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Una nueva oportunidad para caballos, burros y ponis

Desde 2014 la Asociación Bucéfalo en Orrio se dedica al rescate, rehabilitación y acogida de equinos gracias al trabajo de
Katy y Luis

Mikel Bernués | Patxi Cascante - Viernes, 26 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El burro ‘Angelito’ y la yegua ‘Margarita’, dos animales rescatados por Bucéfalo, flanquean a la impulsora de la asociación Katy Pérez.

El burro ‘Angelito’ y la yegua ‘Margarita’, dos animales rescatados por Bucéfalo, flanquean a la impulsora de la asociación Katy Pérez. (PATXI CASCANTE)

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  • El burro ‘Angelito’ y la yegua ‘Margarita’, dos animales rescatados por Bucéfalo, flanquean a la impulsora de la asociación Katy Pérez.

“Un animal no es un juguete ni un florero para que posturees con tus amigos. Es un ser vivo que necesita de tus cuidados y que le aprecies”

orrio- Angelito era un burro famélico que, a fuerza de recibir golpes, rechazaba hasta las caricias. La yegua Margarita, todo hueso y pellejo cuando fue rescatada, “no se murió porque tenía voluntad de vivir”. Y Campero, un caballo con cojera crónica por culpa de una herida mal curada, “se libró de churro” del matadero “con esa cara que tiene de buena de gente”.

Como ellos, hasta 22 caballos, ponis y burros conviven en las instalaciones de Bucéfalo en Orrio con perros, gallinas y una cabra. “Lo de siempre... donde caben dos caben 200”. Todos han esquivado su infortunio gracias a Katy Pérez González y Luis Sánchez Ramos, pareja impulsora de esta asociación constituida en 2014 para el rescate, rehabilitación y acogida equina. “Empezamos con 70 euros en el bolsillo, con una mano delante y otra detrás”, explica Katy, en contacto con estos animales desde los cuatro años. “Hemos tenido toda la vida en el pueblo, y ahí nace mi afición”. Ya con ese veneno dentro, tantearon la opción de crear la asociación en la hípica de Labiano, “lo meditamos y estudiamos mucho”. Después surgió la oportunidad de alquilar la nave de Orrio y, una vez hicieron cima en la montaña de papeles que ofrece la burocracia, se pusieron en marcha.

Cuenta que mantienen el lugar “a raíz de nuestro esfuerzo, de todas las horas que metemos aquí”, con sus sueldos -y ahora Katy está cobrando el paro-, y pequeñas donaciones particulares. “Si se lo preguntas a un Rockefeller igual se ríe de mí. Pero para un mileurista mantener esto no es sencillo. No estaba de acuerdo con cómo estaban las cosas y he tirado la casa por la ventana. Y daré lo que haga falta porque esto salga para adelante”, confiesa. “Tengo un título de auxiliar de veterinaria, pero no soy veterinaria, así que tengo que pagar a uno. No soy agricultora ni tengo campos de avena, así que tengo que pagar la paja y el pienso. Alquiler, agua, luz, seguro... se acumulan los gastos y vas tirando como puedes”, dice.

ley con multas en pesetasRetos económicos al margen, la propia legislación tampoco se lo pone fácil a los animales. “La conciencia se crea predicando con el ejemplo. Y la administración no está cumpliendo. La ley de protección animal es de 1994. Las multas por abandono están en pesetas. Eso no puede ser... Además hay tantas leyes de protección animal como comunidades autónomas. Es necesario unificar criterios y actualizar esa ley. Y una vez actualizada, hay que llevarla a cabo. Mucha gente no denuncia porque dicen, ‘bah, para qué si luego no van a hacer nada’”. También atisba un rayo de esperanza: “A pesar de que administrativamente o legalmente las cosas van lentas, la gente va tomando más conciencia. Se nota”.

Rescatar a un animal de una situación penosa tampoco es sencillo. “Aunque suene mal, un animal es una propiedad. Y si tiene dueño, ya se puede estar muriendo en una acequia, que no se lo van a quitar, al menos no directamente. Es muy difícil”.

Siguiendo las directrices del departamento de Ganadería del Gobierno de Navarra, el Seprona o la autoridad competente (“aunque no tenga chip, yo no puedo entrar en un campo a rescatar a un animal porque no sé de quién es esa propiedad”), se trata de “moverse rápido y presionar, obligar al dueño a gastarse dinero. Por miedos, por costumbres, por pereza, por falta de recursos... No sirven las excusas. Hay muchísimos ganaderos que tienen bien a sus animales, con todo en regla, con inspecciones cada dos por tres y papeles de todos los colores... Y cuatro mangarranes se saltan las normas y da igual”, rechaza. “Al menos ponles agua 24 horas, un fardo de hierba y una manta para que no pasen penurias. Y por favor, desparasítalos, que algunos tienen tiña, que se les caen jirones enteros de pelo”.

el futuro de los animalesUna vez rescatado el animal, “nuestra función es recuperarlos física y psicológicamente”. Por Bucéfalo han pasado en cuatro años más de 40 equinos. “Hemos conseguimos dar en adopción seis. No le damos caballo a todo el mundo porque no todo el mundo está capacitado. Muchos quieren bueno, bonito y barato. Que esté montado, que sea joven, que sea el más guapo de la cuadra... y no. No te estás llevando un juguete ni un florero para que posturees con tus amigos. Es un ser vivo que necesita de tus cuidados, de tu atención y que lo aprecies... Si no valoras eso no te lo mereces y además vas a echar por tierra mi trabajo”.

Katy aprovecha la oportunidad para citar a Ghandi como cierre final: “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que se trata a sus animales”.

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