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La Cámara mantiene la sesión para el martes

Puigdemont pide al juez regresar para ser investido en el Parlament “con garantías”

La Cámara mantiene la sesión para mañana, mientras el candidato se expone a su encarcelamiento nada más regresar

Míriam Vázquez - Lunes, 29 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El candidato a la investidura, Carles Puigdemont, caminando sonriente por Copenhague (Dinamarca) la pasada semana.

El candidato a la investidura, Carles Puigdemont, caminando sonriente por Copenhague (Dinamarca) la pasada semana.

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El candidato a la investidura, Carles Puigdemont, caminando sonriente por Copenhague (Dinamarca) la pasada semana.

pamplona- Tras conocer la decisión del Tribunal Constitucional sobre su investidura, el candidato Carles Puigdemont ha decidido explorar el único camino que le han dejado abierto los magistrados. Desde su estancia en Bélgica, pedirá una autorización al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena para regresar a Catalunya y someterse a la votación en el Parlament. Así lo anunció el diputado Josep Rull sin entrar en detalles, aunque se refirió a una investidura “con garantías”, una expresión que siempre ha utilizado Puigdemont para referirse a no ser detenido.

Es una vía de resultado muy incierto para el president cesado, porque todo apunta a que Llarena le responderá que tiene en vigor una orden de busca y captura en territorio estatal y que, por lo tanto, lo primero que tendría que hacer nada más cruzar la frontera es entregarse a la justicia. Con toda probabilidad, el juez Llarena le tomaría declaración por un delito de rebelión y otros relacionados con la declaración de independencia, y decretaría su ingreso en prisión provisional.

En ese caso, Puigdemont tendría que solicitar un permiso de salida para acudir custodiado por las fuerzas de seguridad a la investidura en el Parlament, prevista para mañana a las 15.00 horas, pero el encarcelamiento es una vía que siempre ha rechazado con el argumento de que no se puede dirigir un país desde la prisión de Estremera. Quiere mantener su libertad de movimientos en Bruselas. Además, los plazos son algo ajustados para cumplir todas las fases antes del pleno de mañana. El Estado, por su parte, no quiere permitir que Puigdemont regrese a Catalunya sin ser detenido, porque le expondría a dos escenarios delicados en términos de imagen: Puigdemont podría someterse a la investidura y obligaría al Estado a detenerlo y a encarcelar a un president ya proclamado, con toda la carga política y el simbolismo que conlleva;y, en el peor de los casos para Madrid, podría incluso apelar a su inviolabilidad parlamentaria y complicar la acción judicial argumentando que nadie puede detenerlo mientras esté en la Cámara catalana, o incluso abandonar el Estado nuevamente de incógnito, lo que provocaría un ridículo internacional para Mariano Rajoy.

Por ahora, el soberanismo mantiene la sesión de investidura para mañana a las 15.00 horas, con Puigdemont como candidato. JxCat no adelantó qué pasaría ante el previsible rechazo de Llarena a la petición de Puigdemont. Son cinco los escenarios posibles. Por un lado, podría regresar a Catalunya y ser president desde la cárcel, una opción que lo colocaría en el mismo plano que el vicepresident cesado, Oriol Junqueras, también en la prisión de Estremera. Este desenlace plantearía, como mínimo, un problema de logística e interlocución no solo con los otros miembros del Govern, sino con el Gobierno español. La opción más pragmática pasaría por dejar paso a otro aspirante de su propia candidatura, como la jefa de campaña de JxCat, Elsa Artadi, libre de cargas judiciales;mientras Puigdemont tendría un cargo más simbólico en Bruselas. Aun así, nada le asegura estar a salvo de la acción judicial, porque Llarena dijo hace unos días que no permitirá para siempre la libertad deambulatoria del candidato y se reservaba el derecho a reactivar la euroorden de captura.

