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Otra pesada herencia, los túneles de Belate

Ha sido una obra lastrada por fallos de diseño y ejecución, sobre la que además pesaba una directiva europea de seguridad desde 2004 sin que se hiciera nada mientras se despilfarraban las arcas forales en proyectos o inversiones ruinosas para Navarra

Viernes, 2 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

la obligación legal derivada de las directrices de la UE de acometer trabajos de seguridad en los túneles de Belate supondrá el enésimo perjuicio para los navarros y navarras de Baztan, Malerreka y Bor-tziriak desde que se inauguraran hace 20 años. Las obras, con un coste de casi 5 millones de euros, son ineludibles y suponen solo un primer paso para cumplir las exigencias europeas que afectará durante siete meses a los habitantes de esas localidades, a los trabajadores que se desplazan allí desde otros lugares o a los que desde esas zonas viajan a su puesto de trabajo por la N-121-A y a las empresas de esas comarcas. Los túneles de Belate se han convertido en estos 20 años en una suma de cierres, desprendimientos y reparaciones, en los túneles de nunca acabar. Un ejemplo de que la política de obra pública al servicio de los intereses del cemento cuando comienza mal acaba peor. Más aún cuando siete años después de su apertura y cuando ya habían sido evidentes sus problemas, la UE aprobó en 2004 una nueva normativa con los requisitos mínimos para los túneles de la red transeuropea de carreteras, medidas que debían estar implantadas en 2019. Y desde ese 2004 hasta 2015, los gobiernos de UPN-PP con apoyo del PSN tuvieron 11 años para acometer las obras necesarias, en un momento además en el que las arcas forales tenían capacidad de gasto suficiente. Pero prefirieron malgastar el dinero público en obras como el Auditorio de Javier, el Reyno Arena o el Circuito de los Arcos, entre otras, o en inversiones financieras ruinosas para Navarra como los peajes en sombra o las acciones de Iberdrola. En ese contexto de despilfarro, los túneles de Belate, una ruta clave de vertebración territorial y socioeconómica de Navarra y un eje estratégico internacional, quedaron en segundo plano. Seguramente, también influyera en ese abandono que el voto mayoritario de esas comarcas navarras no era adepto a aquel viejo régimen de UPN que manejaba a su antojo los Presupuestos de Navarra. Impulsaron una chapuza y cuando hubo que enmendar la chapuza prefirieron no hacer nada. Es otra pesada herencia de aquella mala gestión política y presupuestaria, pero ello no evita al actual Gobierno la obligación de aplicar soluciones a las demandas pendientes de la UE para posibilitar el uso efectivo y permanente de ambos túneles y de adoptar las medidas necesarias en la organización del tráfico por esa vía para minorizar los perjuicios a las personas y zonas más afectadas por este nuevo cierre.

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