Apuesta de la Mancomunidad de Sakana por la convivencia

Ha reforzado el servicio de mediación lingüística y cultural con las personas migrantes

Viernes, 2 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Itziar Iribarren, David Oroz, Bego Zestau, Youssef Chahor y María Sáez de Albéniz, en la presentación.

Itziar Iribarren, David Oroz, Bego Zestau, Youssef Chahor y María Sáez de Albéniz, en la presentación. (Foto: N.M.)

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Itziar Iribarren, David Oroz, Bego Zestau, Youssef Chahor y María Sáez de Albéniz, en la presentación.

lakuntza- La Mancomunidad de Sakana continúa en su apuesta por la convivencia entre la población y las personas migrantes. Así, se ha reforzado el servicio de mediación lingüística y cultural con la contratación todo el año de una persona para garantizar el acceso a la información correcta y completa entre ambas partes, así como para dar apoyo con el fin de minimizar el choque cultural que pudieren experimentar las personas migrantes en su nuevo entorno, según destacó, Youssef Chahor, el técnico contratado tras un proceso selectivo.

“Es importante la atención individualizada a la población árabe para informar y asesorar sobre los derechos y deberes y también de apoyo en centros públicos, sobre todo educativos, para trasmitir información y recibirla de la otra parte”, incidió Chahor, que estuvo acompañado de Bego Zestau, técnica de interculturalidad;David Oroz, presidente de la Mancomunidad de Sakana e Itziar Iribarren, gerente.

Dada la llegada de personas migrantes a Sakana, la entidad concertada puso en marcha en 2006 un plan de acogida a través del servicio de Inmigración, denominado de Interculturalidad Anitzartean en la actualidad. “Diferentes profesionales destacaban las dificultades existentes a la hora de comunicarse, sobre todo con la población magrebí, tanto por su lengua como por su cultura”, apuntó Zestau. Así, para dar respuesta a esta demanda, junto con las tres mancomunidades de Servicios Sociales de la zona, en 2010 se contrató a dos personas durante cuatro meses, una para la mediación lingüística y otra para cultural. “La experiencia fue muy positiva y se vio la necesidad de este servicio”, señaló.

Posteriormente, en 2013, con ayudas del Servicio Navarro de Empleo, se contrató a una mediadora para seis meses. Desaparecida esta subvención, se decidió crear una bolsa de voluntarios. Se apuntaron 11 personas, las cuales recibieron un curso de formación. “Así hemos estado durante tres año, pero tenía sus limitaciones, ya que a los voluntarios no se les puede exigir lo mismo que a los profesionales. Además, les exigía mucho tiempo y no podían seguir”, recordó esta técnica.

Al respecto, señaló que con el paso de los años el número de demanda ha aumentado, con una media de 75 al año. “En un alto porcentaje se da respuesta y cuando no se puede hacer se deriva al recurso que necesitan los que llegan”, observó.

Asimismo, incidió en los beneficios de este servicio. “Facilita el acercamiento, respeto y unión de diferentes culturas. Una mediación lingüística no es una mera traducción, también acerca claves culturales”. Si bien durante años el origen mayoritario de la población migrante en Sakana era de Ecuador, estos últimos años ha cambiado y es de origen magrebí, sobre todo marroquí. En la actualidad la población migrante en Sakana representa en torno al 8%. - N.M.

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