La semana

Hambre de participación

por F. Pérez-nievas - Sábado, 27 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Los pocos afortunados que asistieron a la mesa redonda sobre la situación del Casco Viejo pudieron disfrutar de un ejercicio de Democracia real: diversos partidos mostrando sus propuestas y sus posturas contrarias. Digo los pocos afortunados porque no llegaron a 100 personas, algo habitual en nuestra capital ribera. El contraste de opiniones se hizo en vivo, ante la ciudadanía y demostrando que las diferencias a veces en política municipal son más estéticas que reales. Porque una de las cuestiones que quedó en evidencia fue que, a grandes rasgos, todos tienen los mismos proyectos y apuestas de mejora para una de las zonas más emblemáticas de Tudela, más allá de “tú no cumpliste lo que anunciaste” o “tú has hecho menos de los que prometiste”. Una de las cuestiones que quedó clara fue la muestra de que la Mesa del Casco Viejo es un órgano que, pese a que se ha empleado poco en estos dos años según denunció la AAVV, es un órgano real y práctico donde verter todas las gestiones transversales de las diferentes concejalías. Dicho esto, ¿no sería provechoso para Tudela que se creara un órgano similar para cada uno de los barrios? Para una mejor gestión y conocimiento real y cercano de los problemas sería más práctico que hubiera una reunión cada 3 ó 4 meses de las mesas de la Azucarera, el Ensanche, el Barrio de Lourdes, la zona del Instituto o de Griseras, por poner algunos ejemplos. Serviría para que los ciudadanos participaran más de cerca en la gestión de sus barrios, los viviesen como algo propio sin esperar a que la brigada o el arquitecto municipal de turno advirtiera de los defectos o necesidades de cada calle. Asimismo, podría ser una manera de vehicular los presupuestos participativos sin que los lobbys de apymas o clubes deportivos sacaran adelante sus proyectos. Igual que creo en el federalismo como forma de gestión política de las comunidades, me parece que lo municipal ha de descentralizarse y que órganos consultivos de las 5 ó 6 zonas en que se divida Tudela pueden tener su eficacia en la detección de problemas y ensu solución. ¿Participarían los tudelanos? Ésa sería la pregunta clave y quizás el principal problema, pero para eso, igual que para la limpieza, hay un gran trabajo por hacer entre la población. Es importante que el hambre de gestión cercana y de participación nacida al hilo del 15M no se diluya como un azucarillo.