CARNAVALES 2018

Sunbilla y Leitza mañana e Ituren el lunes abren el carnaval

Adelantan la fiesta para vestir sus calles de desfiles y carrozas
Joaldunak y Zanpantzar espantarán los malos espíritus

V. Urieta/D.N. - Sábado, 27 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Imagen de los Joaldunak de Ituren en la kalejira del año pasado.

Imagen de los Joaldunak de Ituren en la kalejira del año pasado. (ONDIKOL)

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Imagen de los Joaldunak de Ituren en la kalejira del año pasado.

PAMPLONA- Ya casi suenan los cencerros. Retumba el suelo. Y entre el olor del monte, poco a poco, consigue abrirse hueco una magia inspiradora y ancestral que se adueña de cada esquina. De cada calle, de cada puerta. Que se cuela por cada ventana y hace del suyo, espíritu del carnaval, el de todos los navarros. Zanpantzares y joaldunak, con ese particular sonido colgado de la cintura, serán los encargados de ahuyentar a los malos espíritus. Sin renunciar a un orden que sólo es capaz de regalar la tradición, harán lo propio los momotxorros, zaldikos, Miel Otxin y Ziripot, junto a toda una retahíla de protagonistas que dará vida a una de las fiestas más variopintas del año. Llegan ya los carnavales y Leitza, Sunbilla, Ituren y Zubieta se encargan de inaugurarlos.

El último fin de semana de enero estas localidades se adelantan a la fiesta pagana que precede al inicio de la Cuaresma (14 de febrero) y ya mañana Sunbilla se viste con un desfile de carrozas. También los vecinos de Leitza se pondrán sus capirotes envueltos con cintas de papel y adornados con plumas para recorrer el pueblo ataviados con túnicas y la cara oculta.

Los Zanpantzar de Ituren y Zubieta, por su parte, saldrán el lunes para hacer gala de un atractivo que bien merecen sus carnavales, declarados Bien de Interés Cultural. Ataviados con una gran pelliza de oveja, picudos gorros, dos grandes cencerros, enaguas, pañuelos de colores y un hisopo de crines de caballo, los Joaldunak de Zubieta desfilan hasta Ituren el lunes para ahuyentar todos los males, y al día siguiente los de Ituren les devuelven la visita.

En febrero los coloridos desfiles regresan a localidades como Arantza, donde los Mozorroak recorren los caseríos vestidos de blanco con pompones de colores en la espalda (días 1 y 2). En Lekunberri el 2 y 3 de febrero destaca la quema del Aittezarko, tras la ronda por el pueblo amenizada con música. En Estella, su personaje Aldabika también termina hecho cenizas en la Plaza de los Fueros tras ser acompañado por los palokis (día 3).

Del 8 al 12 de febrero las mujeres y hombres de Bera intercambian sus papeles para vestirse de pastores (artziak) y nodrizas (iñudeak). También los vecinos de Lesaka (8 al 13 de febrero) amenizan su carnaval disfrazados de Mairuak (mujeres con sombreros de los que cuelgan tiras) y Goitarras (vestidos de blanco, boina y jersey rojo con cascabeles). El domingo al atardecer los Zakuzaharrak, una comitiva de hombres con la cara cubierta y vestidos con sacos, recorre las calles persiguiendo a la gente con vejigas infladas.

La fiesta continúa en la Ribera del 9 al 11 de febrero. En Tudela los Zipoteros, con la cabeza cubierta y una máscara, arrojan caramelos junto a los Capirotes. Cintruénigo tiene a sus Zarramusqueros, que manchan a todo el que no vaya disfrazado.

María Trapo Pamplona saca a la calle, del 9 al 12 de febrero, a la malvada María Trapo, una muñeca que representa a la jefa de los francos que saqueó y arrasó el burgo de la Navarrería en el siglo XII. ¿Que cómo acaba? Quemada, igual que la jefa franca, tal y como murió en su torre.

Los de Lantz (11 al 13), también declarados de Interés Cultural, capturan, juzgan y queman a Miel Otxin, un muñeco de tres metros vestido con vivos colores. En el desfile Ziripot, un bonachón y gordinflón hecho a base de sacos rellenos de helechos y heno, es perseguido por el Zaldiko, un caballo bravío que arremete contra él hasta tirarlo al suelo. Declarada Fiesta de Interés Turístico de Navarra, el Carnaval de Altsasu (11, 13 y 17 de febrero) tiene a sus Momotxorros, que recorren la villa portando cuernos, ataviados con una sábana blanca manchada de sangre y asustando a todo el que se ponga por delante. Tafalla espera al último fin de semana de febrero para vestir sus calles de fiesta. El domingo es el día grande, con un desfile popular y concurrido.

Más de 30 localidades celebran el Carnaval con un extenso programa en el que el cóctel está servido con autenticidad, arraigadas costumbres y, sobre todo, la implicación de los vecinos, que hacen que los carnavales sean una parte importante del patrimonio inmaterial de Navarra, también -aunque no sólo eso- como atractivo turístico.