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el barrio pamplonés, en situación paradójica

Milagrosa se renueva para gente joven y estudiantes con una apuesta cultural

Potenciar la actividad económica, rehabilitar las viviendas en clave Passivhaus y peatonalizar, ejes del Plan Especial
Abogan por crear un centro de investigación artística

Ana Ibarra / Unai Beroiz - Lunes, 29 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El arquitecto Sigfredo Martín posa desde la terraza de los Edificios Inteligentes desde donde se avista el barrio de la Milagrosa

El arquitecto Sigfredo Martín posa desde la terraza de los Edificios Inteligentes desde donde se avista el barrio de la Milagrosa (Unai Beroiz)

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  • El arquitecto Sigfredo Martín posa desde la terraza de los Edificios Inteligentes desde donde se avista el barrio de la Milagrosa

pamplona- El barrio de la Milagrosa vive una situación paradójica: “Está en el centro de la ciudad pero con características constructivas, de deterioro social y físico claramente de un barrio periférico. En la medida en que Pamplona ha ido creciendo hacia el sur -Arrosadia y Lezkairu- de una manera ordenada, moderna, Milagrosa -que antes era periferia- se ha convertido en el centro de la ciudad. Y ésta es casi su única fortaleza. Y lo que tiene que hacerla atractiva para una población que no necesariamente tiene que ser la residente”, defiende Sigifredo Martín, arquitecto encargado de la redacción del Plan Especial de Milagrosa promovido por el Ayuntamiento de Pamplona. De hecho, el reto del plan que está por definir, sujeto al refrendo del Consistsorio y a un proceso de participación ciudadana es hacer el barrio más atractivo para los que ya residen y, al mismo tiempo, “interesar a más gente, principalmente gente joven y estudiantes. Un barrio a caballo entre las dos universidades que en su día interesó a los estudiantes hasta que prefirieron otros barrios como San Juan o Iturrama. “Este proceso de llegada de estudiantes que se inició en 2002 se frenó bruscamente, y fue hacia atrás en el sentido de que empezó a llegar una población inmigrante que encontró acomodo desde el Casco Viejo o la periferia porque las rentas eran muy bajas”, subraya.

Un barrio por otro lado caótico en su ordenación. “Es insólito que fuera construido después del Ensanche en los años 50. No sólo es un desorden en planta sino que se apoya en el trazado de calles caminos rurales, no en una retícula. De este modo ni siquiera cambió la topografía y tienes que coger un ascensor o subir escaleras para comunicar zonas”. De ahí la importancia de “relacionar las partes del barrio entre sí” de la propuesta. Aunque el proyecto abarca cuatro ámbitos diferenciados se pone el foco en la zona central del barrio que a su vez se divide en dos: la adyacente a la Avenida Zaragoza hasta el límite con Blas de la Serna, y la comprendida entre Larrabide y Guelbenzu, o zona norte.

El objetivo es triple: que el barrio recupere su actividad económica sabiendo que “cada vez hay más bajeras vacías y obsoletas” (potenciar usos comerciales, terciarios, oficinas, locales de investigación...), se integre a su vez en la ciudad “funcionalmente porque ahora está oculto y olvidado” a través de los usos culturales y un atractivo para la gente joven y estudiante, y generar un espacio más “amable” donde el automóvil desaparezca de las calles y éstas se ganen al peatón y al ciclista. A juicio de Martín, “resulta un objetivo muy atractivo hacer de él un barrio de la cultura, ligado a las universidades, a la investigación... con galerías de arte, teatros, etcétera”. Este tipo de actividades podría apoyarse en muchas de las bajeras vacías que están situadas en el núcleo central del barrio, al sur de la plaza Felisa Munárriz. Para reforzar esta estrategia se plantea la necesidad de impulsar desde las administraciones las dos grandes parcelas dotacionales situadas entre la vieja Milagrosa y la nueva urbanización de Arrosadia para uso cultural o alguna de las actividades sugeridas en el proyecto EDUSI que definirían “el nuevo perfil funcional del barrio” tales como un centro de investigación, actividades artística o de artes escénicas, diseño, ligadas a las universidades. “Estas dos piezas son claves. Son dotaciones de barrio pero con rango de ciudad. Estamos pensando también en crear espacios de trabajo compartidos para estudiantes o coworking... ”.


bandera en eficienciaLa zona más central contará a su vez con dos grandes ejes peatonales junto a otras vías de “coexistencia” porque el barrio ha tenido siempre mucha actividad económica que “ahora se quiere recuperar”.

A su vez, este fragmento de ciudad también puede ser un ejemplo de rehabilitación orientada al ahorro energético de manera que “llegue a ser un barrio de consumo casi nulo”. La idea es declarar toda la zona (subrayada en rojo) como Área de Rehabilitación Preferente con las mismas ayudas que ahora benefician a Casco Viejo y Ensanche. Viviendas con muchas “patologías constructivas” donde se apuesta por una rehabilitación “ambiciosa”, también estéticamente (ahora caravistas antiguos, medianeras...), envolventes térmicas que logren “lavar la cara al barrio con una nueva piel ligada a la reconstrucción pero también a la eficiencia energética”. Para hacer “bandera” de barrio eficiente e identidad se utilizarían criterios Passivhaus en la reforma de pisos de los años 50 y 60.

En la redacción del plan PEAU, que será coordinado por Sigifredo Martín, ganador del concurso junto a los abogados Jesús Mª Ramírez, Inma Aragón y Laura Lamana, participarán , el urbanista Gerardo Roger, los sociólogos Javier Espinosa y Begoña Laquidáin, y los arquitectos Iñigo Araiz y Pablo Floristán.

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