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Las fuerzas del cambio urgen a Podemos una solución a su crisis interna

El Parlamento encargará un nuevo informe jurídico para determinar a quién corresponde la portavocía. El Gobierno confía en que se mantenga fiel al pacto

Ibai Fernandez | Javier Bergasa - Sábado, 27 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El parlamentario de Geroa Bai Patxi Leuza conversa con Rubén Velasco y Carlos Couso, afines a Laura Pérez, ayer en el Parlamento.

El parlamentario de Geroa Bai Patxi Leuza conversa con Rubén Velasco y Carlos Couso, afines a Laura Pérez, ayer en el Parlamento. (JAVIER BERGASA)

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  • El parlamentario de Geroa Bai Patxi Leuza conversa con Rubén Velasco y Carlos Couso, afines a Laura Pérez, ayer en el Parlamento.

Pamplona- El grupo parlamentario de Podemos es hoy un matrimonio en trámite de separación, pero obligado por motivos familiares a convivir bajo un mismo techo. Un símil con el que estos días se resume en el Parlamento la situación interna que atraviesa la formación morada, sumida en una guerra de guerrillas que tiene ahora en la portavocía su principal campo de batalla. Un cargo por el que pugnan Eduardo Santos y Laura Pérez con Mikel Buil y Carlos Couso como candidatos, y que ha llegado a la Mesa del Parlamento, que debe tomar posición.

El órgano rector de la Cámara se reunirá el lunes, y previsiblemente solicitará un nuevo informe jurídico para solventar cuál de las dos partes tiene razón. Un análisis que puede acabar decantando la balanza hacia uno u otro lado precipitando una solución que acabe rompiendo el grupo parlamentario. El informe tardará todavía una semana más, puede que dos, un plazo que tres de los cuatro socios de Gobierno han aprovechado para urgir a Podemos que busque una solución pactada que evite males mayores.

Posturas irreconciliablesEs el último capítulo de la implosión de un partido que vino a cambiar la política y que ha acabado sumido en sus peores vicios. Rencillas personales y guerras intestinas que amenazan con romper la organización. Pero también con dañar la estabilidad del Gobierno de Navarra, y por extensión, la del cambio político iniciado en 2015. Un escenario que genera “preocupación” en el propio Ejecutivo foral, cuyo vicepresidente, Manu Ayerdi, admitió ayer que siguen la contienda con interés.

Ayerdi, no obstante, matizó que la acción gubernamental sigue “orientada a las necesidades y prioridades de Navarra”, por lo que el conflicto no debe afectar al día a día del Gobierno. “El Gobierno el foco lo tiene claro y el acuerdo programático está siendo siempre la referencia”, apuntó el vicepresidente, confiado en que pese a las diferencias Podemos no se salga de la “línea” fijada en el pacto alcanzado en 2015.

El riesgo sin embargo está presente, y de ello son conscientes las cuatro fuerzas que sustentan al Ejecutivo, que podrían perder la mayoría en la Junta de Portavoces de la Cámara y en las principales comisiones si algunos de los parlamentarios de la formación morada acaba fuera del grupo como no adscrito.

Precisamente a petición de Podemos las cuatro patas del cuatripartito se reunieron ayer en el Parlamento para valorar la situación. Por un lado, Eduardo Santos y Mikel Buil como representantes de la dirección de Podemos. Por otra, Koldo Martínez, Unai Hualde, Adolfo Araiz, Bakartxo Ruiz y José Miguel Nuin como responsables de Geroa Bai, EH Bildu e Izquierda-Ezkerra. Y aunque la voluntad de todos es evitar que la crisis acabe salpicando al día a día parlamentario, la reunión sirvió también para constatar que las diferencias internas parecen insalvables.

Santos, que pidió al resto de grupos que apoyen a Buil como portavoz, asumió su compromiso de intentar mantener la unidad del grupo y garantizar la estabilidad de la mayoría parlamentaria. “Estamos intentando tender puentes de la manera más sosegada posible”, apuntó. Algo que también hizo Couso, que en declaraciones a Efe, también recurrió al símil del matrimonio divorciado para garantizar que “en ningún caso” van a expulsar del grupo a los tres compañeros del partido.

La dirección sin embargo mantiene abierto el expediente de expulsión abierto a Pérez, y la mayoría rebelde se reafirma en el control del grupo parlamentario a la espera de que la Mesa decida quién asume formalmente la portavocía. Una resolución que dependerá del informe de los letrados y servirá para ganar tiempo. Una semanas, dos a los sumo, para que las dos facciones alcancen un armisticio que permita la cohabitación en un mismo grupo durante el próximo año. Después, el abismo. Y todos parecen dispuestos a saltar.

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