RECORRIDO POR EL PATRIMONIO DE NAVARRA

S. Bartolomé Eternidad en Rocaforte

La villa histórica de Rocaforte alberga a un kilómetro de distancia hacia el noroeste, y en su término de El Chaparral, la ermita y ruinas del singular Eremitorio de San Bartolomé

Un reportaje y fotografía de Manuel Mª Sagüés Lacasa - Domingo, 28 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Camino y conjunto conventual;la ermita (izda.) con su exterior ya restaurado y convento (planta de 16 x 6 m).

Camino y conjunto conventual;la ermita (izda.) con su exterior ya restaurado y convento (planta de 16 x 6 m).

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Camino y conjunto conventual;la ermita (izda.) con su exterior ya restaurado y convento (planta de 16 x 6 m).La alcaldesa Mª Eugenia Pérez toca la morera en el interior del templo.

El sol débil del mediodía de enero regala saetillas de luz por los huecos de las ventanas del viejo convento franciscano de San Bartolomé de Rocaforte. Una de ellas realza una pareja de baile, esa que une a una leyenda antigua con un duelo al desolvido;al compás del patrimonio histórico y artístico de esta histórica villa navarra. A saber: la leyenda se refiere a la morera que apuntala la bóveda de la ermita aneja al convento;y el desolvido, también conocido como puesta en valor del pasado, la representa con todo su esfuerzo y cariño MªEugenia Pérez Iriarte, la alcaldesa del pueblo.

El retorcido tronco de la morera es el eco de una fábula según la cual San Francisco de Asís, al pasar por Rocaforte en 1213 y 2014 en su recorrido hacia Santiago de Compostela, golpeó el suelo en la ermita de San Bartolomé (1098) con su bastón y brotó un frondoso moral. La leyenda se estira unos centenares de metros más abajo en el hoy atractivo y bien acondicionado paraje de Fuente de San Francisco: allí, el santo de Asís hizo brotar agua golpeando una roca.

La morera (morus alba) tuvo popularidad en la baja en la Edad Media y se le relacionó con poderes que ahuyentaban miedos y pesadillas. En distintos lugares, llegaban a tomar astillas de sus troncos y se metían en unas pequeñas bolsas que se portaban atadas al cuello. Así se creía que, sobre todo los niños, quedaban libres de cualquier pensamiento tenebroso. El mensaje de este relato consigue cuadratura con el canto espiritual del propio San Francisco, que decía que un milagro ocurre cuando el hombre cambia las lágrimas por oración y el miedo por fe. ¡Toda una gloria y bendición para agudezas e ilusiones de lugareños y del visitantes!

Ya en lo tangible y presente están de carne y hueso Mª Eugenia Pérez;el resto de vecinos del concejo;y la Asociación de Amigos del Eremitorio de San Bartolomé. Aunque hay que advertir que de esta pétrea morera es imposible coger astilla alguna con la mano. ¿Ya no existirán los miedos o... qué?

primer asentamiento franciscanoSan Francisco de Asís detuvo en Rocaforte su peregrinaje a Santiago de Compostela y allí dejó a su discípulo Fray Bernardo de Quintabal al cargo de un pobre enfermo que encontró en la ermita de San Bartolomé. Allí quedó fundado el segundo monasterio estable de la orden franciscana, que acababa de fundarse, después del de Santa María de la Porciúncula en Asís;y el primero de la Península Ibérica. Después de muchos episodios históricos, el lugar volvió a manos de los franciscanos en 1880. Fue la comunidad de Olite la que atendió el conjunto conventual hasta el 30 de julio de 2014, día en las que la orden cedió la titularidad del Eremitorio de San Bartolomé al Concejo de Rocaforte.

