la carta del día

Llegar, llegamos

Por Raúl Olóriz Espinal - Jueves, 1 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Al hilo de los desafortunados carteles de determinados comerciantes, solo quiero apuntar varias ideas:

1. Vi dicho cartel expuesto en El Corte Inglés. El texto del mismo agradece la visita a la clientela dado que esta gran superficie es consciente de que nos cuesta llegar. Y esto lo dice el pez grande, a quien se le regaló el metro cuadrado, se le peatonalizó las calles adyacentes, se le redireccionó la circulación para él, se le permitió más alturas que el resto, se le premió fiscalmente, se le permitió poner un parking exclusivo, etcétera, etcétera. Vamos que la tiene de hormigón armado. Todos sabemos que en Iruñea no nos cuesta llegar a los sitios, si vamos andando, en bicicleta, en coche o en villavesa, llegamos a los sitios, como hasta ahora, sin mayor problema. Y aparcamos como hasta ahora. No seamos cabestros.

2. Desgraciadamente, en determinados comercios del Casco Antiguo de Iruñea y alguno que otro del Ensanche tienen el mismo cartel y otro más que acusa al Ayuntamiento de desertificar dicha zona. Cuando el pequeño comercio tiene el mismo cartel que El Corte Inglés, no sé qué me da que uno de los dos se está equivocando. Me parece muy poco constructiva la iniciativa y, la verdad, no creo que dichos carteles seduzcan a los potenciales clientes del comercio que básicamente son sus vecinos, porque ellos son quienes hacen las compras a diario en su propio barrio. Al contrario, creo que van a perder clientes.

3. El Casco Viejo no es ningún desierto, dado que cuenta con un tejido comercial importante, un tejido asociativo más que bullicioso, centro de salud, comunidad educativa, sector hostelero, peñas y sociedades culturales, y lo que es más importante, los vecinos. Y da la casualidad que los vecinos lo que están demandando es calidad de vida y poder vivir y trabajar dignamente. Tener garantizados sus derechos a la sanidad, la educación, los servicios sociales, el derecho a disfrutar de un ocio y tiempo libre y poder disfrutar de una adecuada actividad cultural y recreativa. Y, por supuesto, poder transitar por sus calles sin que éstas sean la jungla de los coches.

4. Y unido a ello está la realidad de los comerciantes, cuya situación desde hace unos cuantos años no es fácil debido a una serie de factores como los nocivos efectos de la implantación de las grandes superficies, el incremento de las ventas on line o las nuevas tendencias de consumo que se están generando. Por tanto, ni hace dos o tres años el Casco Viejo era un oasis ni ahora es un desierto. Culpar al actual Ayuntamiento cuando hasta ahora no le has dicho ni pío es cuando menos injusto. Todo es mejorable, de acuerdo, pero desde el debate, la aportación de ideas y la suma de propuestas. Enfrentar a vecinos y comerciantes con esta desafortunada campaña no aporta a la construcción de comunidad. No es tarea fácil pero en nuestras manos está el hacerlo. ¡Ánimo!

El autor es diplomado en Trabajo Social