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Republicanismo

El ocaso de los endiosados

Por Santiago Cervera - Domingo, 28 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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Los adanistas. Los de la nueva política. Los que llegaban para asaltar los cielos. Los siempre combativos contra la casta y la trama. Ellos. Podemos. Aquel Pablo Iglesias que lloró en la escalinata del Congreso el día que su grupo tomó posesión de los escaños, diciendo que “por fin la gente está representada”, porque es evidente que Del Burgo, Barkos, Cuadra o Moscoso han sido usurpadores de la voluntad popular. Esas voces tan suaves en la dicción y tan rotundas en su fondo, el mismo tonito en todos ellos, imposible la similitud si no ha salido de la misma escuela de teatro. Esa manera de presentarse como los únicos capaces de cambiar el rumbo de nuestra historia, de hablar de la pobreza infantil española cuando son preguntados por los derechos humanos venezolanos. Ahora alguien les ha dicho que lo que toca es atacar al rey, y todos como loros sacándolo a colación en cualquier entrevista. El mayor trampantojo de la política española es ese partido en el que basta echarle jeta para conjurar cualquier responsabilidad. Lo mismo un Espinar que especula con la vivienda protegida que le consiguió irregularmente su castuzo padre, que un Echenique del que Wikipedia afirma que llegó desde Argentina para beneficiarse de la sanidad pública española, pero que no consideró correspondiente pagar la Seguridad Social de su asistente. Y encima de todos ellos, un sultán sobre el que descansa, muy esforzadamente, todo el proyecto. El auténtico dueño de la patente y quien consigue franquiciados. Un líder que puede desaparecer tres semanas tras las elecciones catalanas y cuando regresa afirma que está dispuesto a sacrificar su salud por todos nosotros. Igual que Franco mantenía aquella luz del Pardo.

En Navarra, quien encabezó un exitoso debut parlamentario es acusada por su propia organización de dedicarse con desparpajo a sus asuntos personales mientras cobraba la dedicación exclusiva de la Cámara. Y como aquí y allá Podemos es más un compendio de desarraigados políticos que una organización digna de tal nombre, lo que se barrunta es una crisis pueril que puede condenar a la inoperancia lo que queda de legislatura. La presidenta del Parlamento, rebotada de un PSN que nunca supo apreciar sus muchas capacidades, siempre parece dispuesta a superar su propia ordinariez. Y en congruencia, el resto de sus compañeros deben pensar que lo mejor para resolver sus cuitas no es acudir a los reglamentos o los códigos éticos de los que tanto hablan, sino tirar por la calle de en medio y jugar a ver quién recoge más firmas en un papel. Estos políticos tan atentos a las redes sociales, tan de los círculos y la base, citaban a los periodistas a una rueda de prensa mandando un email que decía “Mediante la presente, quedan ustedes convocados”, pasen y vean cómo nos las gastamos. Es seguro que en las sentinas de todos los partidos hay líos parecidos. Pero la diferencia está en si existe o no un cauce orgánico para resolverlos sin que acaben degenerando en un endoso de inestabilidad institucional a base de tanto nudismo actitudinal.

No sería difícil hacer una ecuación que pronosticara un previsible declive de Podemos en la medida en que mejoren las condiciones económicas, siendo como es un partido secuela de una crisis. Calculo que por cada punto de crecimiento del PIB, se les van 120.000 votantes en toda España. El bipartidismo no volverá, pero estos tampoco lo sepultarán. En Navarra, igual que en los demás sitios, Podemos es un partido construido en el postureo, más identificable por sus actitudes estéticas que por ningún proyecto. De ahí que vivan en una inestabilidad permanente, la derivada de la falta de balizas organizativas e incluso políticas. La crisis de esta semana no es otra cosa que el resultante de juntar a gente que poco tienen en común y que depredan protagonismos entre sí. La legislatura terminará en su plazo, y con el actual Gobierno intacto, sólo ligeramente condicionado por un socio que ya era pusilánime -su actitud en los temas de función pública o Policía Foral-, pero que ahora se torna especialmente endeble. El problema, para algunos, vendrá después. Podemos ya no va a actuar más como el rebosadero de la insatisfacción política, y apenas podrá mantener ni la mitad de sus escaños. Aumenta la cotización del PSN en el mercado de futuros.