Danza

Mucho talento

Por Teobaldos - Martes, 30 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

gala de nuevos talentos

Bailarinas: Nancy Osbaldenton, Verónica Maritati, Irene Tena y Yuleidi Pérez. Bailarines: Daniel Doménech, Gabiele Rossi, Albert Hernández y Marcos Rodríguez. Programa: You, coreografía de S.L. Cherkaoui, música de Woodkid.;Crossing Bach, de G.Rossi / J.S.Bach;Preciso Momento, deM.Rodríguez/Bach/ Olusola;Antaño mío,de A.Hernández/Pepe Pinto;Adiós Amor, de Rodríguez/Plano;Amor mojado en sal,de Hernández/Mayte Martín, Habichuela y Tejedo;Raymonda, de Petipa/Glazunov. Programación: Museo Universidad de Navarra. Lugar: auditorio del mueseo. Fecha: 27 de enero de 2018. Público: lleno (21 y 17 euros, con rebajas).

Son cuatro espléndidas parejas de jóvenes bailarines que, por un día, se han escapado de sus respectivas compañías -Ballet de Flandes, Nueva Zelanda, España y Nacional Dominicano-, no solo para mostrar su ya consolidada técnica, sino su faceta de creatividad coreográfica. Esta gala de danza de nuevos talentos presentada por el MUN ha sido un rotundo éxito desde su planteamiento: ocho miniaturas -por su duración, aunque no por su grandeza dancística- bien distribuidas por estilos diversos, con referencias a la tradición clásica, con innovación y búsqueda de nuevos pasos -soberbia la danza española-, ágil en su desarrollo, sin tiempos muertos, y, absolutamente bailada, o sea sin caminatas ni abusos de danza-teatro, algo muy en boga hoy día. Nancy Osbaldeston y Daniel Doménech abren y cierran la gala: son una pareja completísima;en su primera intervención -You- contrastan maravillosamente las puntas con el trazado contemporáneo, y la música, de la coreografía;a su atractivo físico -como el del resto de los intérpretes- añaden limpieza en los pasajes de simetría, musicalidad, y continuidad en la línea del movimiento, incluso en algunos equilibrios comprometidos;es una coreografía íntima, amatoria, pero sin blandura sentimental. Cerraron la velada con el Pas de deux del tercer acto de Raymonda: dominio absoluto de las puntas en ella -recorre el escenario sin bajarse-;de los giros en ambos;del gran salto en él;de la compenetración tradicional de los dos en lo que es el gran ballet clásico.

Gabriele Rossi baila dos fragmentos de Crossing Bach;al hacerlo en dos tiempos, la primera intervención se nos queda un tanto enigmática;no entendemos bien el acotado de las sillas… Pero, en la segunda intervención, en compañía de Verónica Maritati, todo toma más sentido;lo más importante es que el compromiso de ceñirse la música de Bach se supera, y el baile de ambos llena la implacable matemática del maestro de Santo Tomás;con cierta violencia por la historia dramática que cuenta. Yuleidi Pérez y Marcos Rodríguez rebosan luminosidad y alegría: Precisoso Momentoes optimista, alaba el carpe diem con vitalidad y fortaleza: ella, pizpireta, se sube a las puntas cuando quiere;él de potente figura, se pasea a la bailarina por el cuerpo con soltura y agilidad, propiciando magníficas elevaciones, plantes estatuarios muy hermosos, y disciplina en la simetría. Adiós Amor, es más subliminal y previsible en la despedida. Tena Mora y Albert Hernández, aportan a la gala, quizás, lo más novedoso, al mostrar poderosas pinceladas de teatralidad a su baile;sobre todo en el uso de la bata de cola. En Antaño mío hay cierta transformación desde la mujer tapada a la copla;pero quedándose esta última en la melancolía. Fue en su Amor mojado en sal donde más se lucieron y más originalidad mostraron;desde la bata de cola y su movimiento inquietante -con el bailarín enterrado en ella- que terminaba haciendo olas, hasta el flamenco puro, con taconeo canónico, e historia un punto trágica.

Terminaba el ciclo Coda en movimiento, que tan certeramente selecciona y presenta Roger Salas;y lo hacía de la mejor forma posible, cambiando su título por Belleza en movimiento. Esa belleza que se apodera de la tradición -ningún participante esconde su formación clásica-, pero que no retrocede, sino que se renueva en cada bailarín. Así la danza resulta aditiva para todos. Y así lo entendió el público, que correspondió con una ovación de gala.

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