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Juez de línea

El día de la marmota

Por Félix Monreal - Sábado, 3 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Barja se lamenta tras un barullo en el área que no acabó en gol.

Barja se lamenta tras un barullo en el área que no acabó en gol. (Foto: Javier Bergasa)

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Barja se lamenta tras un barullo en el área que no acabó en gol.

Terminó el partido y por alguna parte se vio la sombra de Osasuna. Si nos atenemos al ritual de cada año en la población de Punxsutawney, el invierno futbolístico va a ser largo. Yo diría que ya viene largo desde finales de otoño. Desde aquella racha de partidos invicto que tenía doble lectura según por dónde comenzaras a sumar los empates y que acabó por el lado malo. Y el equipo quedó atrapado -como el protagonista de la película- en ese día;en una jornada que siempre comienza igual, con expectativas, en la que introduce cambios para alterar su destino, pero que termina por devolverle a su origen: a una encrucijada que no sabe ni cuándo ni dónde acaba. Es lo que le pasa a este Osasuna;el entrenador cambia de sistema, se termina rindiendo ante la evidencia de que hay fondo de cantera, ficha refuerzos por catálogo, pero al día siguiente nada cambia. Al margen del resultado, el desarrollo es muy similar: sale el equipo encogido y sin ritmo, reacciona con furia cuando está en desventaja y, si iguala el marcador, recula y no remata la faena mitad por miedo, mitad por el desgaste físico anterior.

Dijo Sepp Herberger, el seleccionador de la Alemania campeona del mundo en 1954, que “la pelota es redonda, el partido dura noventa minutos y todo lo demás es teoría”. Y tengo para mí que el Osasuna de Diego Martínez tiene mucho de teoría y poco de Osasuna. ¿Cuántas veces se ha repetido esta temporada que el equipo no transmite, que no llega a la grada, al alma de los aficionados rojillos? Solo en esos minutos en los que apela a la épica, a la presión, a la transición rápida por banda, al bombardeo de balones al área, hay algo reconocible en ese grupo del fútbol que gusta aquí. Vean la jugada del gol del empate: un extremo clásico, de los que ya no abundan porque nadie tiene el valor de regatear, un centro con el balón orbitando alrededor del marco y un jugador fuera de posición que se lanza de cabeza a rematar saltando por encima del contrincante. No, no es casualidad que Barja y Oier hayan crecido en Tajonar y pasaran horas viendo partidos en la grada de El Sadar. Lejos de las tácticas fotocopiadas en folios y presentadas en un archivador de anillas, hay una forma de sentir y de interpretar el fútbol que es lo que está perdiendo Osasuna. El entrenador trabaja su idea, elige los jugadores que le encajan (con todos los respetos: ¿Coris, Arzura, el despedido Mateo García, son futbolistas para Osasuna...?), pero creo que lo hace porque desconoce el fútbol que gusta aquí. Tampoco me extraña.

Analicen la pirámide de mando del club, los que deciden quien viene, quien se va, quien no tiene sitio, quien no merece una oportunidad... Me refiero a Fran Canal, Braulio Vázquez y Cata Prieto. Sabrán mucho de fútbol, ¿pero qué saben de Osasuna? Hago memoria y en la historia reciente me cuesta encontrar que el director general, el director deportivo, el secretario técnico y el entrenador ni sean navarros ni tengan un pasado osasunista. Lo que pasa en el campo, para mí, es el reflejo de cómo se está gestionando el club, del orden de prioridades, de los objetivos trazados. Y siempre salvo a los jugadores porque, unos con más acierto que otros, pelean cada balón y se dejan el alma por ganar. Y voy a poner a Lillo como ejemplo de comportamiento porque el tipo es un especialista en lo suyo. Pero si ahí estuviera Aitor Buñuel o en el lugar de Coris, Endika Irigoyen, las señales de dentro y la reacción de fuera, cómo se digiere un empate como el de ayer, serían otras. A lo que ha pasado con Barja me remito. Pero, en fin, tengo la sensación de que esto lo hemos dicho mil veces ante la inacción de un presidente y de una directiva cautivos. Temo que este invierno futbolístico de Osasuna, aunque ascienda, va a ser largo. Como un día de la marmota.