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reportaje en la arista de los murciélagos

Doce horas bajo cero colgados a 2.600 metros

dos montañeros quedan atrapados en el pico aspe y son rescatados tras pasar una noche a la intemperie

Un reportaje de U. Yoldi. Fotografía Javier Bergasa - Viernes, 2 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Imagen del pico Aspe, donde quedaron enriscados los montañeros.

Imagen del pico Aspe, donde quedaron enriscados los montañeros. (Javier Bergasa)

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  • Imagen del pico Aspe, donde quedaron enriscados los montañeros.

Ocho de la tarde del martes 30 de enero y suena el teléfono de la Unidad de Montaña de la Guardia Civil de Huesca. Dos montañeros, un vecino de Berriozar de 33 años y otro de Bergara (Gipuzkoa), habían quedado enriscados en la arista de los murciélagos ubicada en el Pico Aspe, en el término municipal de Aísa. “Los montañeros nos comunicaron que no podían retroceder y que no veían claro el avanzar y ya se estaba haciendo de noche”, relata el jefe de la Unidad de Montaña de la Guardia Civil, Santiago Gómez.

Tras recibir el aviso y constatar la localización de los dos hombres extraviados, el equipo de rescate puso rumbo al Pico Aspe situado a una altura de más de dos mil metros de altitud. “Salimos hacia Candanchú escoltados por un pisa nieves que nos abría el paso y que nos acompaño hasta la zona denominada como Tuca”, recuerda. A partir de ahí, emprendieron la marcha a pie hasta Aspe, una ruta que en verano es muy frecuentada por escaladores y montañeros, pero que en invierno requiere de técnicas de alpinismo y escalada muy complejas.

“Sobre las doce de la noche llegamos a la arista de los murciélagos y vimos que la zona estaba muy peligrosa y la temperatura estaba bajo cero”, comenta el guardia civil. Una vez en la cima, y al no poder acceder a ellos por la senda habitual, el equipo de rescate comenzó a realizar la arista en sentido inverso, para intentar acceder al lugar donde se encontraban los enriscados, teniendo que descender por zonas heladas y muy expuestas. “Cualquier descuido o fallo suponía tener un accidente grave, la verdad que el rescate era muy complicado”.

El rescate estuvo guiado en todo momento por otro compañero que desde Candanchú podía avistar las luces de las linternas de los montañeros y las de los guardias civiles, por lo que les iba indicando la posición de ambos. Tras bajar unos 25 metros y cuando rodeaban la arista por el lado izquierdo llegaron a un espolón y desde ahí intentaron acceder hasta el lugar en el que estaban los dos hombres. “Estuvimos intentándolo varias horas, pero era muy peligroso y arriesgado. Al final, sobre las tres de la madrugada desistimos y nos pusimos en contacto con ellos gracias a que tenían móvil con cobertura”, explica Santiago.

tranquilos e ilesosTanto el vecino de Berriozar, que ha querido preservar su anonimato, como el de Bergara, se encontraban ilesos y sin ningún síntoma de hipotermia. Se trataba de dos alpinistas experimentados que portaban ropas de abrigo y alimentos, por lo que pudieron trasnochar sin mayor problema que el frío. “Nosotros también pernoctamos en la montaña, a unos cien metros de ellos”, indica, y asegura que, pese a que pudieron pasar la noche sin lamentar ningún incidente, “el rescate fue muy duro y complicado, no pegamos ojo en toda la noche”.

Finalmente, los montañeros, que en todo momento habían mantenido la calma y se encontraban serenos, fueron rescatados sobre las ocho de la mañana por un helicóptero de la Unidad Aérea de Huesca y así se puso fin a una aventura que, por suerte, acabó con final feliz.

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