También cabe la posibilidad de que Puigdemont siga defendiendo su candidatura y agote todas las vías judiciales, porque el Tribunal Constitucional abrió el sábado un plazo de diez días para presentar alegaciones, y le ha permitido personarse. A medida que avanzaba la tarde, portavoces de JxCat aseguraban tener cada vez más claro que se puede recurrir la decisión, lo que provocó cierta confusión sobre los próximos pasos de Puigdemont. El cuarto escenario supondría enrocarse e ir a una repetición electoral, que tendría nuevamente un carácter plebiscitario en torno a la candidatura de Puigdemont. Nada garantiza que el Estado vaya a tomar nota del resultado y, por el contrario, el soberanismo se arriesga a perder su mayoría absoluta. La cita, que tendría lugar en mayo, supondría alargar unos cuantos meses más la intervención del autogobierno por parte del Estado. Ayer, por primera vez, el JxCat dijo que las elecciones son “posibles”.

desobedienciaLa vía más remota es la desobediencia, y no solo porque ERC se oponga a ella. Las primeras decisiones de Puigdemont tras el acuerdo del TC han apuntado en dirección al acatamiento, y tres de los consellers que le acompañan en Bruselas renunciaron ayer a su acta para no tener problemas con el voto delegado. Desobedecer implicaría realizar una investidura a distancia, o bien con el regreso de Puigdemont sin pasar a disposición judicial y fiándolo todo a la inviolabilidad parlamentaria con el candidato una vez dentro de la institución. El presidente del Parlament, Roger Torrent, se expondría a un delito de desobediencia. La investidura, además, sería anulada por el Estado.

Rull fue el encargado de anunciar en Catalunya Ràdio que Puigdemont pedirá autorización al juez “en las próximas horas”. Aunque dijo que unas elecciones “son un escenario posible”, matizó que “ahora mismo” no se contempla. El portavoz de JxCat, Eduard Pujol, dijo que “no hay plan B”. “El próximo martes asistiremos al pleno de investidura del president Puigdemont. El plan A es la democracia, el plan B es la democracia. El plan A es Carles Puigdemont, y el plan B es Carles Puigdemont”, reiteró. Marta Pascal, del PDeCAT, también avisó: “No nos moveremos de ese planteamiento”.

en manos de llarena

Tribunal Supremo. El juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, tiene en sus manos decidir si autoriza a Puigdemont a regresar y presentarse a la investidura. Hasta la fecha, el mensaje del Estado español ha sido que Puigdemont será detenido nada más cruzar la frontera porque debe pasar a disposición judicial, antes de plantearse acudir a la investidura. En cuanto se ponga a disposición del juez, le tomará declaración y con toda probabilidad decretará prisión provisional e incondicional a la espera de juicio. Llarena ha dado señales de que contempla una sentencia ejemplarizante para Puigdemont y quiso evitar su investidura telemática, lo que refuerza la hipótesis de la entrada en prisión inmediata y provisional. Por ejemplo, se negó a reactivar la euroorden cuando viajó a Dinamarca con el argumento de que Puigdemont buscaba ser detenido y justificar así su impedimento para desplazarse a Catalunya y la necesidad de una investidura telemática.

la ‘vía yoldi’

Parlamento Vasco. Existe un precedente al que podría acogerse Puigdemont si es encarcelado y quiere pedir un permiso de salida para acudir a la investidura. Es un derecho que le asiste mientras no pese sobre él una sentencia firme que lo inhabilite para ejercer un cargo público. Juan Carlos Yoldi se presentó a la investidura en el Parlamento Vasco en 1987 tras lograr un permiso penitenciario. Estaba siendo investigado en relación con un comando que atentó contra infraestructuras ferroviarias. La diferencia entre ambos casos radica en que Yoldi, el candidato de Herri Batasuna, no tenía ninguna opción de ser proclamado lehendakari. Fue un ejercicio simbólico de la izquierda abertzale y una escenificación, más que una decisión que fuera a tener consecuencias. En el caso de Puigdemont, sería investido para ser president y para ejercer, en principio, desde la cárcel de Estremera y en régimen de prisión provisional e incondicional.