Los chicos del maíz

Iñaki Asín Rodríguez - Lunes, 29 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El aluvión de inmigrantes que en los años 60 y 70 abandonaron sus pueblos para buscar una vida mejor en las grandes capitales originó la aparición de una clase suburbial, empobrecida y desilusionada. Y los hijos de aquellos obreros configuraron una sociedad rebelde y marginada, lo que, unido a la falta de previsión de los poderes públicos, “gestó una explosión de violencia”. Los servicios sociales, una de sus aportaciones es dar servicio de convivencia y reinserción laboral como alternativas al internamiento en instituciones, pero esto en realidad no es más que una intención, un propósito de enmienda, o sea reza un poco y te vas otra vez a hacer de las tuyas. En la películaLloviendo piedras, de Ken Loach, en una de las escenas aparecen dos adolescentes más de calle que otra cosa discutiendo temas de poderío, mientras un desempleado les observa pensando... ¡Qué jodido lo tenéis!

Lo ocurrido recientemente en Bilbao no es un caso aislado como quieren dar a entender muchos hipócritas, ¿hay que llegar a asesinar a sangre fría para representar tanto ocultismo? Una de las madres de uno de los menores involucrados en la salvajada dice que los servicios sociales no le prestaron ayuda y les echa la culpa, los de bienestar social, integración, política social o como quieran denominarlo le responden que el chaval se fugaba del centro más veces que Frank Morris.

No se quiere ver ni reconocer porque es un tema de miedos, esto es como una larga enfermedad, son como eslabones de una larga cadena que no tiene fin ni cura.