El eremitorio consta de una sencilla iglesia de una única nave donde cabe destacar el ábside románico semicircular con pinturas murales góticas, así como los capiteles que marcan el acceso al presbiterio. La nave tiene dos pequeñas capillas laterales. Presenta una bóveda de lunetos con policromías, en algunas zonas en bastante mal estado. Anejos a la ermita y formando un conjunto tan caótico, como ruinoso y bello, hay unas construcciones que nos transportan a los siglos XIII (fundación del convento) o el XVIII (transformación en hospedería).

ROCAFORTE, LA VILLA Rocaforte es llamada en la documentación medieval como Sangüesa la Vieja. Luego, villa y hoy, concejo de la ciudad de Sangüesa. Recorrer el pueblo por sus empinadas calles infiere una grata sensación de tranquilidad y armonía.

En la actualidad cuenta con 23 habitantes fijos, sólo un 10% de los dos centenares de vecinos con los que contaba a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Su término limita al norte con los municipios de Lumbier y Liédena, al este con el de Javier, al sur con Sangüesa, y al oeste con el de Aibar.

Su urbanismo está formado por casas que se desparraman bajando la fuerte pendiente del promontorio rocoso. Muchas casas son de piedra sillar y algunas conservan la solera de su época antigua. Destaca Casa Pardíes por su belleza, por una singular ventana geminada y como depositaria de un museo privado sobre la historia y etnografía de la esta histórica villa.

Rocaforte también alberga la iglesia de Santa María, un recuperado lavadero y el espejismo de su castillo, importante bastión defensivo del reino. Un castillo en el que nació en 865 Sancho Garcés I, rey de Pamplona;en el que paseó y lució su encanto Doña Blanca en el siglo XVI;y, por castigo a su honor, también capituló en 924 ante el moro al-Nasir Abd-al -Rahmán III.;y, finalmente, a sangre y fuego, fue reducido a polvo por orden del cardenal Cisneros en 1516.

RESTAURACIÓN DEL CONJUNTO El concejo de Rocaforte y la Asociación de Amigos del Eremitorio de San Bartolomé, apoyados en MECNA (Ley Foral de Mecenazgo Cultural de Navarra) tiene por objetivo la recuperación de todo el conjunto patrimonial. De su ambicioso y gratificante plan de actuación ya se ha desarrollado la primera fase.

En 2016 se procedió a la sustitución de la cubierta a dos aguas y a la recuperación de la espadaña/campanario. En adelante se pretende restaurar el interior de la ermita, que sólo se utiliza el día 24 de agosto, en la romería por la festividad de San Bartolomé (este año se celebrará el 25 de agosto, sábado) y la hospedería (1822) para disfrute de los vecinos y para hacerla visible en el ramal, que procedente de Aragón, forma parte del Camino de Santiago. En distintas etapas se actuará en la restauración de las pinturas murales de la cabecera y de la nave de la ermita;en la rehabilitación de la sacristía y el pasadizo del presbiterio hacia el primitivo convento;en la dotación de iluminación… En una segunda etapa tocará turno, si la fuerza y economía acompañan, a la zona conventual y de hospedería. También se tienen previstas otras actuaciones paralelas para dar a conocer el lugar, tanto al turismo cultural como a los peregrinos del Camino de Santiago. En el mes de julio se organizarán visitas guiadas.

El presupuesto de la actuación es de 257.492 €. En búsqueda de un bien común, se anima a particulares y empresas, sobre todo a las numerosas sitas en el polígono industrial de Rocaforte, que hagan donaciones a través del concejo o de Mecna.

Sin duda, este gran y ambicioso proyecto, supondrá la recuperación de uno de los elementos patrimoniales más singulares de Navarra, no sólo por su valor;también por ser el primer monasterio franciscano fundado en la Península Ibérica, y fundado, además, por el propio Francisco de Asís, uno de los grandes santos del Cristianismo. Arreglay y compartir este maravilloso conjunto y paraje San Bartolomé supone mejorar la vida eterna de un hito único de la identidad patrimonial, histórica y cultural de Navarra y de todo el Camino de Santiago.