Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Túneles sin luz al final

RETRASOS EN LA CONSTRUCCIÓN, SOBRECOSTE, desprendimientos y hasta corrimientos de tierra... bELATE, UNA PESADILLA SIN FIN

Un reportaje de Jesús Morales. Fotografía Patxi Cascante - Viernes, 2 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Miguel Sanz y José Ignacio Palacios saludan a Juan Carlos I en el acto inaugural, el 28 de noviembre de 1997.

Miguel Sanz y José Ignacio Palacios saludan a Juan Carlos I en el acto inaugural, el 28 de noviembre de 1997.

Galería Noticia

Miguel Sanz y José Ignacio Palacios saludan a Juan Carlos I en el acto inaugural, el 28 de noviembre de 1997.Portada del 30 de abril de 2013.

“Don Juan Carlos cortó la cinta y accionó la iluminación de los nuevos pasos de Belate y Almandoz, ante los que mostró admiración”. Así rezaba la portada de este periódico el 29 de noviembre de 1997 al informar sobre la inauguración de las infraestructuras que prometían salvar el tortuoso puerto homónimo. La compleja y accidentada construcción, que experimentó un sobrecoste que rondó los 4.000 millones de las antiguas pesetas (23,3 millones de euros), ya vaticinaban que los túneles daría que hablar y que aquella regia estupefacción se tornaría en maldición canallesca.

Y es que desde que fueron inaugurados, los túneles de Belate (2.960 metros) y Almandoz (1.210 metros) han debido ser cerrados a la circulación en más de una docena de ocasiones durante periodos de diferente duración por culpa de derrumbes, corrimientos de tierra o reparaciones diversas. Las deficiencias estructurales llegaron hasta los tribunales y en mayo de 2012 llevaron al Supremo a condenar a las empresas constructoras a indemnizar al Gobierno de Navarra con 9,03 millones de euros.

Cuando se produjo la apertura de los túneles, José Ignacio Palacios Zuasti ejercía las veces de consejero de Obras Públicas, mientras que Álvaro Miranda Simavilla era el director general. Los plazos para su puesta en servicio ya se dilataron, dado que las obras registraron un retraso de dos años sobre la fecha inicialmente fijada. La obra, adjudicada a la UTE formada por Lain, Auxini y Potasas de Subiza por el precio de 2.872,72 millones de pesetas, dio comienzo el 21 de julio de 1993 y resultó más compleja de lo esperado, debido a la gran cantidad de agua que se filtraba por la bóveda y a la aparición de materiales que los sondeos no detectaron.

DOS AÑOS DE DEMORALa finalización de los túneles se programó para el 21 de julio de 1995, pero sucesivas prórrogas aplazaron su conclusión, y correspondiente inauguración, hasta el 28 de noviembre de 1997. Durante ese tiempo se produjeron cuatro modificaciones de obra que elevaron el presupuesto inicial en más de mil millones de pesetas, hasta los 3.878,89.

Aunque los cierres de las galerías se han sucedido por causas muy variadas, la primera incidencia fuera de lo común ocurrió el 6 de julio de 2006 en el túnel de Belate cuando hubo un desprendimiento de 25 metros de longitud los mantuvo clausurados durante una semana. Trece meses después, la aparición de fisuras y desconchones en la gunita obligó a inutilizar la infraestructura durante la mayor parte de agosto de 2007, mientras que el 22 de enero de 2010, los túneles fueron cerrados durante un corto lapso de tiempo después de que se desprendiera parte de la lona que recubría el techo, que arrastró consigo unos 200 metros de cableado.

Sin embargo, las dos principales incidencias hay que buscarlas el 8 de julio de 2011, cuando un camión ocasionó graves daños al incendiarse dentro del túnel de Belate y provocar que ambas infraestructuras estuvieran fuera de servicio más de dos meses, hasta el 14 de septiembre, tras invertirse 1,1 millones de euros;y el 29 de abril de 2013, cuando los túneles se cerraron por espacio de tres meses como consecuencia de un voluminoso desprendimiento de tierra localizado a unos trescientos metros de la boca sur de una de las galerías. El 14 y 15 de abril ya se había registrado sendos desprendimientos similares, agravados por el corrimiento de una escollera de piedras en un talud.