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A Carlos Villanueva, desde el Casco Antiguo

Por Carlos Albillo Torres - Jueves, 25 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:09h

contesto, por alusiones, a la carta firmada el pasado 21 de enero por el comerciante del Ensanche, Carlos Villanueva. En ella vuelve a poner en duda los datos que las asociaciones de comerciantes del Casco Antiguo y Ensanche ofrecimos el pasado 20 de diciembre, datos extraídos de los cientos de encuestas cumplimentadas por los comerciantes del Casco Antiguo y Ensanche en los meses de septiembre a diciembre de 2017, datos que le invitamos gustosamente a que conozca en profundidad y que como señalé en el artículo anterior fueron mostrados a diferentes técnicos, del Instituto de Estadística de Navarra y de la consultora que está elaborando el Plan Estratégico del Comercio del Ayuntamiento de Pamplona, sin que hasta el momento hayan puesto en duda el método para cuantificar las pérdidas.

Señala Carlos Villanueva que de las tres vías de ventas del comercio, solo los habitantes procedentes de otras zonas han podido verse afectados por el plan. Pues bien, mire por dónde esa afirmación suya que pretendía, tal vez por desconocimiento, deslegitimar nuestros datos nos da pie para todo lo contrario, para certificar la existencia de un claro impacto en el tejido comercial del Casco. Y es que resulta que el Casco Antiguo es la zona más hiperdependiente de los vecinos de otras zonas de Pamplona y Comarca, algo que no sucede con esa intensidad en ningún otro barrio. Más del 80%, concretamente un 82%, de los clientes de los comercios del Casco Antiguo no son vecinos del Casco, sino del resto de la ciudad, el porcentaje más alto, con diferencia, de todas las zonas de Pamplona. De ese porcentaje, casi una tercera parte de los clientes (un 29%), se acercaban hasta el pasado mes de septiembre en coche, 18 puntos por encima de los que venían hasta entonces en transporte público y 9 puntos más que cuatro años antes.

Con el Plan de Amabilización se han eliminado cerca de 700 plazas de zona azul en las zonas limítrofes al Casco, se ha dificultado el acceso hasta el borde del Casco (por Recoletas, Santo Domingo, Labrit y Sarasate), al extender hasta estas zonas el control de accesos con cámaras y se ha obligado a dar enormes vueltas a los vehículos que circulaban por el centro de Pamplona, bien con origen o destino en el Casco, para cubrir lo que hasta entonces eran pequeñas distancias. Saque usted sus propias conclusiones al hilo de los datos que le estoy facilitando. Por otra parte, cabe indicar que las ventas al turismo suponen apenas, de media, tan solo un 5% de la facturación en los comercios del Casco, a excepción, lógicamente, de las tiendas orientadas específicamente a los turistas.

Los 100.000 € diarios de bajada no proceden evidentemente solo del Casco Antiguo, como parece querer deslizar en su escrito, sino del conjunto de la zona afectada. El señor Villanueva saca torticeramente mis frases de contexto, retorciendo su sentido, eso se llama en roman paladino manipular, pero le vuelvo a aclarar el quid de la cuestión: que frente a la tesis de que han sido el tiempo meteorológico, el comercio on line o la competencia de los grandes formatos, factores todos ellos ciertos, los responsables de la bajada de ventas en el comercio del centro, pero factores que ya estaban ahí antes de septiembre, digo que ha irrumpido un factor nuevo, diferente, que ha sido el Plan de Amabilización, que ha roto la tendencia ligeramente positiva que tenía el comercio del centro hasta entonces y que el plan, aparte de las evidentes dificultades físicas (supresión de zonas azules, dificultad para llegar hasta los bordes del casco, etcétera) ha provocado una negativa percepción psicológica sobre su accesibilidad, a la que tampoco ha sido ajena la idea proyectada desde el ayuntamiento y los medios de comunicación de cierto blindaje o bunkerización de la zona. El señor Villanueva, además de obviar las cifras oficiales que avalan nuestras tesis, sobre las que nada objeta, nos invita a asumir resignadamente y en silencio la irreversibilidad del plan porque, según él, las quejas ahuyentan a la clientela.

En cuanto a las alusiones o no alusiones a políticos que me echa en cara, no tengo inconveniente en citar con nombres y apellidos a nadie. Y recordaré que, en efecto, fue durante los mandatos de Miguel Sanz en el Gobierno de Navarra y de Yolanda Barcina en el Ayuntamiento cuando se implantó en Pamplona el modelo comercial y urbanístico que padecemos. La Asociación Casco Antiguo, asociación con más de 30 años de historia, nunca se ha callado ante la situación que ha vivido nuestro tejido comercial, -ahí está afortunadamente la hemeroteca para certificarlo-, ha tenido a gala mantener siempre su total independencia frente a los diferentes grupos políticos y especialmente frente a los que han ocupado el poder, no ha sido nunca complaciente ni cómoda para ninguno de ellos, ni antes, ni ahora, de hecho su insobornable independencia le ha ocasionado más de un problema a lo largo del tiempo.

No es verdad que no haya habido campañas en contra de las políticas de UPN que favorecieron la implantación incontrolada de grandes centros comerciales en la Cuenca de Pamplona. De hecho en 1999 se creó la Federación de Comercios de Navarra, con ese primer y principal objetivo y recuerdo que, precisamente una de sus primeras campañas fue una campaña de sensibilización y denuncia sobre los peligros de deterioro comercial de la ciudad que las políticas de los gobiernos de UPN de aquel entonces podían provocar y provocaron. Desde entonces ha sido tenaz y constante la labor de las asociaciones de comerciantes de Pamplona y Navarra en pro de un sistema comercial más justo y equilibrado donde el pequeño comercio pueda seguir dando vida a nuestras calles, las calles de nuestros pueblos, barrios, centros y ciudades.

De UPN era y es de esperar una actitud ultraliberal favorable a la implantación incontrolada de grandes centros comerciales que, junto a la irrupción de otra serie de factores, han conducido al pequeño comercio a la grave situación que le aqueja. Lo que resulta absolutamente incoherente y contradictorio, lo que no era de esperar es que el actual gobierno municipal, un gobierno pretendidamente progresista y de izquierdas perjudique, con sus medidas, al pequeño comercio local y favorezca indirectamente a esos grandes centros comerciales que tanto decían denostar.

El autor es gerente de la Asociación Casco Antiguo de Pamplona

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