‘Los Caídos: ¿cosas de viejos?’

Por Manuel Millera - Viernes, 2 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Erase una vez un país con tres edificios jueves que brillaban más que el sol: Jueves Santo-monumento a los Caídos, Corpus Christi-Seminario y el día de la Ascensión-Fuerte de Ezkaba-S. Cristóbal;y un arquitecto emblemático del glorioso Alzamiento nacional, Víctor Eusa Razquin, miembro de la Junta Central Carlista y acaparador de infinidad de títulos institucionales por su colaboración con el régimen del 36.

La juventud de este país no era demasiado consciente del simbolismo de todos los edificios que veían en sus calles, o incluso del nombre de las mismas, no entendían la polémica respecto a la posible resignificación o derribo de algunos de ellos, decían que eso eran cosas de viejas/os. De hecho, las asociaciones de la Memoria Histórica (MH, a partir de ahora), muy activas en este país tan castigado por la guerra y la represión, estaban plagadas de personas mayores, lo que dejaba sin opinión a dos terceras partes de la misma población a la que decían representar. Un problema de difícil solución cuando esas mismas personas defienden la participación y son conscientes que las nuevas generaciones han sido educadas de un modo tan dispar. Pero parece evidente que la solución al qué hacer con estos edificios no podía ser cosa de expertas/os en arquitectura, política o MH. Por eso proponemos, más allá del monumento a los Caídos, un Centro de MH, se derribe o no. Este centro sería el epicentro de una amalgama de actividades transversales para expandir las políticas de memoria en Navarra. El mismo país que sufrió con dureza el golpe del 36 y la represión franquista, y que tiene, después del valle de los Caídos, el mayor número de edificios en honor a aquel régimen.

Es prioritario que el proceso iniciado con el concurso internacional de ideas se desarrolle con rigor y sensibilidad, sin tutelas ni manipulaciones, incluida la posibilidad de realizar algún tipo de consulta a la ciudadanía. El movimiento memorialista ha de estar informado puntualmente del proceso para ampliar su onda expansiva al conjunto de la población. Un proceso de ida y vuelta, las veces que haga falta. Que se amplíe el debate para tejer sólidas redes de colaboración y trabajo conjunto que permita el diseño de auténticas políticas de MH. Supongamos que el proceso fuese muy bien. Pudiera ser por tanto que, siguiendo un itinerario inmaculado, y aún quedando todas las asociaciones memorialistas encantadas con el resultado final, incluso con derribo y una propuesta maravillosa, que dentro de 10 -20 años la juventud navarra (no sólo de Iruña) siguiera sin saber qué ocurrió en la república, en la guerra, en el franquismo, en la Transición y después..., que no sepa qué papel juega el Diario de Navarra o qué pasó en SF 78... Por ello, no debemos perder de vista que el proyecto magnífico que todxs deseamos en la plaza de la Libertad no es el objetivo final, sino tan sólo un medio para que la Historia se conozca y no se repita nunca mais.

Las claves para este centro en Pamplona serían: 1. Memoria viva. El golpe de 1936, la represión franquista, en el contexto de la II Guerra Mundial. Contra el fascismo y los totalitarismos. 2. Cultura de paz. Un centro educativo y creativo pacifista para impulsar la cultura de paz, para enseñar y aprender, reflexionando sobre el pasado y creando condiciones de futuro de convivencia pacífica. 3. Intergeneracional. Para la gente mayor que fue testigo del terror, pero también lxs descendientes que lo desconocen tomen conciencia y se responsabilicen. El recuerdoseguirá siendo trasmitido. Actividades atractivas para todos los públicos. 4. Participativo. Participación más allá del proceso de conformación de centro. Iniciativas sociales y culturales se convierten en una dinámica cotidiana. Los colectivos proponen y dinamizan la agenda del centro. 5. Con perspectiva de género. En todos sus contenidos y enfoques. Un centro de y para las mujeres que sufrieron aquel terror y las que lo heredaron. Que desarrollen su mirada diversa y lo proyecten al futuro. La MH viene olvidando a las mujeres y los LGTB. Una discriminación. Concienciar a la población del importante papel que desarrollaron las mujeres. 6. Nodo central de una red. Un centro de otros lugares de Navarra relacionados con la MH: fuerte de San Cristóbal, parque de Sartaguda... Y estrechamente conectado con otros espacios a nivel autonómico y de nuestro entorno geográfico y cultural. 7. De gestión autónoma. Un centro municipal con vocación de permanencia con recursos y dirección propia. Con cobertura legal y en cuya gestión el movimiento tenga su peso. Desarrollo autónomo respecto a los vaivenes ideológicos de los diferentes consistorios. Aprovechar toda la experiencia acumulada. 8. Pamplona, capital de la MH. Que convierta a Pamplona en una verdadera capital de una MH crítica y viva, con políticas audaces que tengan espacio propio y se conviertan en referencia.

Que nunca en el futuro, en el caso de que una tremenda desigualdad social se repita, haya media Navarra (las más rica) que se sienta en el derecho y hasta la obligación de matar y robar a la otra media. Y por ello, nuestro objetivo no debe ser hacer un edificio, sino una maquinaria muy bien engrasada para que nuestrxs descendientes sepan que pasó en Navarra para que unas élites pudieran mantener sus privilegios económicos y sociales, y todo ello en nombre de Dios. Que Víctor Eusa, Garcilaso o Mola, aún lejos del centro de nuestras ciudades o pueblos, no sonrían en su agujero por haber conseguido su propósito: que la ciudadanía desconozca su existencia y sus hechos. Y ojalá que de forma muy mayoritaria la población de este país desee que nunca más llegue la reencarnación de sus malditas figuras. Ya saben, quien no conoce su historia está condenado a repetirla. El objetivo no es otro que el pasado no sea cosa de viejas, sino de toda la población.

El autor es concejal de Participación