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Vietnam, 50 años Asesinato en directo

la imagen de la ejecución con un tiro a bocajarro de un vietcong ayudó a acabar la guerra y ha pasado a la historia

Un reportaje de Lander Santamaría
Fotografía Eddie Adams y Archivo

Jueves, 1 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Inesperadamente, Ngc Loan ejecuta a Vn Lém y la imagen pasa a la historia de la brutalidad.

Inesperadamente, Ngc Loan ejecuta a Vn Lém y la imagen pasa a la historia de la brutalidad.

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  • Inesperadamente, Ngc Loan ejecuta a Vn Lém y la imagen pasa a la historia de la brutalidad.

Ocurrió en tal día como hoy, hace 50 años, medio siglo desde aquel l de febrero de 1968, un día en el que en plena guerra de Vietnam tuvo lugar una de las acciones más brutales que se puedan imaginar y propició una fotografía y una filmación que pasarían a la borgesiana historia universal de la infamia y supondría junto a otras igual de crueles el principio del fin de un conflicto bélico que parecía interminable. Un prisionero esposado, Nguyễn Văn Lém, es llevado por una calle de Saigón ante Nguyễn Ngọc Loan, un general survietnamita que, sin mayor explicación, saca su pistola, apunta a la sien del detenido, sospechoso de ser del vietcong, le dispara un tiro y lo hace caer rodando, muerto.

La ejecución más sumarísima que se pueda imaginar se produjo ante Vo Suu, un cámara de la NBC y el fotógrafo Eddie Adams de la agencia Associated Press. Una fotografía de este último que obtendría el premio Pulitzer en 1969 y la filmación del vietnamita dieron de inmediato la vuelta al mundo para abrir informativos de televisión y portadas de periódicas y por su crudeza brutal causaron una conmoción impresionante.

La imagen es considerada un símbolo de la crueldad de los conflictos bélicos, una de las más estremecedoras del siglo pasado y de la eterna Guerra de Vietnam junto a la captada el 8 de junio de 1972 por otro fotógrafo Nick Ut, igualmente galardonado con el Pulitzer por la imagen de Phan Thị Kim Phúc, la niña de nueve años corriendo por la carretera quemada y sin ropa a causa de un bombardeo de napalm. En realidad, las fotografías que llegaban diariamente de aquella guerra habían anestesiado a la opinión pública por la sucesión continua de casos espantosamente crueles y apenas causaban mayores impresiones.

una vida en guerraLa Guerra de Vietnam (o la Segunda Guerra de Indochina, librada anteriormente contra la colonización francesa) tuvo lugar entre 1955 y 1975. En un principio iba a ser una guerra civil pero, como luego demostrarían comprometedores documentos desclasificados, con la intervención de la Central Inteligence Agency (CIA) y los oscuros manejos del embajador estadounidense en Vietnam, Henry Cabot Lodge, se transformó en una gran guerra internacional con dos bandos muy diferenciados.

Por un lado, la República de Vietnam con el apoyo de Estados Unidos y otras naciones aliadas. Por el otro, el Frente Nacional de Liberación de Vietnam (Viet Cong) y el ejército de la República Democrática de Vietnam con el apoyo de la Unión Sovética y China, intentarían sin justificación muy comprensible convertir en una nueva y dividida Corea a una nación que tras décadas de escaramuzas había olvidado el significado de la palabra paz.

El resultado final sería terrible, devastador. Se calcula que murieron entre un millón y casi seis millones de personas y en incontables, en cientos de millares los que sufrieron desgarradoras amputaciones. La noticia de la muerte del primer soldado de los Estados Unidos ocupó las portadas de los periódicos, cuando ya habían superado los 150.000 pasaron a ocupar un espacio mínimo y perdido entre páginas y hasta desaparecer de la información diaria de relevancia.

De igual modo que la industria armamentística trabajaba a pleno rendimiento y producía incalculables beneficios, los fotógrafos encontraban cientos de instantáneas que reflejaban la barbarie de lo que estaba ocurriendo. Entre otras imágenes que impresionaron y aterrorizaron al mundo se contaban las inmolaciones de monjes budistas convertidos en hogueras humanas hasta la muerte en plena calle, defendiendo al Vietcong y en protesta por la intervención extranjera.

Sin embargo, una se iba a convertir como muy pocas en el símbolo de aquellos días. La atención mundial superada hasta el hartazgo por una guerra de nunca acabar se vio de pronto sacudida cuando el general Nguyn Ngc Loan disparaba a la cabeza y mataba a un prisionero esposado en medio de Saigón. La ejecución produjo una impresión tremenda en la opinión pública, reforzó las protestas cada vez más generalizadas de los grupos estadounidenses contrarios a la presencia de compatriotas en apoyo de un régimen vietnamita corrupto y podrido hasta el extremo, y la población mostró su hartazgo ante la continua llegada de ataúdes cargados de jóvenes que ya no entendían nada.

el finalLa espantosa fotografía de Eddie Adams no fue una más. Fue el asesinato a sangre fría del general Loan el principio del fin, la confirmación para halcones como el presidente, Richard Nixon, el secretario de Defensa, Robert McNamara, o el comandante en jefe de operaciones militares en Vietman, William Westmoreland, de que la guerra estaba perdida y la suerte, echada. La retirada de las tropas estadounidenses cuya presencia ya se había ido reduciendo progresivamente fue caótica, pero algunos “protegidos” cuyo silencio era importante lograron huir y establecerse en EEUU.

Uno de ellos sería Nguyễn Ngọc Loan, el general survietnamita asesino. Algunos críticos cuestionan que su acción fuera homicida, pues su víctima era un vietcong asesino y líder de un escuadrón de la muerte que había matado decenas de oficiales y familias de policías de Vietnam del Sur por lo que se trataría de una venganza comprensible y justificada. El mismo Eddie Adams le pediría sorprendentemente perdón por “los problemas que le hubiera podido causar” al tomar y distribuir la fotografía y Nguyn Ngc Loan no tuvo éxito en sus negocios en Estados Unidos al ser siempre relacionado con el crimen: “Sabemos quién eres, hijo de puta”, le insultaban continuamente. Murió en 1998, sobrevivió treinta años a su execrable acción. Adams fallecería seis años después, en 2004, y nunca se mostró feliz por haber tomado aquella fotografía que contribuyó a poner fin a una guerra.

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