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Juez de línea

¿Puede Osasuna?

Por Félix Monreal - Lunes, 29 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Chimy Ávila desequilibra a Oier en el salto.

Chimy Ávila desequilibra a Oier en el salto. (Foto: Patxi Cascante)

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Chimy Ávila desequilibra a Oier en el salto.

“Sí, se puede”, clamaba el Alcoraz al fin del partido. “Papá, ya le sacamos seis puntos al segundo y once al Osasuna” repasaba un pequeño aficionado, móvil en mano, a la salida del estadio. Huesca comienza a acariciar con las yemas de los dedos el sueño del ascenso. Su equipo, ya lo dijo Diego Martínez esta semana, es el favorito. Entre el cumplido y la descarga de responsabilidad, la sentencia hace justicia a un grupo que lo tiene todo: un sistema muy definido, una estrategia sin fisuras y un caudal de puntos que le abre una autopista a Primera. Ningún otro competidor de la categoría puede presumir de lo mismo. Tampoco Osasuna, que aunque ayer dio la cara, adolece, consumida ya la jornada 24, de no tener las ideas tan claras. El entrenador hace cosas raras que luego se trasladan al campo. Ayer, en el banquillo de El Alcoraz había tres defensas centrales y ningún delantero. Vale, podrá tirar del argumento de las lesiones, pero delata una mala planificación, tanto por los que faltan como por los que sobran. Luego, para animar la reacción del equipo en la segunda mitad, da entrada a Roberto Torres en lugar de un inoperante y extraviado Lasso, colocando al centrocampista de Arre en la posición que le ha negado en estos meses, por el centro y muy cerca de los dos puntas. Desde ahí mandó el balón al poste y otro tiro a gol lo bloqueó un defensa. Para rematar este totum revolutum, en el minuto 81 rescata del banquillo a Unai García pero le manda al área contraria para ejercer como delantero centro a ver si caza algún balón alto. Está bien como homenaje a Helenio Herrera y a Canito, aquel jugador tan genial como cabezarrota, pero descubre que este proyecto basado en el cortoplacismo y la inversión millonaria tiene muchos puntos débiles. Por ejemplo ¿quién juega el viernes en la demarcación del sancionado Clerc? Porque en la plantilla no hay ningún otro lateral izquierdo;de hecho no hay ninguno porque Clerc, como demostró ayer en la segunda mitad, tiene alma, vocación y cualidades de extremo. En un club de cantera, debería ser la oportunidad para Endika Irigoyen, el chico del Promesas;pero no ocurrirá eso: el entrenador revolverá la baraja y hará un apaño. Y así vamos...

Orden contra inestabilidad.- Con todo esto, no extraña que el buen orden del Huesca aplaste a este inestable Osasuna. Es cierto que el gol llega en un error puntual de Oier, pero también lo es que los rojillos solo remataron una vez con intención en los primeros cuarenta y cinco minutos. Hay que celebrar el posicionamiento dominante y ambicioso del inicio de la segunda mitad -con dos remates a los palos-, pero la cosa no pasó de ahí y Sergio Herrera tuvo que realizar dos paradas de mérito, una detrás de la otra, cuando el Huesca optó por cubrirse y explotar ese contragolpe que es como la carrera de seis toros por la Estafeta tirando cornadas. No es discutible el compromiso de los que estuvieron sobre el campo, unos con más acierto que otros, pero parece que como decía Pazos (el personaje de Manquiña en Airbag), “el concepto es el concepto” y ese capítulo tan importante en el fútbol está sin resolver en Osasuna.

Más favorito.- En el duelo de favoritos, solo el Huesca respondió a su condición. Despliega el mejor fútbol de Segunda, llega al área en cuatro toques, imprime ritmo al partido, ataca los espacios entre líneas, dispara a puerta sin importarle la distancia...;y cuando tiene que replegar, concede muy poco y castiga mucho. Esta vez además contó con la connivencia de un árbitro desquiciante y contradictorio. Sí, el Huesca puede. ¿Puede Osasuna?