Artistas y gestoras culturales navarras, en La Caja de Pandora

Más de 3.000 mujeres han creado este colectivo para denunciar y luchar contra el acoso sexual en el sector

Ana Oliveira Lizarribar/E.P. - Martes, 30 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

pamplona/madrid- Más de 3.000 mujeres del ámbito cultural del Estado, entre las que se encuentran artistas de distintos ámbitos y profesionales de la gestión de Navarra, conforman La Caja de Pandora, un colectivo presentado ayer en Madrid, “organizado y en lucha” que está actualmente compartiendo experiencias y testimonios de “manera íntima”, con el objetivo de construir recursos “pedagógicos y jurídicos” para así sacar más casos a la luz y denunciar los abusos sexuales “a los que se han visto sometidas”. De momento no van a hacer público ningún nombre y no tienen un organigrama establecido, aunque sí líneas de comunicación a través de las redes sociales y el correo electrónico.

Aunque ayer no se definieron a sí mismas como el #MeToo español, se trata del primer movimiento en el país creado específicamente para perseguir y acabar con los abusos sexuales en el mundo cultural. En cualquier caso, la “metodología” que llevan a cabo difiere de la del movimiento inicial originado en octubre de 2017 contra Harvey Weinstein, ya que se trata de una organización que está creando una estructura específica para “luchar” contra las agresiones, y no de denuncias espontáneas publicadas en la redes sociales.

la denuncia de carmen tomé Según informaron a través de la lectura de un manifiesto ante los medios, el grupo se constituyó el pasado julio de 2017 como plataforma de apoyo a la artista Carmen Tomé, quien denunció de manera pública haber sufrido un abuso sexual por parte de Javier Duero en el contexto del programa de residencias A Quemarropaen Alicante. “Estamos aquí para abrir La Caja de Pandora públicamente y mostrar nuestro apoyo a Carmen Tomé y a todas las Carmen Tomé que ha habido y que desgraciadamente hay. Nosotras sí os creemos”, recoge el manifiesto. De este modo, a través del anonimato y sin un organigrama establecido, las pandoras señalaron que no van a conceder entrevistas y que sólo van a contestar a las preguntas de la prensa a través de un correo electrónico, con el fin de establecer respuestas “formuladas por todas las integrantes del colectivo”.

“Una vez más se pone de manifiesto cómo las estructuras de poder se aprovechan de los privilegios que los hombres ostentan;de la privacidad de los espacios donde generan sus agresiones, que repliegan a la mujer a un espacio de indefensión e inseguridad”, denuncian. Asimismo, recuerdan que, judicialmente, las agresiones cometidas en un ámbito privado suelen archivarse por la dificultad que existe para que la víctima presente las pruebas necesarias. Por ello, reclaman a las instituciones el establecimiento de protocolos, pactos y consensos necesarios para salvaguardar “la vida de estas mujeres” y facilitar así que ésta “pueda desarrollarse con dignidad y libertad”, haciendo frente a “la violencia machista”.