Trump se pone de largo

El presidente de EEUU se ha estrenado en el ‘Sancta Sanctorum’ de las figuras políticas y económicas del mundo

Domingo, 28 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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se cumple un año de la presidencia de Donald Trump, quien ha decidido celebrar este aniversario en la ciudad suiza de Davos, con los mismos a quienes el pasado año no tenía deseo alguno de ver, por representar nada menos que los polos opuestos de su posición en cuanto al comercio global y medio ambiente.

Pero en sus casi tres años de presencia política, nos hemos acostumbrado ya a ver que el millonario neoyorkino no se amilana ante desavenencias reales o posibles, sino que más bien parece disfrutar cuando provoca a su audiencia, especialmente si no está de acuerdo con sus posiciones políticas.

La reunión de Davos es algo así como el Sancta Sanctorum de las grandes figuras políticas y económicas del mundo entero y acostumbra a estar dominado ideológicamente por los partidarios de la globalización y por millonarios que tratan de lucir sus credenciales progresistas, posiciones ambas contrarias al credo trumpiano.

El presidente norteamericano llega con un bagaje mixto, pero en general positivo y en cualquier caso muchísimo mejor que las expectativas que el mundo y muchos norteamericanos tenían ante su gestión: ha conseguido impulsar una reforma fiscal de gran envergadura, ha logrado infundir optimismo entre los empresarios, estimular la economía y hasta ha sabido navegar el proceloso mar de las negociaciones presupuestarias que llevaron a un breve cierre del gobierno federal por falta de fondos.

Desde su punto de vista -y de millones de norteamericanos que votaron por él- esto compensa de lejos largo el rechazo generado por abandonar los acuerdos internacionales de protección ambiental, o por calificar despectivamente a los vecinos pobres del continente.

Trump ha decidido celebrar su primer aniversario en Davos con los mismos a quienes el pasado año no tenía deseo alguno de ver

Trump encontró en Davos la oportunidad de defender una política que ha dado ya resultados, pues la economía estadounidense va viento en popa gracias a la confianza de los inversores. Pero desde Washington muchos se preguntaban si sabría aprovechar la oportunidad que se le presentaba para defender la marca Trump, como inductora de la prosperidad del momento en EEUU, porque existía el riesgo de que arruinara, como tantas otras veces, su propio mensaje en el frenesí de tuits y falta de disciplina mental.

Independientemente del resultado, Davos le ha servido como la pista de baile a las damiselas que otrora se ponían de largo, para que le vean de cerca en un foro internacional prestigioso, lejos de las costas norteamericanas.

A su regreso, le espera en Washington el Congreso - y el país- para el tradicional discurso del Estado de la Unión, de finales de enero, en que el presidente tiene la oportunidad de ofrecer al país y al mundo su visión de la realidad norteamericana y su perspectiva internacional.

El breve cierre de gobierno de enero puede repetirse el próximo mes, aunque de momento los demócratas le sacaron tan poco provecho que tal vez no tengan deseos de nuevos enfrentamientos. Aún así, las diferencias planteadas entonces por la construcción de la muralla en la frontera mexicana y la reforma del sistema migratorio siguen pendientes.

elecciones legislativasTodavía más pendientes están los escaños de congresistas y senadores, que se presentan a las elecciones legislativas el próximo mes de noviembre: la historia indica que, en este tipo de comicios, el partido del presidente pierde escaños, lo que podría traducirse en que una o las dos Cámaras del Congreso cambien de signo, en cuyo caso Trump no se habrá de enfrentar solo a la antipatía de los demócratas, sino a la dura realidad de su partido en minoría.

Es imposible predecir ahora si esto ocurrirá, pero es probable que el presidente, ya en su segundo año y algo más curtido, trate de imponer a marchas forzadas las reformas que no podría aplicar si pierde el apoyo del Congreso, lo que significa una sucesión de intensas luchas políticas… y más andanadas en tuits y en mítines políticos.