer caso de dicha medida, se decidió que ingresara en prisión provisional. La Audiencia Provincial ya había ratificado tanto la prisión preventiva como su imposibilidad de residir en Navarra. “Se considera que la medida resulta proporcional y necesaria para garantizar la integridad física de la víctima y fundamentalmente la psicológica, quien se ve perturbada en su vida ordinaria cuando por el denunciado se manipula el brazalete, o cuando el denunciado quebranta la prohibición impuesta de acceder a territorio navarro”.