Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Mesa de Redacción

Navarra en el espejo de Davos

Por Joseba Santamaria - Jueves, 25 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:09h

Nada ha cambiado a mejor, sino a peor. Llega la cita anual de Davos, que reúne cada año a los líderes de los negocios, los jefes de Gobierno, empresarios e incluso alguna que otra celebridad en eso que llaman Foro Económico Mundial (FEM) para, según dicen, reestructurar el mundo. En la prensa española, la atención sobre lo qué ocurre y se decide en Davos se centra en el estreno de la presencia de Felipe de Borbón. Eso ya dice casi todo. Davos coincide de nuevo con el informe anual de Oxfam-Intermon sobre el reparto de la riqueza en el mundo y la creciente desigualdad entre seres humanos. Los datos vuelven a ser demoledores: la llamada recuperación económica ha favorecido cuatro veces más a los más ricos que a los sectores más desfavorecidos. Unos pocos acumulan la mayor parte de la riqueza mundial a costa de la pobreza, el hambre y la miseria de una inmensa mayoría de personas. Pero los llamados a Davos no habrán prestado atención alguna a esta realidad. Son ellos, precisamente, los encargados de dar el visto bueno a una política económica mundial decidida en otros lugares por otras personas, otros poderes no democráticos, oscurantistas y sujetos a exclusivos intereses particulares, en favor de esos muy pocos. Cada año mueren millones de personas en guerras, conflictos o desastres naturales ante la dejadez internacional solo por la economía y la acumulación desaforada de riqueza. Este capitalismo basado en la explotación de personas y recursos naturales sigue campando a sus anchas. Ni es economía, ni es libre mercado, es simple especulación, estafa y corrupción. Un robo masivo a la Humanidad. Es bueno, como alternativa en sus políticas públicas, fiscales y sociales, que Navarra se mire en el espejo y compare. Sobre todo que contemplen lo que se refleja en ese espejo los altavoces del catastrofismo. Y también los quejicas de todo, del qué hay de lo mío. Una vez más, unos y otros quedan en ridículo. A silbar a la vía.

Herramientas de Contenido