Mesa de Redacción

Un compromiso incuestionable contra mentiras e insultos

Por Joseba Santamaria - Sábado, 27 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El compromiso del Gobierno de Navarra con las víctimas del terrorismo de ETA y con las víctimas de todas las demás violencias que han generado dolor y sufrimiento en esta tierra es incuestionable. El acuerdo programático que han firmado Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E es inequívoco en este sentido. Y los pasos dados hasta ahora así lo demuestran, tanto en la recuperación de la memoria histórica de las víctimas del genocidio franquista como en el reconocimiento a las víctimas del terrorismo de ETA -Iruña ha comenzado a colocar placas de recuerdo con los nombres de los asesinados y Navarra celebrará además un acto institucional junto a la AVT esta primavera-, o las víctimas de otras violencias, desde el terrorismo de Estado y de extrema derecha a la violencia policial. Más aún cuando ni las victimas del franquismo ni las víctimas de otros terrorismos o violencias recibieron atención alguna durante los años de gobiernos de UPN, PP y PSN. Afirmar, como han hecho ahora de nuevo un grupo de familiares de víctimas de ETA en Navarra -en desacuerdo con la colaboración entre el Gobierno de Barkos y la AVT han constituido su propia asociación-, que es solo una estrategia para blanquear la historia del terrorismo de ETA es simplemente falso. Una mentira más al servicio del discurso de manipulaciones de UPN y PP. Los insultos de Beltrán a la consejera Ana Ollo son inadmisibles en un foro democrático, pero sólo ofende quien puede y Beltrán evidentemente no puede. Solo se ofende a sí misma, un personajillo patético de la peor política. Por supuesto, las víctimas de la violencia tienen el mismo derecho que cualquier otro ciudadano o ciudadana o colectivo a expresar sus opiniones, pero esa condición de víctimas no confiere por derivación la razón ni la verdad absolutas a sus opiniones. Son tan válidas o tan cuestionables como cualquiera otras. Por eso no modifican la posición clara del Gobierno de Barkos contra todas las violencias y con la defensa de los derechos humanos. Hay víctimas de las diferentes violencias que buscan encuentros entre sí para buscar el camino hacia una nueva convivencia. Otras que se encuentran con sus asesinos o los asesinos de sus familiares con la misma idea. Y otras, cada vez menos, que, amparadas por determinadas asociaciones de víctimas escoradas hacia los intereses políticos de PP o UPN, mantienen posiciones de distancia y desencuentro. Todas las posiciones son legítimas. Lo que no es legítimo es el uso del dolor y del sufrimiento con objetivos políticos y partidistas. Ése es un camino ya sin recorrido y muy alejado de la inmensa mayoría de la sociedad navarra. Como lo es la insistencia política de diferenciar a unas víctimas de otras en función de quien fuera el autor de su asesinato. Eso es simple oportunismo político con la triste intención de obtener réditos políticos. Las palabras del presidente de la AVT en el Estado, Alfonso Sánchez, asegurando que “en Navarra hay víctimas que se deben a un partido político” y lamentando que se siga “tirándose los muertos a la cabeza para desbancar del poder a unos partidos u otros” les ponen en evidencia. Merece la pena insistir en construir la convivencia antes que la confrontación. Y esta labor en favor de todas las víctimas y su presencia institucional en los homenajes de recuerdo ya sean de los asesinados y desaparecidos por la violencia franquista, ya por el terrorismo de ETA, ya por el terrorismo derechista, por la guerra sucia de los aparatos del Estado..., es una avance importante para ello.