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El Huesca queda ahora más lejos

derrota fuera | El líder enseña a Osasuna más carácter para ganar gracias a un error defensivo - El equipo rojillo, pese a dar dos palos, creó poco peligro y juego a ratos

Javier Saldise / Patxi Cascante - Lunes, 29 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Kike Barja intenta el centro ante la oposición de Brezancic.

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pamplona- Osasuna perdió en el campo del Huesca, un líder sólido que se marcha muy lejos en la clasificación -once puntos-, y en el concurso de méritos que hubo durante el partido los rojillos aspiraron como mucho al empate. Tanto jugaron en contra los dos remates al poste de Quique y Roberto Torres, como a favor la actuación espectacular de Sergio Herrera, que mantuvo a Osasuna metido en el meollo, a un solo gol de distancia del único botín posible.

Los rojillos ofrecieron sólo unos minutos de esperanza en el segundo tiempo, cuando enseñaron capacidad y juego para acercarse a la portería del inadvertido Álex Remiro -espectador la mayor parte del encuentro-, pero tales méritos no fueron suficientes frente a un rival mejor, compacto y con mucho ritmo, que sacó petróleo de un grave error defensivo para, con un solo gol, llevarse los tres puntos y eliminar a un rival por el ascenso. Osasuna deberá rebuscar en los contados buenos momentos algo que le reconforte tras la derrota en el campo del líder -donde no pierde desde hace un año-, pero ayer no llegó a ofrecer nunca la sensación de ser un equipo potente, ambicioso y, más bien, sí la de un conjunto a remolque de los acontecimientos, intentando escribir la historia a partir de la propuesta de guión de otro. Ayer, gol en contra y mayor control del juego. A partir de ahí intentó nadar Osasuna, poco para uno de los candidatos al ascenso por plantilla, presupuesto y tesis de la temporada.

Montado en una buena racha, Osasuna llegaba al encuentro en Huesca dispuesto a pasar el examen del líder, a superar el listón altísimo que ha puesto el mejor equipo de la categoría. La prueba entre el mejor local y el mejor visitante, aparentemente, estaba llamada a echar chispas, pero Osasuna anduvo esquivo en esa pugna. No ofreció dudas el poderío del Huesca en la primera mitad ante un anodino Osasuna. No sólo se puso por delante en el marcador, aprovechando un fallo de Oier en el despeje que zanjó tras el rebote Gallar, sino que llevó las riendas del partido con autoridad, ofreciendo a partes iguales un fútbol más o menos pausado o al sprint según la conveniencia.

Osasuna, que se ha ido convirtiendo en un equipo rácano, celoso del marcador y cuidador del resultado, nunca se sintió cómodo. Apocado con el balón por la réplica áspera de su rival, descolocado sin la pelota ante la velocidad y aceleración de sus oponentes, el equipo rojillo acertó a sacar la cabeza del ahogo de El Alcoraz en un puñado de minutos en los que tampoco creó acciones.

Que el equipo de Diego Martínez se marchara con un solo gol en contra fue le mejor noticia. Sergio Herrera se tuvo que lucir en un par de oportunidades ante dos acometidas con peligro del Huesca. El líder acreditó su fama de torbellino con un buen primer tiempo y los osasunistas empezaron a entender porqué esos números de local imbatible que atesoran los oscenses.

Osasuna supo darle la vuelta al partido con un regreso de los vestuarios mucho mejor. Los rojillos ofrecieron una versión con más picante en la faceta ofensiva en la que un remate de cabeza de Quique al poste a los cinco minutos y otro disparo a la madera de Roberto Torres, cuando se acababa de rebasar el primer cuarto de hora del segundo acto, figuraron en la hoja de méritos como para haber empatado.

El tramo más brillante de Osasuna se fabricó durante ese espacio de tiempo, donde se sembraron algunas esperanzas para arreglar el marcador, pero que fatídicamente como llegaron, se marcharon. Mediado el segundo tiempo, el Huesca retomó el mando. Tanto para soportar los mejores momentos de Osasuna, como para retornar al despliegue y a su fútbol de distintos registros, el conjunto aragonés demostró que es un grupo bien armado, con futbolistas interesantes y con un perfil nada amable, más bien duro. Osasuna desapareció a los 25 minutos y el acta de incidencias fue redactado por el Huesca. Sergio Herrera volvió a salvar a los suyos con dos intervenciones consecutivas, en la misma jugada, que le reivindicaron de nuevo como el mejor de su equipo. Fue de lo poco que apretó el Huesca hasta el final del encuentro, ya que Osasuna no le espoleó mucho más y el partido se fue marchando entre jugadas embarulladas y acciones mal ponderadas del árbitro, que no midió con el mismo rasero el ímpetu de unos y otros y dejó a los rojillos con un hombre menos tras la segunda amarilla a Clerc. Osasuna, que acababa de sacar a Unai al terreno de juego para reconvertir al defensa en improvisado delantero -así lo explicó el entrenador tras el encuentro-, se quedó con las ganas de poner en práctica su plan. El Huesca queda más lejos en la clasificación y evidencia que un puesto para subir a Primera parece ya adjudicado. Osasuna deberá mejorar para no perder ritmo en el grupo que mantiene el reto del ascenso. Aunque ahora pese.

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