Mesa de Redacción

No todos son iguales, muchos riesgos

Por Joseba Santamaria - Viernes, 26 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La contundente confesión de Ricardo Costa admitiendo que el PP es un partido que se financió con dinero negro -es decir, de forma ilegal-, debe ser un punto de inflexión judicial y social al intento político y mediático de banalizar la gravedad y alcance de los hechos. Un punto final también a esa estrategia burda de acostumbrarnos a la normalidad de la corrupción y situar a la política y al sistema democrático en las más altas cotas del descrédito social. Las encuestas de opinión llevan años reflejando un progresivo y creciente distanciamiento entre los ciudadanos y sus representantes. Pero qué crítica realmente la sociedad, ¿la política en general? ¿La clase política dirigente, las elites que ejercitan la política desde la componenda permanente con otras elites empresariales o financieras? ¿El sistema de partidos, cerrado a la sociedad y sometido al poder de los aparatos burocráticos que controlan la elección de personas, la composición de las listas, las líneas estratégicas? ¿El bipartidismo de PSOE y PP forzado e irreal que se impuso tras la llamada transición para garantizar una tranquila y caciquil alternancia de ambos en el poder? ¿El propio sistema democrático? La corrupción asuela hace décadas el propio sistema de partidos en el Estado español. Ni PSOE ni PP han sido capaces de erradicar la corrupción. En realidad, han optado por entorpecer las investigaciones judiciales o periodísticas que les afectaban, proteger a sus corruptos y apuntar con el dedo acusador al adversario con el banal argumento de y tú más. Ni ha habido ni hay interés real en la necesaria regeneración democrática de un sistema viejo que hace aguas por todas sus partes. Eso acrecienta el peligro de devaluar el alcance social y político de la democracia, avalar el falso todos son iguales como caladero electoral. Lo que abre la puerta a fanatismos, totalitarismos y populismos neoconservadores varios. Muchos riesgos.